IM DONG-HYUN: EL INCREÍBLE CASO DEL CAMPEÓN DE TIRO CON ARCO CASI CIEGO

Im Dong-Hyun es surcoreano; practica el considerado “deporte nacional” en su país: el tiro con arco. Cuando contaba diez años uno de sus profesores le animó a probar este deporte. El joven fue mejorando, hasta hacerse con un hueco en la prestigiosa selección de su país y ganar junto a sus compañeros el oro olímpico por equipos en Atenas 2004 y Pekín 2008.

En Londres 2012 “sólo” lograría el bronce, pero en la primera ronda del torneo conseguiría batir dos récords mundiales; de forma individual primero gracias a su gran actuación de 699 puntos, y luego récord por equipos junto a sus compañeros con 2087 puntos. Ese récord pudo haber sido fácil y comprensiblemente considerado uno de los más meritorios y llamativos momentos que han dado unos Juegos Olímpicos. ¿Por qué? ¿qué le hace más peculiar esa actuación? ¿qué tiene que no tengan tantos y tantos otros récords mundiales y medallas olímpicas? El hecho –incomprensible- que Im Dong-Hyun es prácticamente ciego.

Im es considerado legalmente ciego, con un 20% de visión en un ojo y un pírrico 10% en el otro; no se le permite tener carnet de conducir, no distingue las teclas del ordenador, no puede leer …pero es capaz de acertar con impresionante maestría a la diana, situada a 70 metros (unas tres cuartas partes de un campo de fútbol, para que nos hagamos una idea). Podría competir en los Juegos Paralímpicos y, de esta forma, ganar de calle ese oro individual que tanto se le resiste. Pero su capacidad es tal que le da para apabullar a propios y extraños y ganar medallas en los Juegos para atletas sin discapacidades.

¿Cómo lo hace? Im entrena muchísimo, hasta siete horas al día, incluso de noche. El tiro con arco es fundamental en su vida. Es muy fuerte físicamente y, aunque en su deporte es fundamental la vista, su instinto le basta. No distingue ni las líneas ni los números que delimitan las partes de la diana. Sí percibe colores “como una masa diluida en agua”. Sobre todo percibe el amarillo, que resulta ser el color de la puntuación máxima. “Ver el objetivo y no ver el destino no es importante”, afirma. Se niega a usar perro lazarillo, incluso a que su problema de visión sea tema de debate. Ese hándicap está fuera de cuestión, al menos para él. Intentó practicar tiro con arco con gafas pero lo descartó porque le incomodaban y, al fin y a la postre, tampoco le hicieron mejorar sus marcas.

Otro ejemplo más de la fuerza de voluntad que tienen algunos deportistas, que nunca dejan de asombrarnos. Ahora se entiende por qué la afirmación de que Im Dong-Hyun, sin lugar a dudas, ha protagonizado uno de los momentos olímpicos más destacados.

Foto de Getty Images

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