MARCUS COOPER: “NO ME ESPERABA EL ORO EN RÍO 2016”

Se convirtió en la mayor sorpresa del equipo olímpico español en los Juegos de Río. Inesperada para muchos, su medalla de oro le aupó del anonimato del gran público a ser una de las mayores esperanzas de estrellato futuro y realidad consolidada gracias a ese emocionante final en la carrera de los 1000 metros del K1 del piragüismo. Marcus Cooper Waltz, ese joven rubio (tenía 21 años cuando consiguió el oro en Río) con nombre foráneo pero perfecto español se convirtió, ipso facto, en un nuevo ídolo deportivo. Ya le habíamos entrevistado antes de marchar a Río, pero quisimos comprobar si la gloria olímpica había cambiado a este modesto piragüista. Y comprobamos que no, que sigue siendo el mismo de antes, tarea –la de no cambiar- que se ha autoimpuesto:Siempre he sido un chico muy tranquilo y creo que sigo siendo así. Sé que con humildad voy a poder conseguir mejores resultados en el futuro que si me subo por las nubes”.

Aunque reconoce que ha notado cambios en su vida profesional y personal, él intenta que no le afecten y se aferra únicamente al lado bueno que esos cambios puedan suponerle: “Ahora soy mucho más reconocido. Muchos me ponen como ejemplo. Los peques que vienen por detrás en el piragüismo como que me admiran y quieren seguir mis pasos y para mí eso es una ilusión muy grande”. En el aspecto profesional, nota una mayor presión de la que sustrae la parte positiva: “Ha sido un cambio radical pero lo que más destaco es mi cambio de mentalidad, mi confianza en los próximos eventos deportivos, mi manera de afrontar el resto de la temporada, mi manera de entrenar, el saber que ahora ya he estado luchando contra los más grandes y no solo eso, sino que los he vencido. Ahora tengo seguridad y autopresión de tratar de mantenerme en lo más alto, que no es fácil, pero siempre mis objetivos van a ser estar delante. La presión que siento me la pongo yo mismo, ese orgullo personal de mantenerme en lo más alto del podium”.Aún joven, aunque para nada inexperto, acepta los consejos que le dan: “Me han dado muchos consejos para mantener la presión, saber llevar esa victoria, que debo seguir siendo la misma persona, pero yo creo que no tengo ningún problema”.

En varios aspectos sí que se han notado modificaciones en su vida. Para empezar, pasa de tener una beca Podium a una ADO, de mayor cuantía, al haber sido medallista olímpico: “Lo que pasa es que la beca Podium no es compatible con la beca ADO -para deportistas con resultados olímpicos- así que yo tuve que salir de la beca Podium, con toda la pena que me daba, para pasar a la ADO, que es mayor en cuantía. Lo que pasa es que me mantengo dentro del Programa Podium ahora como embajador, como padrino del programa. Para mí es una ilusión seguir con ellos”. Una demostración de la fidelidad y el agradecimiento de Marcus Cooper. En el día a día, también ha notado variaciones: “Es más fácil acceder a cualquier lado poniendo por delante que soy campeón olímpico, pero intento yo mismo no beneficiarme de eso, intentar ser una persona normal como era antes”. Otra demostración de su pundonor y humildad. Sin embargo, de algo se tenía que beneficiar el campeón, aunque sea en pro de su labor profesional: “Me pasa que cuando viajo llevo la pala conmigo como equipaje de mano. Antes me ponían muchas trabas pero ahora diciendo que soy campeón olímpico se fían mucho más y me la dejan pasar siempre”.

Obligado que Marcos Cooper nos cuente cómo vivió su final, en solitario, cuando apenas metros antes de la meta estaba ni más ni menos que en la quinta posición en una final en la que apenas se le tuvo en cuenta durante más de ¾ de la misma. Recordándonos a uno de sus predecesores, David Cal, en su emocionante sprint final de los 1000 metros de C1 de Londres 2012, Marcus no solo conseguiría pillar metal, sino subirse a lo más alto del podio. Su protagonista lo vio así: “La verdad es que no me esperaba el oro pero tampoco lo descartaba porque yo no iba a Río con un objetivo claro ni una posición clara. Mi objetivo era simplemente hacer la mejor regata de mi vida, hacerlo lo mejor que podía y llegando a meta habiéndolo dado todo. Cualquier resultado iba a ser bueno. Acabar con un oro, lo más grande, pues es una pasada y sí que fue un poco una sorpresa en ese aspecto”.

Ahora se ha pasado a otras distancias y categorías. Disputará en el nuevo ciclo olímpico carreras de K2 500 y de K4 en 500 metros también. No más carreras solitarias y largas para el balear –aunque nacido en Oxford-, con el objetivo claro de la próxima cita olímpica en Tokio. En Río 2016 se forjó un campeón que, desde luego, tiene aún mucho que decir en el mundo del piragüismo.

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