LA ENORME LEYENDA DEL MEJOR HALTERA DE LA HISTORIA: EL GRIEGO PYRROS DIMAS

Desde su nacimiento, todo hacía ver que Pyrros Dimas iba para leyenda. Nacido en Albania en el seno de una familia de la minoría griega -que le bautizó en secreto y le puso un nombre antiguo griego para recordar a su patria-, el posteriormente considerado con casi toda probabilidad como mejor haltera de la historia sería bautizado popularmente con otro nombre, de resonancia legendaria también: “El león de Himara” (siendo Himara su localidad natal). No sería éste el único apodo que se ganaría el plurimedallista olímpico ya que, precisamente por coleccionar –como veremos- tantos oros olímpicos también se le llamó con otro nombre de la antigua Grecia: Midas.

Pocos saben que este héroe helénico vivió hasta los 20 años en su Albania natal e incluso compitió por aquel país, bien es cierto que desde su infancia fue atacado por sus compañeros de colegio debido a su orígenes griegos. En cuanto pudo salir de Albania lo hizo, aprovechando el nuevo permiso estatal de salida de los miembros de la minoría griega. Dimas enseguida obtuvo la nacionalidad del país de su familia, justo a tiempo para participar, ya como griego, en sus primeros Juegos Olímpicos: los de Barcelona 92. Allí empezó su leyenda. Llevó su primera medalla de oro olímpica a una Grecia hambrienta de triunfos. De su participación en Barcelona 92 se recuerdan dos hechos que se podrían denominar como épicos: su famoso grito de “Γεια την Ελλαδα!” (=Para Grecia) que lanzó, instintivamente como ha declarado posteriormente, al elevar un total de los 370 kilos que le dieron el oro y, ya en Atenas, el multitudinario recibimiento con el que fue acogido en el mítico estadio de Panathinaikó por 100.000 compatriotas.

Barcelona 92 fue solo el inicio. Dimas seguía ganando todo lo posible. Su siguiente paso hacia la leyenda se forjó en los Juegos de Atlanta 96. Allí Pyrros Dimas vencería con aún mayor claridad, rompiendo el récord mundial cuando levantó 392.5 kilos. Su rival más cercano quedó a nueve kilos. En un gesto que le hizo famoso Dimas superó el tiempo mínimo con las pesas en todo lo alto y se permitió más segundos así para que le pudieran hacer más fotos que inmortalizaran ese momento. Ese segundo oro le supuso la distinción de Capitán del Ejército Helénico. Se sucedieron sus triunfos, hasta llegar a la siguiente cita olímpica. Sidney 2000 no le depararía una victoria con tanta facilidad. Es más, la competición acabó con un triple empate que se decantó finalmente de su parte al ser el griego el levantador más ligero de peso de los tres. Con el de Sidney, se convirtió en uno de los tres únicos halteras en haber conseguido tres oros olímpicos. Pero aún estaba por llegar otro récord.

Para cuando regresaron los Juegos Olímpicos a su país, en la edición de 2004 celebrada en Atenas, Dimas ya estaba curtido en mil batallas, demasiadas. Tres operaciones de rodilla y lesiones en una muñeca. La lógica decía que, con casi 33 años y tanta competición y lesiones a sus espaldas, le había llegado el momento de la retirada. Pero los Juegos se iban a celebrar en su país. No podía faltar a la cita. No era desde luego su mejor momento; Pyrros arriesgaba un mal papel que pudiera llegar a ser hasta bochornoso. No fue así. Simplemente, eso no podía ocurrirle al León de Himara. Dimas no conseguiría el oro ante su propio público, pero sí una meritoria medalla de bronce que le convertía en el primer haltera en conseguir cuatro medallas en ediciones consecutivas, además. El bronce fue aún más preciado porque se consiguió en el tercer y último intento. A continuación, Dimas realizó un significativo gesto al descalzarse y colocar a un lado su calzado: eso era la realización de su retirada. No podía haber mejor escenario para ella. De fondo, el público local estuvo coreando su nombre durante minutos. Dimas, para entonces, ya era considerado no solo como un héroe para los griegos, sino como el mejor haltera hasta entones del planeta para el resto de los mortales. Era el más medallado en Olimpiadas y había batido once récords mundiales.

Pyrros Dimas no se ha apartado de la vida pública. Aparte de llegar a ser presidente de la Federación Griega de Halterofilia y de ser contratado por la Federación de Estados Unidos para mejorar dicho deporte en ese país Dimas se ha implicado políticamente en Grecia, llegando a ser miembro del Parlamento y participando activamente en la reclamación de la región de Epiro Septentrional en su parte albanesa para que retorne a Grecia. Además hay que destacar un dato: aparte de sus récords de medallas Dimas puede que ostente otro récord olímpico: el de deportista más veces abanderado en las ceremonias olímpicas, pues en hasta tres ocasiones ha tenido el honor: en la de apertura de Atlanta 96 y en la de apertura y clausura de Atenas 2004. Su legado más bonito, sin embargo, se está desarrollando ahora, pues Dimas se dedica a ir por colegios griegos llevando esta máxima a los niños: “Nada se consigue sin trabajo y esfuerzo”.

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