JENNIFER PAREJA: “EL DEPORTE FEMENINO CON MUY POCO HA DADO MUCHO Y AHORA LE TOCA RECOGER”

Es una de las protagonistas claras del reciente auge del deporte femenino en España en términos de éxitos internacionales. Como tal, ganó una medalla olímpica, la plata en Londres 2012 del torneo de waterpolo, amén del Mundial el siguiente año y los títulos de Mejor Jugadora del Mundo el año 2013 y, asimismo, Mejor Jugadora del Mundial de ese mismo año. Además, y pese a estar ya retirada, es una de las deportistas más carismáticas de una generación que está “malacostumbrando” al público español. Ahora se ha convertido en toda una embajadora del deporte femenino, de cuyo auge espera que no pase, “porque no es una moda”. Según nuestra protagonista, de la que ya habrán deducido es Jennifer Pareja, “el crecimiento del deporte femenino se ha debido a que ya hay referentes, aunque falta visibilidad. Actualmente hay una mayor igualdad entre el deporte masculino y el femenino porque ahora ganan las mujeres”. En la actualidad trabaja por el deporte femenino con la firma Iberdrola –gran patrocinadora en España del deporte femenino-, así que ve la cuestión desde otra perspectiva: Creo que durante los años he visto la evolución, pero también le quedan muchos pasos por dar y me parecía que entrar en el proyecto de Iberdrola podría ser una muy buena opción para intentar ayudar un poco desde esa parteCreo que el deporte femenino con muy poco ha dado mucho y ahora le toca empezar a recoger, por eso creo que iniciativas como Iberdrola, que se ha metido a impulsar todo el deporte femenino creo que es importante y que el deporte femenino se lo merece”. Así que Jennifer Pareja sigue “guerreando”, como ya lo hizo durante quince años como componente de esas Guerreras del waterpolo que capitaneó durante cinco años.

Como ella misma dice, vivió un trienio memorable, que comprendió los Juegos de Londres y el Mundial de Barcelona 2013. “Fueron tres años increíbles. Creo que llegamos a arriba de todo y me doy por satisfecha con lo logrado. Todo lo que hemos vivido era mayor a todo lo que había esperado y soñado”. Y eso que, siendo niña, nadie podía prever que Jennifer acabara alcanzando medallas gracias a un deporte acuático, ya que tenía tal miedo al agua que “cuando me llegaba el agua a los tobillos decía que me ahogaba y entonces mis padres pensaron que tenía un problema y por eso me llevaron a natación y ¡la que se ha liado”. Pareja, curiosamente, ha vuelto a tener miedo al agua, más que al agua, a meterse en una piscina a practicar el deporte que con tanta pasión ocupó tantos años de su vida.  Reconoce haber pasado unos ocho meses en los que “no sabía qué hacer”. Tardó meses en volver a meterse en una piscina y a coger el balón un año y medio: “Lo cogí hace apenas un par de meses, que fui a un clinic en Almansa, y cogí el balón allí porque me dijeron que me tirara con ellos y me tiré. Ese momento de sentir miedo al ponerte un bañador me parecía increíble. Me estaba poniendo el bañador y me daba miedo; me daba miedo porque no sabía lo que iba a sentir. Al final sentí que me apasiona esto. Salimos del agua a las 12 de la noche, me lo pasé súper bien. Ves que lo que has vivido ha sido con tanta intensidad porque te ha apasionado, y me sigue apasionando, evidentemente”.

Porque el adiós prematuro de Jennifer Pareja de la selección primero y, posteriormente, del waterpolo, fue brusco e inesperado, produciéndose de una manera que pocos –y la primera ella- entendieron: “Sí es verdad que fue un momento muy duro, lo he dicho siempre, pero, bueno, creo que al final las cosas pasan porque pasan y yo creo que hay que aceptar las cosas como vienen. No me esperaba que mi salida fuera así, por supuesto, pero me parecía injusto quedarme con un mal sabor con el waterpolo, después de todo lo que me ha dado y lo importante que ha sido no quería quedarme con ese recuerdo. Lo tengo, evidentemente, pero es lo que menos quiero recordar y menos me apetece porque todo lo demás ha sido increíble. Sigo sin entenderlo”. Jennifer llegó a plantearse negarse a ver los Juegos de Río (recordemos que no entró a formar parte de la lista de la selección para los Juegos de Río pese a haber participado hasta en el preolímpico previo, inclusive), pero “al final la pasión puede” y claro que los vio. Al fin y al cabo, según contó a Rincón Olímpico  “cuando ya lo dejas y lo ves desde fuera te das cuenta de lo afortunada que has sido al vivir un equipo que ha hecho historia. Ha escrito páginas en la historia y no solo una vez, sino que estuvimos tres años consecutivos consiguiendo éxitos y dejando el waterpolo español arriba del todo. Creo que no se puede pedir más. Cuando te esfuerzas tanto, cuando toda tu vida se concentra en el waterpolo, poder vivir eso me hace sentirme realmente afortunada”.

Pese a haberse convertido, muy probablemente, en la jugadora más reconocida y reconocible del reciente waterpolo español, merecedora de los más altos galardones individuales, se queda con los premios colectivos porque, como dice “los individuales son fruto de los colectivos. Si no fuera por el equipo está claro que no habría conseguido los premios individuales”.

¿Cómo no hablar de la memorable plata de Londres 2012? Jennifer Pareja la califica de “súper especial para mí porque era el sueño desde bien pequeña de unos Juegos Olímpicos. Otros que habían sido olímpicos me decían que no lo podían explicar cuando yo les pedía que me lo contaran y te das cuenta cuando vas allí y te dicen “Explícame lo que sientes”. Es imposible hacerlo. Al final has sacrificado y luchado tanto por ese momento que estar ahí en una piscina olímpica con 5.000 personas y encima subirte a un podio olímpico, ¿qué más se puede pedir?”. Lo de jugar ante tanto público es algo que tiene grabado la de Olot: “Nosotras estábamos acostumbradas a jugar con 40 personas en la grada y de golpe en el partido inaugural, España-China, estaba llena la piscina. Había 5.000 personas y nosotras nos decíamos “¿En serio, eso es por nosotras?”. Primero lo vimos desde dentro y vimos que estaba lleno y luego ya cuando sales dices “¡Madre, qué pasada!”. Pareja también iguala ese memorable recuerdo olímpico al del Mundial de Barcelona “[en el] estábamos con toda nuestra gente en casa y fue súper especial. Cuando me hacen escoger entre las dos medallas me cuesta un poco porque la plata de Londres deja un sabor como agridulce, pero luego cuando miras la medalla y la tocas piensas que haber llegado ahí parece increíble”.

La inquieta Jennifer Pareja no se ha desvinculado del deporte, incluso llegó a probar el balonmano playa. Y es que “el deporte no se deja de practicar nunca. No se deja nunca de ser deportista”.

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