ARMIN ZÖGGELER, LA LEYENDA DEL LUGE CON SEIS OLIMPIADAS EN EL PODIO

Es muy posible que el gran público, incluso el de su propio país, no conozca a uno de los más grandes deportistas de la Historia olímpica. Este imponente comandante de los Carabinieri, retirado recientemente, compitió durante ni más ni menos que 25 años –veinte de ellos de senior, en las competiciones de mayor nivel-, consiguiendo una avalancha de victorias. Su seriedad, compromiso con su deporte, al cual se entregaba con una auténtica pasión contenida difícil de ver tras sus ojos de hielo, su concentración absoluta, hacían que este deportista no pareciera carismático para el gran público. A él no le interesaba ser reconocido por la calle, sino ser respetado entre sus colegas. Hablamos de un deporte invernal minoritario: el luge, sí, ese practicado por unos locos de la velocidad que se tumban sobre un trineo.

Si buscan “luge” en cualquier enciclopedia Armin Zöggeler será uno de los primerísimos nombres en aparecer. El nacido en Merano, Alto Adige, Italia –es decir: en la zona de minoría germano-parlante de las montañas italianas- ha cubierto de gloria no solo su palmarés personal, sino el medallero de su país y el prestigio de su deporte.

Como es natural entre los habitantes de su zona, de niño Armin se tiraba en trineo por las colinas casi permanentemente nevadas de su localidad. A los once años ya competía de una forma más o menos oficial y a los 14 ya había convencido a un entrenador profesional sobre sus cualidades innatas, de tal manera que empezó a participar en la Copa del Mundo junior, en la que pronto alcanzaría victorias. Su primer podio como senior lo consiguió en 1992 y ese cajón de madera ya le fue familiar –muy familiar- hasta su retirada tras los Juegos de Sochi.

En la Copa del Mundo han sido tantas sus victorias –en 59 ocasiones ha llegado a recoger la copa de cristal acreditativa- que ha superado incluso a su compatriota Alberto Tomba, este sí mundialmente reconocido por haber practicado un deporte más popular y por su peculiar carisma fuera de la pista.

Pero donde ha hecho verdaderamente historia este serio y concienzudo slittinista –como se dice en su país- ha sido en los Juegos Olímpicos: seis participaciones (Lillehammer 94, Nagano 98, Salt Lake City 2002, Turín 2006, Vancouver 2010 y Sochi 2014) y seis medallas, es decir: en todas y cada una de sus participaciones. Todo un récord que lo ha convertido en leyenda. Es el primer deportista, sea en Juegos de verano o de invierno, en ganar medallas en la misma prueba individual en seis JJ.OO seguidos. Armin venció su primera medalla cuando aún vivía Kurt Cobain, por poner un ejemplo; tenía por entonces una larga melena de rockero que cortaría –ya para siempre- para hacer ver su compromiso de seriedad para con su disciplina. Su última medalla olímpica es, sin embargo, muy reciente. Un ya maduro Armin había sobrevivido –y superado- a sus duelos con los mejores rivales, pasando del alemán Georg Hackl, otro grande de este deporte, al también germano Felix Loch.

Las 24 medallas ganadas por el italiano en las máximas competiciones le valieron dos apodos: el “caníbal”, del que rehúsa porque no va con su carácter de persona extremadamente educada, y el “Schumacher del hielo”, por su amor a la velocidad. Su meticulosidad le ha llevado a entrenar hasta el más mínimo detalle de cada pista, su trineo, etcétera durante cinco horas al día. Con la presentación de su biografía -“Hielo, acero, alma”- afirmaba que sólo ahora, una vez retirado, se atreve a celebrar su cumpleaños, que caía en plena temporada invernal. En el libro vemos los sentimientos que se escondían tras la concentración de unos ojos de acero que parecían no transpirar emociones. Con su biografía pretende dar a conocer a los jóvenes que los éxitos sólo están detrás de mucho trabajo duro. Pero la dureza del deporte de alta competición le ha proporcionado también grandes satisfacciones, como cuando fue abanderado de Italia en Sochi 2014, o cuando ganó el oro en casa, en Turín 2006, poco tiempo después de haber fallecido su madre. Ahora es director técnico de la selección italiana, así que el saber y experiencia de este grande del luge de alguna manera no se perderán. Curiosamente, se repetirán sus duelos con el alemán Hackl, que también se ha convertido en entrenador de algunos alemanes internacionales, designado por la BMW. A mí ya se me hará raro ver unos Juegos sin la participación del gran Armin Zöggeler.

Foto de Reuters

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