PETER NORMAN: EL BLANCO DEL “BLACK POWER”

Los Juegos de México 68 han sido especialmente recordados por el “black power”, simbolizado en esos puños en alto de los velocistas John Carlos y Tommie Smith sobre el podio que tan icónicamente ha representado esos Juegos. Si no se conoce la historia, cualquiera viendo la famosa imagen del podio podría pensar que el blanco que está de pie a la izquierda, ganador de la medalla de plata, podría sentirse apartado del gesto de los otros medallistas negros. Eso han pensado generaciones enteras, desconocedoras de los detalles, pero las redes sociales se han encargado de enmendar recientemente el asunto y hacer justicia a aquél blanco en cuestión.

En octubre de 2015 un italiano de nombre Riccardo Gazzaniga leyó un artículo que aclaraba la postura real de Peter Norman, el blanco –australiano, para más señas- vencedor de la plata en esa carrera de los 200 metros de la Olimpiada mejicana. Contó la historia en un post en Facebook que seguramente ya hayáis leído. Por si acaso, ahí va la historia real del blanco Norman:

Peter Norman era un prometedor velocista. Su carrera en la final de México 68 le proporcionó un récord nacional en los 200 metros que aún hoy en día está vigente en su país. Para su desgracia, el hito que realizó en los Juegos del 68 quedó totalmente sobrepasado por el movimiento del black power, que acaparó todas las miradas y titulares. Sin embargo, Norman siempre declaró que el silencio de su gesta no le importaba, ya que a lo que daba valor era el haber sido copartícipe de un momento histórico como el de ese podio de los 200 metros.

Es relativamente desconocido el hecho del racismo practicado en Australia, con leyes que justo ese año de 1968 iban a acabar sobre el papel con la desigualdad padecida por la población aborigen en ese país. Norman, sensibilizado por la cuestión, siempre se consideró antirracista y quiso realizar un gesto que contribuyera a apoyar no solo la causa de los negros en Estados Unidos –como se pudiera creer-, sino la de los aborígenes en Australia, ya que este atleta estaba en contra de las políticas de discriminación realizadas en su país.

peter norman

Peter Norman no alzó el puño en el podio, pero sobre su pecho se colocó la insignia a modo de parche del Proyecto Olímpico para los Derechos Humanos (OPHR) que venía a significar su apoyo a la igualdad de todas las razas. Lo curioso es que él no tenía esa insignia, pero al enterarse un remero estadounidense de que Norman quería hacer algo en la ceremonia de premiación él mismo le dio su propia insignia. También hay que decir que fue idea del australiano el que, al faltar un segundo par de guantes negros, Carlos y Smith se repartieran el único que tenían entre los dos, de ahí que uno alce el brazo derecho y el otro el izquierdo.

Los tres atletas sufrieron las consecuencias de sus gestos, siendo expulsados incluso de la villa olímpica. El australiano fue sin ningún tipo de duda condenado al ostracismo. Cortaron su carrera de raíz, impidiéndole acudir a los siguientes Juegos, los de Múnich, pese a haber obtenido marcas acreedoras de un puesto. Aun más: no se contó en absoluto con él en los Juegos celebrados en su país en el año 2000, los de Sidney. Lo que es peor: se le intentó chantajear, pues se le “invitó” a condenar públicamente el gesto de los dos atletas norteamericanos a cambio de acabar con su ostracismo y ofrecerle un puesto fijo en el comité organizador de Sidney 2000. Norman se mantuvo firme en sus convicciones y no claudicó. Solo en 2012 el parlamento australiano pidió oficialmente excusas por no haberle mandado a Múnich 72,  reconociendo de paso el poderoso papel que jugó en el la lucha por la igualdad.

La vida del corredor australiano iba de mal en peor. En 1985 se desgarró el tendón de Aquiles en un entrenamiento y contrajo gangrena, llegando casi a la amputación de su pierna. Ello le provocó una depresión y una caída en el alcoholismo. Ni siquiera se contó con su figura en la estatua que se erigió la universidad de San Jose State sobre el histórico momento y que representaba un podio con dos únicos protagonistas: los dos atletas negros Smith y Carlos. Eso sí: su sobrino Matthew Norman dirigió una película documental sobre ese momento histórico del podio de los 200 metros de México 68 titulado “Salute!” en el que, indudablemente su tío Peter fue protagonista.

Peter Norman murió en 2006 apartado de la sociedad, con pocos recursos económicos, con una carrera cercenada antes de tiempo. A su funeral acudieron John Carlos y Tommie Smith, quienes portaron su ataúd en el entierro mientras sonaba la música de “Carros de fuego”. Los tres atletas habían mantenido su amistad todos aquellos años. Los corredores americanos siempre le agradecieron su apoyo, llegando a declarar John Carlos: “Esperaba miedo en los ojos de Norman, pero en su lugar vimos amor”.

peter norman estatua

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