LAS HERMANAS DUFOIR-LAPOINTE: TODO QUEDA EN CASA

El deporte, los Juegos Olímpicos y los espectadores se pirran por las historias de sagas de campeones. Docenas de modalidades deportivas están repletas de dinastías de campeones. No es tan común, no obstante, tener un oro y una plata olímpicas en la misma familia, prueba y día. Las hermanas canadienses Dufoir-Lapointe lo consiguieron en Sochi cuando participaron en la prueba de baches del freestyle. Pero la “historia” está en la tercera hermana, la mayor, que consiguió participar en la final pero sólo alcanzó el 12º puesto.

Justine (oro) y Chloé (plata) sienten que su hermana Maxime merece tanta admiración como ellas. En la posterior gira de “Celebración de la Excelencia” que tuvo lugar por toda Canadá presentando a sus campeones de Sochi, esta familia de Quebec en pleno llegó a los corazones de sus compatriotas. Los padres, Yves y Johane, hicieron toda clase de sacrificios para que sus hijas llegaran a lo más alto del deporte. Especialmente la madre, que dejó atrás sus tres títulos universitarios para cuidar de ellas. Salvo que el futuro nos descubra un turbio pasado de falsedad al “estilo Sánchez-Vicario” todo en la familia Dufoir-Lapointe parece envuelto en el amor. Como sacados de un episodio de “La casa de la pradera” estos canadienses quisieron estar todo el tiempo con sus hijas, ellas realizan las giras de la Copa del Mundo durmiendo en el mismo cuarto y las campeonas pensaban más en la hermana relegada del podio que en ellas mismas.

La educación de los Dufoir-Lapointe era igualitaria a más no poder. Cuando volvían a casa tras una prueba con solo una ganadora entre las hermanas no había ramo de flores esperándola para no herir los sentimientos de las otras. Tras la prueba de Sochi Maxime, la única no premiada, declaraba “Ahora tengo a la campeona y a la subcampeona en casa, así que podré aprender de ellas”. Por aquellos días, en una sesión fotográfica Maxime quería no ser protagonista y le decía al fotógrafo “¡Sólo a las dos ganadoras!”. Ese gesto tocó el corazón de los canadienses que desde entonces no la han querido dejar de lado.

Estas jóvenes esquiadoras (de 25, 22 y 20 años), atractivas para la prensa, tienen ante sí un gran futuro, tanto deportivo como en el mundo artístico (las tres ponen voces al film de Disney “Aviones: fuego y rescate”) y empresarial (van a crear su línea de ropa para “chicas que entrenan duro pero quieren lucir guapas”). Que lo hagan las tres juntas está por ver. De momento el público canadiense se inclina por todas y cada una de las tres hermanas Dufoir-Lapointe.

Getty

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