MOMENTOS OLÍMPICOS MÁGICOS 29: EL GESTO INNECESARIO QUE LE COSTÓ EL ORO A LINDSEY JACOBELLIS EN TURÍN 2006

La apodan “Lucky” (=Afortunada), pero la exitosa Lindsey Jacobellis está definitivamente gafada en la prueba de más prestigio de su deporte, los Juegos Olímpicos. Jacobellis puede ser a día de hoy la snowboarder más premiada de la historia. Podrá ser tetracampeona mundial en la modalidad de snowboard cross (su especialidad preferida, aunque también ha obtenido triunfos en las de slopestyle y halfpipe). También habrá sido diez veces campeona en los llamados X Games invernales y haber hecho 43 podios en la Copa del Mundo…pero se le resiste el oro olímpico. Es más, será recordada para los restos por una medalla de plata que, seamos sinceros, en muchas ocasiones se olvida o, todo lo contrario, es altamente valorada, pero que en el caso de esta rider estadounidense supone una auténtica vergüenza y humillación por cómo fue conseguida.

En los Juegos de Turín 2006 Jacobellis tenía aún apenas 20 años, pero ya se presentaba como máxima favorita y venía de ganar campeonatos de prestigio. Esa edad –y todo lo que la inexperiencia conlleva- posiblemente la arrastró a cometer un error por el que pagaría un alto precio y aún se ve obligada a responder en entrevistas. La prueba de snowboard cross (carrera de velocidad en un circuito lleno de curvas y saltos que gana el que primero cruce la meta) se disputaba en la localidad piamontesa de Bardonecchia. Lindsey había llegado a la final pasando todas las rondas previas sin ningún tipo de problemas. Empieza la final y es tan superior a sus contrincantes que enseguida logra una comodísima ventaja, así que se libra de los habituales empujones que se producen en la estrechez de la pista. Evita, así, el peligro siempre presente en este deporte de una caída. La meta está prácticamente a la vista. Sólo le sigue, muy de lejos –exactamente a 43 metros- la suiza Tanja Frieden. Entonces Lindsey Jacobellis realiza algo inesperado en el penúltimo salto: un truco del snowboard, propio de otras modalidades y no de esta, en la que se busca la velocidad para llegar primero y no se tiene en absoluto en cuenta el estilo. Se agarra la tabla, pierde por ello la estabilidad y cae. Con esa caída se fue el oro olímpico que tenía más que asegurado. Al menos logra levantarse y, como la ventaja sobre las siguientes era considerable, cruza la meta segunda. Es una plata ignominiosa. Con ese gesto la estadounidense se ganó críticas apabullantes que atacaron su “desprecio” hacia los rivales y hacia los mismos Juegos Olímpicos.

Al poco de acabar la prueba es preguntada una y otra vez por la Prensa sobre su gesto y ella, apabullada, solo acierta a explicar que “buscaba estabilidad”. Solo un tiempo más tarde reconocería que no era así y que, antes al contrario, su acción fue innecesaria. Sus 20 años y la especial naturaleza de este deporte dieron con otra explicación: “El snowboard es diversión y yo me estaba divirtiendo”. También confesaría que se sentía demasiado presionada y que su falta de experiencia por aquel entonces provocó esa reacción emocional que ni ella misma se explica a día de hoy.

Quizá el destino, quizá la justicia poética por haber realizado un gesto que muchos calificaron de irrespetuoso y de desprecio por los rivales (cuanto menos, de superioridad), se volvieron contra ella en el resto de las citas olímpicas en las que ha participado. Porque Jacobellis siguió ganando y ganando competiciones, agrandando su figura de campeonísima en este deporte pero, al mismo tiempo, seguían resistiéndosele los Juegos Olímpicos. Así, en Vancouver 2010 fue descalificada en las semifinales al derribar una bandera intentando esquivar a una rival, mientras que en Sochi 2014 cayó ella misma casi al final de la prueba y de una manera un tanto increíble en las semifinales. La que podría por lógica tener colgados a día de hoy tres oros olímpicos no solo se tiene que conformar con una plata, sino que el sabor de la misma recuerda más bien el de la medalla de chocolate o de madera, esto es, la del cuarto puesto.

Fotos de Adam Berry/Bloomberg y Joe Klamar /AFP

Fotos de Adam Berry/Bloomberg y Joe Klamar /AFP

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