DAVID CASINOS: “LOS JUEGOS PARALÍMPICOS ESTÁN CRECIENDO MUCHO”

David Casinos sería un campeonísimo del deporte español –lo es- reconocido por todos y con una regular, si no abundante, presencia en los medios de comunicación…si no fuera porque perdió la vista. Es un gran campeón en Juegos Paralímpicos, donde ya ha logrado cuatro oros (tres en lanzamiento de peso en Sídney 2000, Atenas 2004 y Pekín 2008 y uno en lanzamiento de disco en Londres 2012) y va a por un quinto en Río 2016. Con semejante palmarés, no hay duda de que, de corresponder sus medallas a Juegos Olímpicos y no Paralímpicos este valenciano sería toda una estrella del deporte. Esa igualdad que debería existir aún no se ha logrado, aunque las cosas están cambiando mucho, para bien, como él mismo nos reconoció en una entrevista a Rincón Olímpico: “Veo que todo ha ido creciendo. Ha cambiado mucho todo. Yo he vivido otros Juegos donde no había tanto interés por los Juegos Paralímpicos, no tiene nada que ver: los medios…Hay que ver la botella medio llena. Yo creo que estamos generando una ola importantísima y que está cambiando todo muy rápido y eso son los medios digitales, la comunicación, las historias del deporte olímpico y paralímpico. Otros focos que ilusionan a la sociedad, a las empresas, que ilusionan a uno y que dan oportunidades”.

Él mismo es conocido en su Valencia natal, donde es “un referente. No doy un paso en Valencia, donde vivo yo, y todo el mundo me conoce; quieren hacerse una foto conmigo, un autógrafo…y soy un deportista paralímpico. Eso dice mucho del momento que vivimos”, según nos confesó este atleta especializado en lanzamientos.

Con su inseparable perra Farala y con la campeona Carolina Marón en un acto

Con su inseparable perra Farala y con la campeona Carolina Marón en un acto

Como todos los deportistas paralímpicos, David Casinos tiene una historia fuerte detrás, que nos contó brevemente: “Yo llego al atletismo en 1998 porque pierdo la visión [con 25 años] por una complicación de la diabetes y a partir de ahí mi vida cambia. Anteriormente ya había practicado atletismo, la especialidad de lanzamientos, pero ya lo tenía olvidadísimo. Llevaba diez años separado de esa especialidad. Me dedicaba a hacer otros deportes, como subir montañas. Al final me ofrecieron meterme en el mundo del atletismo. Fui poquito a poco; primero superando este escollo tan dramático, y al final la pista de atletismo me abre una luz y un camino que jamás hubiera imaginado. Empiezo a descubrir este deporte y, a partir de ahí, empiezo a tener amistes nuevas, una nueva ilusión y un camino a seguir que me ha dado muchas, muchas oportunidades. Una nueva familia, nueva hija, he ido a muchos estadios paralímpicos, logrando seis medallas y eso por no perder la ilusión nunca; eso ha sido muy bonito”.

Otro ejemplo, pues, de que un obstáculo en la vida puede cambiártela completamente, pero no todo tiene por qué ser a peor. En su nueva condición, David, como Teresa Perales  y otros muchos deportistas paralímpicos, de repente conocen un mundo -el de deporte de alta competición-, que desconocían hasta entonces. Como bien resume David:“El deporte ha sido una oportunidad para mí y creo que me sigue aportando”.

Casinos empezó a entrenar una vez perdida su visión, pero pronto se percató de que el deporte iba a ser algo más que una simple afición para él: “Yo estaba entrenando y me di cuenta de que tenía un talento ahí, escondido, latente y que puedo hacerlo bien. Así que llegué a mis primeros Juegos, ansioso por descubrir qué podría pasar ahí y cuando puse pie en aquel estadio supe que era un gran momento porque había luchado y que me había devuelto casi la visión, en una forma metafórica de hablar. Así que ¿por qué no?, a seguir soñando”. Los Juegos Paralímpicos han pasado a pesar mucho en su vida, a ser una meta por la que luchar en el día a día: “Estar en unos Juegos ya es todo. Luego lo que pase allí, si vas a coger medalla o no, es otro cantar, pero creo que lo supera todo. Estar ya en ellos es todo. Luego la medalla te hace crecer un montón, pero sobre todo lo mejor ha sido llegar a ese camino”.

Acompañado siempre por su perra guía Farala, a la que considera partícipe de su éxito (“aunque no la llevo a Río 2016”), ha vivido ya dos décadas de triunfos, ganando una veintena de oros en diferentes grandes competiciones internacionales. “La ilusión se mantiene con un objetivo, un sueño que va contigo y con tu país”. Con su amplia experiencia a cuestas afirma que “enseguida que pisas la villa olímpica te das cuenta si esos van a ser unos grandes Juegos. Si hay estadios llenos o vacíos…Eso dice mucho de lo que vas a vivir”. Si su mejor recuerdo fue “haber desfilado en cuatro Juegos, especialmente en los de Pekín, donde fui abanderado y estaba junto a mi mujer Celia” , David describe con una simple frase lo que siente en esos inolvidables desfiles: “Es algo que no vi pero te podría describir cada segundo de lo que estaba viviendo, sin verlo”. Ante esto, poco más podemos añadir.

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