ALEXIS VASTINE, RONDANDO UN DESTINO MALDITO

Alexis Vastine parecía marcado por la fatalidad. Hace pocos días consiguió esa notoriedad a nivel mundial que todo deportista de élite busca, pero no de esta manera. Saltó a los noticiarios de todo el orbe por su trágica muerte en accidente de helicóptero durante el rodaje de un reality, junto a otros compañeros, entre los que se encontraban otras estrellas del deporte galo. Pero la vida de Alexis ya estaba “maldita” desde antes.

Puede que todo comenzara en los Juegos de Pekín 2008. Allí este normando, hijo de un subcampeón amateur de Francia y hermano de un bronce europeo, se disputaba llegar a la final en la categoría de peso superligero. No llegó a poder luchar por el oro, pues los jueces consideraron que su rival, el dominicano Manuel Félix Díaz, le había superado por dos puntos. La prensa francesa consideró injustas las dos sanciones del árbitro que le deducirían cuatro puntos. Llegaron a más: lo consideraron un robo, dicho en plata y así fue publicado en prestigiosos medios de comunicación galos. El adjetivo más suave que usaron fue de arbitraje “controvertido”. En cualquier caso, Vastine conseguiría subirse al podio olímpico, consiguiendo un bronce que le supo a poco.

Tras este tortazo en la vida Vastine se centró en los siguientes Juegos, los de Londres. El batacazo fue aún peor, pues dos golpes seguidos duelen más.  En la capital británica fue eliminado en los cuartos de final por el ucraniano Taras Shelestiauk por una nueva decisión de los jueces. Otro arbitraje discutido que caía del lado de su oponente. Otro sueño olímpico roto (con el agravante en esta ocasión de marcharse sin medalla).

Los espectadores pudieron ser testigos de las lágrimas del francés tras el veredicto. Vastine no se sintió con fuerzas ni de atender a los medios en la zona mixta. De su boca sólo salía un lamento: “Esto es política, no deporte”, la eterna cantinela cuando el resultado depende de jueces y no de un cronómetro o de algo tangible como goles, canastas, etc.

Las consecuencias que sufrió no fueron solo profesionales, sino también personales: el joven púgil (ha fallecido con tan solo 28 años) cayó en una fuerte depresión por haber sido víctima de lo que consideraba otra decisión injusta más. Afirmaba sentirse “asqueado y jodido”, según sus propias palabras. Vastine llegó a plantearse dejar el boxeo, un deporte que le producía más disgustos que alegrías. Eso a pesar de contar en su palmarés con, entre otros, un oro en los Juegos del Mediterráneo, ser tres veces oro en los Mundiales militares, bronce en Mundiales junior y otras medallas de prestigio. Pero Alexis soñaba con el oro olímpico.

La vida, esta vez no el boxeo, le puso de nuevo en una dura prueba: su hermana Celie –de tan solo 21 años- murió pocos meses antes que él en un accidente de automóvil. Sin embargo, el boxeador consiguió superar la depresión y volvió a los gimnasios, con la meta clara de Río 2016. El presidente de su federación ya lo daba como favorito para los próximos Mundiales. Deja un vacío en el boxeo francés difícil de llenar e, indudablemente, en los corazones de los que le conocieron, pues todos lo describían como una persona querida entre sus compañeros y rivales con los que había compartido campeonatos y campamentos de entrenamientos.

Alexis-Vastine

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