BILLY FISKE: EL BICAMPEÓN OLÍMPICO QUE MURIÓ EN LA BATALLA DE INGLATERRA

Las primeras ediciones de los Juegos Olímpicos están llenas de historias protagonizadas por auténticos personajes. Uno de ellos, que lograra proclamarse dos veces campeón olímpico, es sin duda el estadounidense Billy Fiske. Nacido en el seno de una familia acomodada de banqueros, no le faltaron medios para acceder a la mejor educación, incluyendo estudios universitarios en el Trinity College de Cambridge, Inglaterra. Cuando estudiaba allí aún ni imaginaba lo unido que iba a estar su destido al país que le acogió por un tiempo. Pero no nos precipitemos, antes hemos de saber que Billy se sintió atraído por el invernal deporte del bobsleigh a los 13 años. El costoso gasto que produce ese deporte no fue óbice para que Fiske, sin problemas económicos, pudiera dedicarse a él y llegara a formar parte del vehículo que representó a su país en la edición olímpica de Saint Moritz en 1928, alzándose con el oro, así como en los siguientes Juegos, disputados en su propio país en 1932, concretamente en la estación invernal de Lake Placid.

Entretanto Fiske, ayudado por sus holgadas finanzas, se une a otro rico heredero -Ted Ryan- para sentar ambos las bases de la que se convertiría en estación invernal de Aspen, Colorado. Por entonces no era más que un terreno minero, lejos aún de ser explotado como estación alpina de deportes de nieve. Cuando Fiske y Ryan llegaron no era más que una serie de propiedades abandonadas con terrenos a bajo precio. Los jóvenes herederos vieron sus posibilidades y construyeron instalaciones imitando las europeas de la cordillera de los Alpes. No hace falta decir que su visión fue acertada, ya que Aspen es hoy una clara referencia del turismo de nieve y sede de las más importantes competiciones deportivas.

Volvamos a su faceta deportiva. Gracias a su alto poder adquisitivo, unido a su afición por las competiciones deportivas, participa en las 24 horas de Le Mans contando apenas 19 años. Fiske (que, por cierto, en los Juegos de Saint Moritz de 1928 se había convertido en el campeón olímpico de Juegos de invierno más joven de la historia, con 16 años, récord que no fue superado hasta 1992 por Toni Nieminen) tenía plaza asegurada para competir en los que iban a ser sus terceros Juegos Olímpicos: los de Garmisch-Pantenkirchen de 1936 pero sus ideales se lo impidieron. En clara oposición al naciente régimen político que imperaba en Alemania por entonces, El doble campeón olímpico se negó en acudir al país germano.

Y entonces es cuando empieza la etapa más épica de Billy Fiske -si es que conseguir dos oros olímpicos no lo eran ya-: su participación en la II Guerra Mundial. Perteneciente a un país que por entonces era aún neutral, Fiske no dudó en enrolarse en la RAF, la fuerza aérea británica. Haciéndose pasar por canadiense se alistó voluntariamente. En 1040 fue ascendido al rango de piloto oficial. Fiske hizo historia al convertirse en el primer ciudadano estadounidense en unirse a la RAF una vez ya abiertas las hostilidades. A su escuadrón (el 601) lo apodaron el de “los millonarios”, ya que sus componentes eran ricos herederos le correspondió entrar en acción en la famosa Batalla de Inglaterra a los mandos de Hawkers Hurricane. Se dice que Fiske era sin lugar a dudas el mejor piloto de entre todos ellos. Sin embargo, de poco le sirvió su talento natural, pues encontró la muerte en la batalla. Una bala alemana hizo diana en su tanque de combustible, dañándolo gravemente. Fiske aterrizó su maltrecho avión teniendo ya manos y pies quemados. Se llegó a tiempo para extraerle del avión justo antes de que el tanque de combustible explosionara, pero las heridas eran demasiado severas, muriendo a las 48 horas. Tenía sólo 29 años.

Sobre su ataúd se colocaron tanto la bandera de las barras y estrellas como la Union Jack británica. Ese fue apenas el primero de los honores que recibiría. Además de estar su nombre entre los grabados en los monumentos dedicados a los caídos en la Batalla de Inglaterra sitos en Londres y en Capel-le-Ferne, existe una placa dedicada a su nombre en la mismísima catedral de San Pablo londinense y que reza: “Un ciudadano americano que murió para que Inglaterra pudiera vivir”. Se cuenta que el mismísimo Churchill se “aprovechó” de su muerte para hacer propaganda y empujar en cierta manera a que los Estados Unidos entraran en guerra. En vida Fiske se negó a hacer propaganda de la guerra; muerto fue utilizado con ese fin.

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