ABANDERADOS OLÍMPICOS: LA CULMINACIÓN DEL SUEÑO OLÍMPICO

Ser abanderado olímpico. Tras conseguir una medalla, es muy posiblemente el mayor sueño de un deportista. Además hay que tener en cuenta que el ser abanderado en muchos casos –en los países potencias en el deporte, al menos- lleva implícito el haber sido ya medallista olímpico. Lo que está claro es que para ser abanderado hay que cumplir unos requisitos que no todos los deportistas olímpicos cumplen: ser uno de los deportistas más representativos del país, de los más respetados, con mayor y mejor trayectoria, generalmente ya experimentados. Todos, absolutamente todos, agradecen infinito ser designados, pues es algo que no está al alcance de todos y que difícilmente podrán repetir (aunque se dan casos). Recogemos a continuación las experiencias de un buen puñado de campeones olímpicos que han tenido el honor de haber sido abanderados de su país en alguna edición olímpica y que contaron sus emociones a Rincón Olímpico:

-La actual Secretaria de Estado para el Deporte, la ex esquiadora Mª José Rienda, lo fue en Turín 2006. Sobre su experiencia nos contó: “Es otro de los momentos que recuerdo con mucho cariño el poder haber sido abanderada de mi país, con toda aquella gente detrás, con toda esa gente cercana. Fue algo muy bonito”.

-Para su colega de especialidad y primera medalla femenina en Juegos de Invierno para España, Blanca Fernández Ochoa supuso una emoción añadida al haberlo sido precisamente en los Juegos de Sarajevo 84: Lo recuerdo maravilloso, la entrada al estadio…Y unos meses después la Guerra de los Balcanes y reconocí el estadio que lo tenían a modo de cementerio y eso me inspiró para hacer un cuadro que presenté a una Bienal de deportistas, donde Samaranch daba los premios. Quedé segunda con ese cuadro. Me impactó mucho ver las imágenes del estadio donde desfilé en la inauguración durante la guerra”.

-También en deportes de invierno otra figura del deporte español, como es el patinador Javier Fernández , tuvo ese honor en Sochi 2014: “Fue una experiencia muy, muy, muy bonita. Aunque nuestro equipo en las Olimpiadas de Invierno no era a lo mejor muy numeroso aun así fue todo un honor el haber estado con la bandera en cabeza del equipo español. Son cosas que no se olvidan. Ese momento de los Juegos de Sochi fue muy especial, bonito e inolvidable y sobre todo el haberlo pasado con mis amigos de patinaje. Es un regalo tan especial que es como si fuese un trofeo más”.

 -Para acabar con las ediciones olímpicas de Invierno, la patinadora italiana de short track Arianna Fontana fue escogida como abanderada en Pyeongchang, Juegos que terminó tan bien como empezó, ganando un total de tres medallas. Ella misma reconoce que haber sido abanderada en la ceremonia de inauguración “me dio una fuerza tremenda. Estaba preparada, nunca había estado tan fuerte, explosiva y veloz en toda mi carrera. Estaba serena y había hecho todo lo que había podido para estar al 110%. Ya en Corea era el momento de divertirme y afrontar la competición carrera por carrera y crear recuerdos inolvidables”. ¿Pudo haber influido en su fuerza mental el haber sido elegida abanderada? Según ella misma sí. Arianna recibió la noticia en casa de sus padres. La telefoneó el propio presidente del CONI. “Me dijo que el 18 de diciembre me entregaría la bandera ¡el mismísimo presidente de la República! y que no podía faltar. Ser abanderada era un sueño que tenía desde pequeña porque significa representar a Italia, a los italianos y a todo el deporte italiano. Tener este reconocimiento significa que durante mi carrera deportiva he hecho algo bueno para mi país, así que me enorgulleció la elección. Había rumores de que podría ser yo, pero hasta que no recibí la confirmación no quería creerlo porque la desilusión habría sido muy grande”.

El presidente de la República Italiana entrega la tricolor a Arianna Fontana antes de partir hacia Pyeongchang

 -Algunos ejemplos de abanderados en Juegos de verano, como el atleta dominicano Luguelín Santos, premiado en Río tras su medalla conquistada en Londres 2012: “En el desfile la gente se volvía loca. Yo me siento muy, muy dominicano. No me esperaba que me designaran abanderado y me puse muy contento. Sé que le país sabe que he hecho una gran aportación al deporte de la República Dominicana y he dado todo por mi patria. No estuve nervioso durante el desfile”.

-El tirador de esgrima coreano Gu Bon-gil fue otro de los “premiados” en Río después de haber conseguido medalla –en su caso, un oro- en la edición anterior de Londres. Repite el sentir general de todos los abanderados: “El país me pidió si quería ser yo el que llevara la bandera de Corea del Sur en los Juegos de Río. Es algo a lo que no todo el mundo tiene acceso y por ello me siento muy, muy agradecido por haberme escogido a mí. Supuso para mí cumplir un sueño. Es una sensación diferente a ganar una medalla olímpica”.

-Caso algo diferente es el del jinete alemán Ludger Beerbaum, abanderado en Atenas 2004 cuando ya había logrado dos oros olímpicos: “Ser abanderado en Atenas supuso uno de mis mejores momentos de las siete ediciones de Juegos Olímpicos que he disputado. Quizás junto al oro individual conseguido en Barcelona 92 supuso uno de los momentos cumbres de mi carrera. Me sentí orgulloso llevando la bandera porque además supuso un reconocimiento para mi deporte, la hípica”.

-Finalizamos con David Cal, el hasta ahora más premiado deportista olímpico español, que reconoce que su timidez no impidió disfrutar de una experiencia tan bonita. Nos relata pormenorizadamente cómo vive el desfile un abanderado: “En el momento en que te dicen: ¿Quieres ser abanderado? Por supuesto, dices. Para mí era todo un honor serlo, pero para ir a la inauguración te tienen esperando unas cuantas horas y estás encerrado en un pabellón solo con tus compañeros. Te llevan al estadio olímpico y tú no sabes todo lo que se cuece allí dentro. Llegar allí de abanderado, a pecho descubierto, y ver el estadio abarrotado, te haces pequeñito. Hubiera preferido haber estado con el resto del equipo. Impresiona mucho. Todo lleno de gente, cámaras, medios, todo el mundo pendiente de ti. Pero mereció la pena, es una experiencia muy, muy bonita. De hecho, de los recuerdos que tengo de los momentos de mi carrera deportiva uno de los primeros es el momento de ser abanderado. Tú al final eres el representante de todos los españoles. Es muy diferente a una medalla porque la medalla se consigue con otro tipo de esfuerzo. El ser abanderado es un premio por todo lo que has trabajado y por los méritos que tienes, pero no requiere un esfuerzo físico. Hay una etapa que disfrutas más como abanderado que como deportista. Tú acabas una prueba y acabas reventado, no te da tiempo ni a disfrutarla, pero el momento de ser abanderado lo disfrutas en el momento y estás pendiente de todo; es un momento de mayor disfrute que lo otro”.

David Cal en la sede del COE ante la foto en la que fue abanderado en Pekín 2008

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