TERESA PERALES: “LOS JUEGOS PARALÍMPICOS SON MI MOTIVACIÓN COMO DEPORTISTA”

Es la referente de los paralímpicos españoles e incluso mundiales, ya que ostenta un récord de 22 medallas en Juegos Paralímpicos que le hizo ir a la par del otro mayor medallista olímpico de la historia hasta Río 2016, el también nadador Michael Phelps. Teresa Perales tendrá que ponerse las pilas en estos Juegos Paralímpicos para igualar, e incluso superar a su ídolo, pues el de Baltimore ha conseguido seis medallas en los que han sido sus últimos Juegos. Phelps, como decimos, es el ídolo de Teresa:Me gusta mucho aparte de por la técnica, por las proezas que ha conseguido. Me gusta por un gesto suyo que me encantó en Londres y es cuando dejó de ganar la primera medalla. Felicitó a sus rivales y aguantó el chaparrón de todos los periodistas diciendo que ya estaba acabado. Él no dijo nada y al día siguiente ganó el oro y se convirtió para la Prensa en el “dios de la natación”, el “mayor deportista de toda la historia”, etc.”. Aunque la nadadora zaragozana reconoce que “si me tengo que quedar con un deportista me quedo con Pau Gasol, por cómo es capaz de liderar, incluso sin querer. Por cómo es: un tío inteligente, noble, luchador y que ha dado muchos ejemplos de que no puedes perder la esperanza hasta que no termina el partido”. Quizá haya tenido que ver su elección en el conocimiento que tiene del baloncestista, con el que ha compartido, por ejemplo, implicación en la candidatura olímpica de Madrid.

Teresa Perales empezó en el mundo de la alta competición de pura casualidad y es muy consciente de ello: “Yo empecé de causalidad, empecé tarde, empecé porque había tenido una discapacidad. Antes era karateka, pero tampoco era muy buena, no había hecho nada. Había montado a caballo y había hecho un montón de cosas pero nunca había competido. De hecho no me gustaba ni me había llamado la atención competir. Me encantaba ver deporte y me tragaba casi todos los deportes. Pero por casualidad me tiré a esa piscina y descubrí esa libertad y descubrí que sabía flotar. No sabía nadar antes. Para mí eso de flotar era complejo: el coordinar brazos, piernas, respiración, posición en el agua…se me hacía muy difícil. Yo nunca pasé del gorrito amarillo, que era el segundo color, y le tenía bastante respeto al agua”.

Una bendita casualidad que le ha aportado mucho en su vida, tanto profesional como, sobre todo, personalmente: “En la personal lo más grande que es mi hijo y es porque, al empezar a ganar medallas y a empezar a participar en Juegos, el que ahora es mi marido entonces era un chavalito muy majo y me hizo una entrevista.”. La vida le dio un vuelco cuando una neuropatía le paralizó las piernas cuando tenía 19 años. Era deportista casual hasta entonces, pero una serie de circunstancias la convirtieron en la gran campeona que ahora es: “Siempre había practicado deporte, pero el de competición me ha cambiado incluso perspectivas de vida. Digamos que ha reforzado algunos valores que ya estaban intrínsecos antes pero que ahora, al ponerlos en marcha con la parte competitiva de alto nivel, son mucho más potentes de lo que eran antes”.

A diferencia de otros deportistas, que desde niños sueñan con llegar a ser olímpicos, Teresa lo ha sido como una continuidad lógica en su trayectoria: “He sido paralímpica no porque tuviera el sueño de vida, sino porque floté, me pusieron un cronómetro delante, me piqué con el reloj y dije “yo quiero más”. Y entonces ya sí, cuando empecé a ganar medallas ya quise una detrás de otra”.

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Su enorme colección de medallas la han convertido en la cara visible del deporte paralímpico español, papel que ella asume: “Sí que es verdad que la gente cada vez me reconoce más. Me han llegado muchos casos de gente que se ha puesto en contacto conmigo -y eso me hace mucha ilusión- y se pusieron a practicar deporte, o porque leyeron mi libro y conocieron mi historia. Por ejemplo me encontré en un tren con un triatleta que se quedó ciego, estuvimos hablando y luego me enteré que el muchacho ya estaba compitiendo”. Con ella y no solo el deporte paralímpico español ha ido creciendo hasta lograr una visibilidad impensable hace pocos años (como dato decir que el plan ADO para deportistas paralímpicos solo existe desde los Juegos de Pekín 2008): “Sí es cierto que ahora tenemos más visibilidad y que creo que ha habido un punto de inflexión desde Londres. Ahora la gente creo que no ve diferencia entre deporte olímpico y paralímpico. Y no se piensa en un “espectáculo dantesco” sino en espectáculo puro y duro, en gente que compite y gana medallas, que representan al país, suben al podio y lloran como todos. A mí me gustaría que pensaran que cada uno de los deportistas que estamos ahí, olímpicos y paralímpicos, tenemos luego una historia, porque luego una de las cosas más crudas del deporte es que te la juegas en unos segundos, que por unas décimas puedes ganar un oro o puedes no ganar nada y es muy injusto. Yo he tenido la suerte de llegar en medalla muchas veces, pero los de la medalla de chocolate…buf…Es muy duro volver a casa con una medalla de chocolate”. Pero, igualmente admite que aún le faltan cosas al deporte paralímpico en España: “Le falta historia, le falta tener trayectoria en el tiempo, le falta madurez, sobre todo en el plano económico: la madurez total del plan ADO paralímpico. Es verdad que las empresas se afianzan mucho en el mundo paralímpico pero hace falta que quieran invertir todavía más”.

Lo que está claro es que la leyenda de Teresa Perales se ha forjado en las hasta ahora cuatro ediciones –desde Sídney 2000- de Juegos Paralímpicos en las que ha participado, a punto de hacerlo en los de Río 2016. Para ella, como para el resto de deportistas olímpicos, esta cita significa mucho: “Para cualquier deportista tener en la mira unos Juegos Olímpicos es lo más grande. Cuando uno de pequeño sueña con hacer algo grande en su vida en el ámbito deportivo ¿qué piensa? “¿Te imaginas llegar algún día a unos Juegos Olímpicos o a unos Juegos Paralímpicos?”, pues evidentemente sí, esa es la motivación. Cuando ya lo has vivido una vez te gusta mucho y entonces quieres una segunda; cuando lo has vivido una segunda y el cuerpo te aguanta quieres una tercera y ya cuando lo has vivido cuatro veces y el cuerpo te sigue aguantando, como es mi caso, pues todavía quieres otra más para demostrar un montón de cosas y, entre otras, que se puede hacer, que no está reñido con ser mamá ni con ser más mayor. Que plantea algunas dificultades, pero que se puede lograr”.

De todas las ediciones disputadas, Teresa se queda con la de Pekín: “porque la organización fue perfecta, al mínimo detalle. Londres estuvo muy bien, fueron más austeros, pero muy bien organizados pero Pekín era como “lo grandioso”. Pero la Anécdota, con mayúsculas, la vivió en los de Atenas: “En Atenas un día mi marido se encontró con al reina doña Sofía por la calle y le dijo “pues es que mi mujer va a competir esta tarde, ¿no podría hablar con ella un momentito?” y la reina, tan encantadora como siempre, cogió el teléfono y me saludó y yo pensaba que me tomaban el pelo y le solté un “Sí, ¡hombre!”.

Lo dicho: seis “medallitas” para igualar a Phelps y siete para superarle. Si lo logra será el deportista más con más medallas en Juegos Olímpicos o Paralímpicos. En cualquier caso esta “nadadora casual” de Zaragoza ya ha logrado mucho en esta vida y es un claro ejemplo para el resto de deportistas, sean paralímpicos o no.

Foto de rtve.es

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