BEATRIZ MANCHÓN: LA OLÍMPICA QUE LUCHA POR LOS DERECHOS DE LA MUJER

Ha sido cuatro veces olímpica, en las ediciones que van de Atlanta 96 a Pekín 2008. En ellos consiguió siete diplomas, destacando tres quintos puestos. En cuanto a campeonatos Mundiales se refiere su palmarés es brillante, habiendo ganado dieciséis medallas (tres de ellas de oro), a las que hay que sumar 22 en Europeos. Sin embargo, pese a esta trayectoria, pocos conocían su nombre, del que sí se ha hablado una vez esta deportista se ha retirado. Es hora de decir de quién estamos hablando: de la piragüista Beatriz Manchón.

Manchón ha sufrido una doble discriminación: por practicar un deporte de los llamados “minoritarios”, de esos en los que ni la consecución de oros mundiales parece suficiente como para que se hable de quien los logra. Solo una medalla en Juegos Olímpicos podría hacer que “saliera en los papeles” y, además, por un corto periodo de tiempo. La segunda discriminación la ha sufrido una vez retirada -desde 2013- por ser mujer. Seguro que recuerdan su caso, pues esta vez sí que consiguió que se hablara mucho de su denuncia pública tras lo ocurrido en el verano de 2017.

La piragüista sevillana se disponía entonces, como ya intentara  el año anterior–sin éxito-, participar en la prestigiosa competición de su deporte: el descenso del Sella. No pudo por discriminación de género. La olímpica pretendía realizar algo que, en cualquier caso, estaba dentro del reglamento, pero los responsables de tan tradicional competición se cerraron en banda, pese a que la tenían la normativa en contra. Desde 2015 la Federación Española de Piragüismo modificó las bases del reglamento para que las mujeres pudieran competir en la llamada competición sénior (que debería llamarse absoluta) formando equipo en K2 con un hombre. Beatriz lo iba a hacer con quien ya intentara hacerlo en 2016, Manuel Busto. No se lo permitieron por ser mujer. Se permite participar a amateurs totales sin bagaje previo, a gente de cualquier edad, tanto muy jóvenes como muy mayores pero no a mujeres, aunque tengan el brillante palmarés en Mundiales, Europeos y Juegos Olímpicos que posee Beatriz Manchón.

En 2017 la piragüista luchó por sus derechos y, sobre todo, como ella misma reconoció, lo hizo por los derechos de todas las mujeres. Removió Roma con Santiago y tuvo eco en muchos medios de comunicación a nivel nacional. Su demanda fue apoyada por colectivos e individuales –recogió hasta 60.000 firmas que apoyaban su causa-, pero finalmente no pudo participar en el descenso del Sella. El organizador alegó que en los 87 años que lleva celebrándose la carrera “las normas han sido estas”. ¿Se pueden aplicar a día de hoy las normas –corregidas, por otra parte, por la Federación Nacional- de 1930? La olímpica Beatriz Manchón no consiguió –al menos en la edición de 2017- su objetivo, pero sí removió conciencias y puso el foco en un aspecto que aún falta por superar: el machismo en algunos aspectos del deporte. La lucha de individuales, apoyados por colectivos, irá produciendo cambios o, al menos, nos lo auguramos.

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