TÁMARA ECHEGOYEN Y BERTA BETANZOS: “NO SE LO VAMOS A PONER FÁCILES A LAS RIVALES EN RÍO”

La desaparición de la modalidad de vela que practicaban las unió. Una de ellas, Támara Echegoyen, llegó a lo más alto, más no podía subir: ganar el oro olímpico. Ocurrió en los pasados Juegos de Londres 2012, en la categoría de Match Race. Su actual compañera, Berta Betanzos, también estuvo en la cita londinense, pero con su compañera de entonces “sólo” alcanzó, en la misma modalidad, la décima posición.

El Match Race ya no es olímpico, así que Támara y Berta, que seguían teniendo hambre de Olimpiadas, se unieron en la espectacular nueva –en su versión femenina- modialidad de 49erFX. Ellas mismas nos explican las características peculiares de esta embarcación: Es un barco bastante rápido y exigente, sobre todo de agilidad. Es un barco que tú le echas al agua y el barco en sí no se mantiene estable, se podría volcar. Si tú no lo aguantas, el barco se vuelca. Eso ya te da una idea de que es un barco bastante inestable y muy rápido, lo cual te exige ser muy rápido en tus movimientos, muy ágil y también tienes que ser muy preciso, porque el mínimo fallo es un error que puede llevarte a un vuelco o a un golpe. Quisieron que fuéramos acróbatas porque quisieron que navegáramos el tripulante y el patrón uno encima del otro. Eso sí que lo han prohibido, por suerte”, cuenta a Rincón Olímpico Berta.

Un barco exigente al que ellas, en teoría, debido a su gran altura, no parecían ser las candidatas ideales: “Es verdad que tenemos un hándicap y es que las dos somos muy altas y estamos por encima en cuanto al peso en el barco respecto a los demás tripulantes. Nostras decidimos navegar juntas y sabíamos que teníamos ese hándicap. Fuimos valientes y lo aceptamos y es verdad que en Río va a ser en condiciones de poco viento y no nos planteamos bajar el peso. Seremos igual de competitivas que las demás, independientemente de nuestras características. Los principios fueron difíciles porque es un barco técnicamente muy complicado y ahora está siendo todo mucho más sencillo a la hora de manejarlo y controlarlo y a la hora de regatear somos más libres y más capaces de hacer lo que nos gusta encima del barco”, apunta Támara.

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Echegoyen, al ser la última campeona olímpica, fue la gran damnificada con la eliminación de su categoría, pero “la verdad es que siempre miré hacia adelante y cuando te cierran una puerta vi la posibilidad de que se te abriese otra, en este caso con Berta. Llevábamos tres años con esa modalidad [del Match Race] y consigues un cierto nivel que te permite disfrutar y conseguir éxitos, que cuando empiezas es más complicado”.

Porque para Támara, los de Londres fueron unos Juegos “inolvidables. Eran nuestros primeros Juegos Olímpicos y jamás me hubiera imaginado que nos subiríamos a lo alto del podio, que es el sueño olímpico que tienen todos los deportistas. Así que no sé si se podrá repetir la misma experiencia, espero que sí: el mismo resultado, esta vez con mi nueva compañera”. En Londres ni se enteró de haber ganado la medalla de oro: “Veníamos remolcadas y pensábamos que aún no se había terminado y que al día siguiente teníamos que correr la semifinal, pero nuestros compañeros de equipo sabían la verdad. Solo me acuerdo de bajar con el barco y de ver bajar una marea roja, que eran todos mis compañeros que habían estado esperando solo para recibirnos y ellos fueron los que me dieron la noticia de que teníamos la medalla asegurada. Era la mejor noticia que podían haberme dado y encima me la dieron mis compañeros”.

En Río las cosas serán más difíciles, porque la introducción de la modalidad de 49erFX no ha traído precisamente una seguridad y estabilidad en cuanto a países favoritos se refiere: “Hay ocho equipos muy fuertes. En los últimos cuatro años hemos ganado el Mundial cuatro tripulaciones diferentes, lo cual indica que hay mucha competitividad y que no nos lo van a poner fácil y tampoco se lo vamos a poner fácil. Lo que queda es trabajar duro, dar lo mejor de nosotras durante la competición.”, apunta Berta.

Tampoco facilitará las cosas el penoso estado de las aguas de competición, las tristemente famosas de la bahía de Guanabara. Aun así, Támara no las teme: “Es verdad que no hemos navegado nunca en aguas tan sucias como esas. También depende de las condiciones meteorológicas si están más limpias o no. Hay que decir que intentaremos que todas esas cosas del campo de regatas que nos ha tocado nos afecten a nuestro rendimiento. Somos bastantes reales con lo que hay, estamos trabajando con ello. Es verdad que no son las condiciones idóneas, pero son las que han tocado y hay que competir con ellas”.

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