JANICA KOSTELIĆ: LA MÁS GRANDE ESQUIADORA ALPINA EN JUEGOS OLÍMPICOS

A los 24 años tuvo que retirarse por múltiples dolores motivados por sus equivalentes lesiones. Tantas, casi, como sus numerosos triunfos. Era en 2006. Fue cuando la más grande esquiadora croata, Janica Kostelić, tuvo que decir adiós a una brillantísima carrera. No en vano se trata de la esquiadora alpina más laureada en unos Juegos Olímpicos de Invierno en toda su historia. Por descontado, la mejor de su país (y, de hecho, primera esquiadora croata en ganar en una Olimpiada). Asimismo, en la única mujer que ha ganado cuatro medallas de oro en esquí alpino. ¿Más récords?: es la única mujer en ganar tres oros en una misma edición de los Juegos. Todo ello la convierten, hasta el momento, en la mejor esquiadora olímpica de siempre.

No es de extrañar que Janica sea toda una heroína en su país de origen y eso que Croacia es un país sin tradición de campeones en su deporte. A ello se le suma que su hermano, Ivica, es detentor igualmente de un importante palmarés, aunque está lejos del de su hermana. Ivica, especializado en el eslalon y la combinada, ha sufrido también lesiones, aunque tampoco aquí, para su propia suerte, ha llegado al nivel de Janica. Sus siete títulos en cuatro temporadas de la Copa del Mundo (uno general, dos de eslalon y tres de combinada), repartidos en los años 2002, 2011, 2012 y 2013 y sus tres medallas en Mundiales incluso brillan menos que los mayores triunfos de su carrera: sus cuatro medallas olímpicas, todas de plata.

Ivica y Janica esquían porque su padre, Ante, posterior entrenador personal suyo, les inculcó el deporte de la montaña desde bien pequeños. Janica esquiaba ya con tres años lo que facilitó su pronta incorporación al equipo croata, con escasos 16 años, participando ya entonces en su primera experiencia olímpica: la de los Juegos de Nagano 98. Desde entonces ya competía en todas las disciplinas alpinas, algo que le ha caracterizado en el resto de su carrera y que la convierte, si cabe, en más meritoria. Ha sido capaz de ganar medallas en todas ellas, aunque entre todas sus medallas olímpicas le falte en la prueba del descenso. Sus colección olímpica se resume en tres oros (eslalon, eslalon gigante y combinada) y una plata (en Supergigante) en la edición celebrada en 2002 en Salt Lake City y en un oro (en combinada) y una plata (en Supergigante) en la siguiente de Turín 2006. Pero en descenso también ha logrado el oro mundial, el año 2005 en Bormio, amén de otras múltiples medallas. Sus récords en los Juegos de Salt Lake City se produjeron a pesar de que decidiera no competir en el descenso para concentrarse en el resto de pruebas.

El año siguiente, 2003, comenzó una lucha con sus problemas de salud que la llevaron finalmente a operarse de tiroides en 2004. Desde entonces Janica no compitió prácticamente en excelentes condiciones de salud el resto de su carrera. Aun así, los éxitos se sucedían. La Bomba femenina –apodada así porque su estilo al esquiar y la contextura de su cuerpo que recordaba al del súper campeón Alberto Tomba – podía con el crono, con sus rivales y con sus lesiones. Sus logros eran tan meritorios, como que en su última temporada acabó entre las cinco mejores esquiadoras (cuando no directamente la primera) en cuatro de las cinco disciplinas.

Una taquicardia poco antes de la prueba de descenso de los Juegos de Turín le impidió participar en la prueba. Era quizás la consecuencia lógica tras las múltiples operaciones en sus rodillas después de que sufriera una caída en el descenso de Saint- Moritz en 1999 que fue tan grave hasta el punto de pensar que no podría esquiar nunca más, así como la operación de tiroides que había sufrido dos años antes. Janica tenía injertados nuevos ligamentos, pero su cuerpo dijo basta. Al principio, en 2006, solo se atrevió a anunciar una retirada momentánea, que ella había previsto de un año, pero dicha retirada se convirtió finalmente en definitiva por los comentados problemas de salud.

Desde entonces Janica Kostelić no ha abandona su país. Ha abierto un salón de belleza y posa de vez en cuando como modelo de joyas. Recientemente ha vuelto a la luz pública cuando un documental sobre su vida y la de su hermano titulado “Gnothi Seauton (Conócete a ti mismo)” llegó a presentarse a los Oscars en su categoría de documental. A lo “Boyhood”, el documental trataba 23 años en la vida y entrenamientos de los Kostelić. Janica aparece en el mismo desde los ocho años y finaliza con la medalla de Ivica en Sochi 2014. El documental fue visto en una veintena de festivales por todo el orbe y fue todo un éxito cuando se proyectó en la televisión croata. Los espectadores del esquí, por su parte, pudimos gozar del poderío de Janica sobre la nieve ocho años que se nos quedaron cortos. Si a los 24 años ya había batido tantos récords ¿quién sabe qué no hubiera conseguido de haberle respetado las lesiones y la salud?

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