ALEJANDRO ABASCAL: “NUESTRO ORO DE LA VELA EN MOSCÚ 80 ABRIÓ BRECHA PARA LOS DEMÁS”

Alejandro (Jan) Abascal fue, junto a Miguel Noguer, pionero en el palmarés olímpico español al conseguir la primera medalla de oro –en vela en Moscú 80- para España en Juegos Olímpicos de verano y “abrir un poco la brecha para los demás”. Como nos reconoció “era una época en la que no estábamos acostumbrados a ganar, prácticamente no había medallas olímpicas. A partir de entonces la vela ha sido el deporte que más medallas ha ganado para España en Juegos Olímpicos”.

Los primeros Juegos del futuro medallista fueron en Montreal, a los que acudió con una buena preparación, aunque muy corta” ya que el regatista santanderino se encontraba aún estudiando. “Fuimos la sorpresa allí porque estuvimos a punto de ganar medalla. No íbamos con esperanza de ganarla; pensábamos hacer un buen papel, conseguir diploma. Nos fue mucho mejor de lo que esperábamos nosotros mismos”. Aunque si finalmente Abascal no consiguió medalla en la ciudad canadiense se debió a “una avería un poco absurda por falta de experiencia. Cuando estás en los puestos de cabeza y te sucede una cosa inesperada por falta de experiencia y previsión, cosas que ahora no sucederían, da mucha rabia porque las oportunidades vienen cuando vienen”.

Para los siguientes Juegos, los de Moscú, esos fallos debido a la inexperiencia no podrían repetirse. A tierras soviéticas fue junto a su compañero Miguel Noguer tres o cuatro años antes, haciendo “una preparación bien hecha”. Las cosas se estaban haciendo bien, lo que repercutió en resultados en todas las competiciones: “En los Juegos de Moscú aspirábamos a ganar medalla porque en los campeonatos del Mundo de los tres años anteriores fuimos medalla”. Y se consiguió el oro en la categoría Flying Dutchman.

Para sus terceros y últimos Juegos como deportista, los de Los Ángeles, ya “íbamos de favoritos porque habíamos ganado con facilidad en la última prueba del circuito mundial, sin embargo ya en los Juegos las condiciones fueron un poco especiales y no supimos entenderlas. Se esperaban vientos fuertes, porque allí son vientos térmicos por el desierto que hay detrás, que favorece que haya viento fuerte, pero esos días hubo nieblas en el desierto y el viento tardó en salir, lo que nos trastocó un poquito la preparación. No estábamos tan bien preparados para vientos flojos y no pudimos sacar medalla”.

Alejandro Abascal y Miguel Noguer en Moscú 80

En Los Ángeles, pese a las previsiones, Jan Abascal no salió con medalla, pero sí vivió dos momentos inolvidables: el hecho de ser el abanderado español en la ceremonia de apertura y “la anécdota” de su historial deportivo, que nos contó con entusiasmo: “Me gusta mucho el baloncesto. Creo que soy de las pocas personas que ha visto in situ las tres finales olímpicas que ha hecho España. La primera la vi en Los Ángeles y, como no había entradas, me colé con el equipo. Iba en el autobús del equipo y pasé luego con la bolsa de Epi por la puerta, sin acreditación ni nada. Fue una vivencia muy curiosa poder estar con los chicos incluso en el vestuario. Allí vimos juntos por televisión la semifinal de los 1.500 m. en la que participaba José Manuel Abascal, que además nos tocó el vestuario de los Lakers y estábamos tocando las taquillas de Abdul Jabbar, de Magic Johson, etc.”.

Como deportista, el regatista reconoce haber vivido una época curiosa de los Juegos Olímpicos, en la que destaca las impresionantes medidas de seguridad en Montreal 76 tras los acontecimientos de Múnich 72, mientras que los de Moscú fueron muy especiales ya que había seguridad pero no había armas por ningún lado; había miles de soldados por todos los lados que controlaban el tema”. El medallista español pudo apreciar, de paso, la evolución en la Unión Soviética respecto a los años previos de preparación vividos allí: “En el 77, cuando fuimos por primera vez, nos encontramos un país bastante más duro que en el 80, más abierto. Siempre se comentaba, no obstante, que te espiaban por todos los lados”. Finalmente, los Juegos de Los Ángeles 84 resultaron ser bien distintos, muy especiales en el caso particular de Abascal “porque convivimos todos los deportes, la vela estaba integrada. En Rusia estábamos en Tallin y en Canadá estábamos en el lago Ontario.

Tras estas tres experiencias olímpicas Jan Abascal puede afirmar sentirse todo un privilegiado al no haberse perdido prácticamente ninguna cita olímpica desde entonces: “bien como entrenador, bien como director del equipo, bien trabajando en RTVE. Todo ha evolucionado y ha cambiado muchísimo. He sido un privilegiado. En Atenas 2004, de entrenador, mis chicos ganaron el oro, por ejemplo. La experiencia de haber ganado como deportista y luego como entrenador es muy bonita”.

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