DE CÓMO EL GENERAL PATTON NO GANÓ UNA MEDALLA OLÍMPICA POR UN ERROR EN LA ELECCIÓN DE MATERIAL

¿Sabían que el general Patton, héroe militar en la II Guerra Mundial –además de haber combatido en la Primera contienda mundial- fue olímpico? Su carrera deportiva, de las más cortas que ha tenido nunca un olímpico, pudo muy bien haber sido fruto de su preparación militar en la exigente academia de West Point. Fue allí cuando desarrolló sus habilidades atléticas con deportes que van del atletismo al fútbol americano. Tuvo que dejar este último debido a una rotura en ambos brazos. Mejor le fue en el primero, batiendo las marcas en carreras de vallas de los aspirantes a militares. Como además ya era un consumado jinete ya que practicaba la hípica debido a provenir de una adinerada familia, pasó a dedicarse al polo. Todo ello le convertía en un atleta completo ideal para estrenar la modalidad de pentatlón moderno en su debut olímpico en los Juegos de Estocolmo en el ya lejano 1912. De todas formas se cuenta que para entrar a formar parte del equipo olímpico hubo de utilizar influencias para poder ser seleccionado, ya que el no haber participado en competiciones nacionales limitaba sus posibilidades.

Así pues, tenemos a un Patton de 27 años en los Juegos de Estocolmo como único representante de su país para la prueba ideada por el Barón de Coubertin. Sus marcas hacían prever que podía lograr medalla, algo que corroboraron las realizadas durante los entrenamientos previos, ya en la capital sueca. El joven Patton había entrenado a conciencia durante la larga travesía en el buque SS Finland que le transportó desde su país al continente europeo. Su entrega en todas las pruebas y buen nivel le deberían haber hecho subir al podio, pero todo se torció en la mismísima primera prueba: la de tiro. La razón fue la elección del calibre de la pistola empleada por George S. Patton. Mientras que el resto de rivales usaban un calibre .22 él escogió uno mayor, de calibre .38, que resultaría fatal. Al acabar su ronda de tiros los jueces sólo distinguieron 17 tiros en lugar del total de 20. El futuro héroe nacional alegó que varios de sus tiros se colaron entre otros agujeros, demasiado grandes, realizados por tiros previos. De haber contado, posiblemente su medalla habría sido incluso de oro. Pero el jurado, ante la imposibilidad de demostración de lo afirmado por Patton, no los tomó en cuenta. De esta manera, se colocó tras la primera prueba en un desalentador 21er puesto que luego mejoró ampliamente, pero que le reportó de inicio una considerable rémora.

Patton corriendo en la prueba final del pentatlón moderno de Estocolmo 1912

En el resto de las pruebas estos fueron sus resultados: séptimo en natación –la peor de sus especialidades-; cuarto en esgrima; sexto en hípica en recorrido cross-country y tercero en la carrera de 4.000 metros. En dicha carrera su entrenador le llegó a sugerir que tomara opio –legal en esa época- para mejorar su prestación. No hay constancia de que lo tomara o no. Su puesto total fue el quinto, claramente mejorable de no haber sido por el “incidente” en el tiro.

Se ha llegado a afirmar que, aparte del pentatlón moderno, también participó en esgrima en esos mismos Juegos de Estocolmo, pero no ha quedado constancia. Pero sí hay que decir que sus habilidades con el sable le convirtieron, una vez pasados los Juegos de 1912, en un “maestro de armas” en el ejército, en concreto en caballería. Patton rediseñaría una forma de combate de ataque mediante espada. Las habilidades que había aprendido se pusieron en práctica cuando se le nombró Jefe de Personal del Ejército encargando 20.000 armas modelo “sable de caballería 1913”, popularmente conocido como “espada Patton”. Se ocupó de instruir a oficiales en el arma, para posteriormente utilizar lo aprendido en campañas militares.

Patton llegó a ser seleccionado para disputar los Juegos Olímpicos de 1916, pero éstos no llegaron a celebrarse al estallar la I Guerra Mundial. De hecho, no hay ninguna prueba de que Patton participara en ninguna competición deportiva con posterioridad a los Juegos de Estocolmo. Muy probablemente la práctica de diversas especialidades deportivas y sus habilidades en ellas facilitaría en su futuro militar una mejor prestación.

En la prueba de esgrima de los Juegos de 1912

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