MARC GIRARDELLI: EL FENÓMENO DEL ESQUÍ QUE NO PUDO SER LEYENDA OLÍMPICA

Es irónico hablar del “fracaso” (muy entrecomillado) en la carrera de un esquiador mítico que, de hecho, resulta ser el que más Copas del Mundo ha ganado –cinco, hasta ahora inigualado en la categoría masculina-. Pero siendo como fue el esquiador más versátil, capaz de competir victoriosamente en todas las pruebas, con diversos rivales de renombre según en qué modalidades (Alberto Tomba en las más técnicas, Pirmin Zurbriggen en las más rápidas, incluso el mítico Ingemar Stenmarck fue su rival) Marc Girardelli tuvo que competir contra las graves y numerosas lesiones y contra la burocracia. De no haber tenido estos obstáculos, ajenos a él y a sus evidentes y sobresalientes capacidades, este esquiador ahora sería leyenda olímpica, aparte de leyenda del esquí, como ya lo es.

Nacido en Austria, con esquíes en sus pies desde su más tierna infancia, Marc empezó a ganar pruebas a una tempranísima edad. Tampoco era de extrañar naciendo y viviendo en los Alpes, ciertamente. Con ocho años ya era campeón regional y serlo en Austria tiene mucho, pero que mucho mérito. A los doce se convirtió en campeón de la primera edición del Grand Prix junior. A los catorce ya competía con los mayores.

Todo cambió en 1976. Un jovencísimo Girardelli se enemistaría con la Federación Austriaca, lo que cambiaría el rumbo de su carrera. Marc quería seguir siendo entrenado por su padre, pero los dirigentes de su país optaban por que entrara en un internado donde forjarían a la futura estrella del esquí, como es el caso de tantos otros esquiadores de ese pequeño país alpino. Las desavenencias no se aclararon y Austria perdería de esta manera a una joven promesa que demostraría convertirse pronto en un gran campeón. Los Girardelli habían optado por una decisión drástica: cambiar de nacionalidad al joven Marc. A partir de entonces competiría por el aún más pequeño ducado de Luxemburgo.

Marc dio a su nueva patria multitud de victorias en la Copa del Mundo (hasta 46), medallas en Mundiales y, paralelamente, poner en el mapa esta pequeña nación centroeuropea. A cambio Marc pudo desarrollar su vida deportiva como él quería pero el pago iba a ser grande: no pudo competir en Lake Placid ni en Sarajevo porque, aun compitiendo en carreras oficialmente por Luxemburgo, aún mantenía su nacionalidad austriaca.

Cuando por fin pudo ser olímpico -su gran sueño- se topó en Calgary con el mito del italiano Alberto “la Bomba” Tomba, quien realizó su Olimpiada perfecta. Y, por si tuviera poco con el poderoso boloñés, en las modalidades de velocidad topó con el mejor Zurbriggen. Nuestro protagonista no obtendría ninguna medalla en la ciudad canadiense.

Aun tuvo una nueva oportunidad Girardelli de demostrar su valía en unos Juegos, pues llegó a competir en Albertville 92. Allí llegaron por fin los ansiados metales olímpicos, en concreto dos platas en Super Gigante y Gigante. Su carrera se estiró hasta los Juegos de Lillehammer 94, pero ya un Girardelli de 31 años sólo alcanzaría un cuarto puesto en Super Gigante y un quinto en descenso. Poco bagaje (dos platas) para un campeonísimo que podría haber competido en hasta cinco ciclos olímpicos.

Hablábamos de las lesiones. Marc sufrió múltiples y muy graves. Su primera grave ocurrió en 1981, tuviendo que ser operado en una rodilla en un estado tal que el médico encargado diría no haber visto en su vida una rodilla tan dañada. En 1983 competía –victoriosamente- con su rodilla izquierda con un 15% de discapacidad. Marc superaba ese hándicap a base de un durísimo entrenamiento y mucha capacidad de sacrificio, como los grandes campeones. Pero su peor momento llegó en 1990, cuando un grave accidente estuvo al borde de convertirle en parapléjico. El luxemburgués superaría este momento. De hecho, su carrera duró siete años más.

Marc Girardelli había ganado en todas las especialidades –su versatilidad era su sello personal-, se había enfrentado a lo mejor del esquí mundial en décadas (sumemos a los citados anteriormente al portento noruego Aamodt), a gravísimas lesiones, a peleas internas y a prohibiciones de ser olímpico. Aunque sus medallas en la máxima competición pudieron haber sido indudablemente más, teniendo en cuenta sus capacidades, es una de las más grandes leyendas del deporte blanco.

girardelli

 

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