APOLO ANTON OHNO: TAMBIÉN SE PUEDE SER UNA ESTRELLA CON EL SHORT-TRACK

Cuando uno logra convertirse en el deportista más laureado de un deporte que es cuestión nacional en otro país y, a su vez, en el más premiado de una potencia como los Estados Unidos dentro de los Juegos Olímpicos de Invierno es que es de otro mundo. Ese es Apolo Anton Ohno, el patinador norteamericano de short-track que ha podido con la dominadora mundial como es Corea del Sur.

De padre japonés y madre norteamericana, la infancia de este patinador de velocidad puede haber sido determinante en sus éxitos deportivos posteriores. Cuando sus padres se divorciaron siendo él muy pequeño fue criado por su padre, un estilista del cabello que tuvo que trabajar 12 horas al día para mantener a su hijo. Apolo quiso perder el contacto con su madre, así como con su hermanastro. A partir de ese momento su vida se limitaría a su padre. Cuando el señor Yuki Ohno vio que, de muy joven, su hijo se “perdía” yéndose de juerga a horas intempestivas incluso entre semana impuso a su hijo disciplina por medio del deporte. Tras probar varios, Apolo se decantó por la velocidad en pista corta al verlo por televisión durante los Juegos de Lillehammer. Con 13 años cogió los patines y ya no los soltó, no sin antes pasar por malos momentos en los que su padre optó por aislarle en una cabaña de su estado, Washington –Apolo nació en Seattle- para que el joven reflexionara sobre su futuro, alejándole de toda distracción. Sólo contaba con 15 años.

El gran campeón ya estaba forjándose, aunque todavía no se esperaba un futuro con ocho medallas olímpicas en tres Juegos (los de Salt Lake City, Turín y Vancouver), entre ellos dos oros en los 1500 metros de Salt Lake City y en los 500 de Turín. A ello hay que sumar ocho oros en campeonatos mundiales y trece medallas más en los mismos. Se convertiría en el más grande deportista de los EE.UU. en deportes de invierno, que no es moco de pavo.

Pero sus presencias olímpicas, dignas de admirar desde el punto de vista deportivo, no han estado exentas de polémica. Dos han sido las que acapararon la atención:

En 2002 acabó en tercera posición, siendo el máximo favorito como era, en las pruebas de calificación olímpica del equipo americano, según se sospecha para que ganara y, de esta manera, se clasificara, su compañero de entrenamiento y amigo Shani Davis. El relegado en este caso -Tommy O´Hare-  llegó a cumplimentar una queja formal ante su comité olímpico nacional. Le parecía sospechoso que Ohno exultara en demasía al ver a Davis llegar el primero. El asunto acabó sin consecuencias para Ohno.

Mucho más polémica fue su actuación en la carrera por la que ganó el oro en los 1500 metros en los Juegos disputados en su propio país. El surcoreano Kim Dong-Sung fue el que cruzaría primero la meta pero fue descalificado (algo que ocurre con mucha frecuencia en este deporte) cuando, faltando tres vueltas para el final, nuestro protagonista intentó superar al coreano. Al no lograrlo y realizar Dong-Sung un movimiento hacia el interior, Apolo alzó los brazos en señal de haber sido bloqueado. Esa polémica descalificación eventual fue muy criticada incluso por patinadores de otros países, por no hablar del público surcoreano, para los que el short-track es casi considerado deporte nacional. Ohno recibiría tantas amenazas provenientes de aquél país que dejó de competir por razones de seguridad en pruebas de la Copa del Mundo allí disputadas. La indignación de los surcoreanos llegó a ser tal que colapsaron la web del Comité Olímpico de los EE.UU. durante nueve horas y amenazaron con boicotear la ceremonia de clausura de Salt Lake City.

Al margen de las polémicas, A.A. Ohno ha sabido reconducir su vida tras su retirada del deporte de una manera completa: además de comentar para la NBC las pruebas de un deporte por el que ha hecho tanto para su país como en su día hizo Lance Armstrong con el ciclismo (deportes minoritarios que se dan a conocer a lo grande gracias a sus campeones locales y se revitalizan) el expatinador conduce infinidad de causas benéficas, como campañas para desanimar a los menores a beber alcohol, la promoción de un estilo de vida saludable o la lucha por la erradicación del SIDA en África, entre otras muchas actividades.

Ohno es tan popular en su país que hasta un Boeing 737 tiene su rostro pintado en un lateral. Quizá el haber participado en dos ediciones de “Dancing with the Stars” (una de las cuales, la de 2007, ganó) ayudara a esa popularidad. Su vinculación con el deporte se centra ahora en la realización de las duras carreras Ironman. Sus exigentes entrenamientos cuando practicaba short-track le habrán ayudado mucho.

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