AKWASI FRIMPONG: LA DETERMINACIÓN EN CUMPLIR SU SUEÑO OLÍMPICO

Si finalmente consigue llegar a los Juegos de Pyeongchang 2018 sin duda llamará la atención de muchos. Tiene 31 años –quizás demasiados para ser un recién llegado al deporte del skeleton-, probó por primera vez el deporte por el que se presenta hace tan solo hace un año y, finalmente, es africano, más concretamente de Ghana. Su nombres es Akwasi Frimpong y representa todo un ejemplo de soñador olímpico. Porque Frimpong se ha empeñado en ser olímpico y el skeleton es el tercer deporte en el que lo intenta, tras probar con el atletismo y el bobsleigh.

Su historia es una muestra de la lucha y el trabajo. Primero, en su niñez, todo fueron obstáculos en la dura vida. Su madre tomó el camino de emigrar a Holanda para proporcionar una mejor vida a sus hijos, trabajando allí como cantante de gospel. Él se quedó al cuidado de su abuela, teniendo que compartir un solo cuarto con otros siete niños. Así pasó los primeros ocho años de su vida hasta que se trasladó a Holanda. Su estancia allí se ha compuesto de años esquivando los problemas que su estatus de inmigrante ilegal le ha comportado, una situación que se ha prolongado demasiados años. Sin abandonar el país por temor a ser detenido, Akwasi de niño se perdía todas las excursiones al extranjero que organizaba su escuela. Y, lo que es más importante, peligró muy mucho su incorporación –becado- a la escuela de Johann Cruyff por su situación de ilegalidad. La escuela, que combinaba estudios y deporte, corrió el riesgo y al final el propio Johann Cruyff recogió en Barcelona en su nombre el premio al “mejor estudiante internacional”, que más tarde le entregaría en persona en Ámsterdam.

Mientras, Akwasi progresaba en las pruebas de velocidad de atletismo, reclutado en 2001 por el olímpico Sammy Monsels. Frimpong iba consiguiendo las mejores marcas de los Países Bajos en las pruebas de sprint, pero al tratarse de un inmigrante ilegal su progresión  no iba a ningún puerto.

Pasaron trece años hasta que recibiera el permiso de residencia en los Países Bajos. De esta forma se despejaba su sueño olímpico, del que la burocracia casi arrancó al ponerle trabas. El objetivo estaba ahora en Londres 2012, pero en esta ocasión el obstáculo iba a ser una lesión en el talón de Aquiles. Primera oportunidad perdida de cumplir su sueño como deportista.

Entonces Akwasi tomó la decisión de pasarse al bobsleigh, algo por otra parte nada inusual, pues este deporte de hielo se nutre a menudo de velocistas del atletismo, dadas las cualidades y características que se exigen. La siguiente meta, pues, estaba puesta en los Juegos de Sochi de 2014. Mala suerte de nuevo, pues solo consiguió entrar en el segundo equipo de su país. Sin embargo, habían conseguido una esperanzadora segunda plaza en la prueba de de la Copa del Mundo de 2013 en Park City en el bob a 2, pero sue equipo fue descalificado por usar materiales no permitidos. En la elección final para los Juegos de Sochi Frimpong no entró en el equipo final. Segunda oportunidad perdida de convertirse en olímpico.

Tras este fracaso, el ghanés consideró que si seguía en el mismo deporte no conseguiría cumplir su sueño, así que cambió de especialidad. Esta vez en skeleton y con la meta de los Juegos de Pyeongchang 2018. Su primera tabla de skeleton la cogió en 2016. Le encantó. Si llega a no fallar esta vez, se convertirá en el primer negro y el primer africano en ser olímpico en skeleton.

Akwasi Frimpong -que se dedica también a ofrecer charlas inspiracionales y es considerado un atleta muy valorado, habiendo incluso protagonizado un film en el que se representa tanto su lucha por convertirse en un ciudadano como su entrenamiento para ser olímpico – reconoce que siempre quiso hacer historia olímpica y lo conseguirá si se clasifica para los Juegos de la ciudad surcoreana, aunque su objetivo original, dado el poco tiempo que lleva practicando ese deporte, estaban más puestos en la siguiente cita, la de Pekín 2022. Si entra en el top 60 mundial, logrará su sueño (su caso nos recuerda mucho al de Eddie “el Águila” Edwards). Como él mismo cita en su propia página web: “He batallado durante trece años. Rendirme era una opción, pero elegí ser paciente y persistente. La raíz del éxito empieza por creer en ti mismo”. Está claro que Frimpong, después de tantos años persiguiendo el sueño olímpico, posee esas dotes, que esperemos ponga en práctica en Pyeongchang.

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