LAMAR ODOM: EL MEDALLISTA TRAMPOSO QUE LLENÓ SU VIDA DE EXCESOS

Turno de hablar de otro chico malo del deporte. Su nombre es sinónimo de escándalo y su vida el ejemplo de cómo no hay que llevarla, sobre todo si uno se va a dedicar al deporte. El jugador de baloncesto Lamar Odom lleva años siendo una fuente inagotable de noticias escabrosas, en contraste con sus capacidades deportivas que le han llevado a ganar dos campeonatos de la NBA, ser votado como el Mejor Sexto Hombre de esa misma liga, proclamarse campeón del Mundo en 2010 y medallista olímpico -de bronce- en los Juegos de Atenas 2004.

Precisamente su medalla olímpica ha sido puesta en entredicho por él mismo al declarar ahora, quince años más tarde, que realizó trampas para poder pasar los controles antidopaje (que no existen en la NBA). Sabedor de que no podría pasarlos limpiamente el ex jugador confiesa en su autobiografía “De la oscuridad a la luz” el recurso utilizado: hacerse con un pene artificial y llenarlo con la orina de uno de sus entrenadores. Pero ese bochornoso capítulo no es sino uno más de los múltiples que ha protagonizado y que probablemente son más de los que intentaremos aquí resumir.

Seguramente todo empezó antes incluso de nacer él y todo siguió torciéndose con el paso de los años. Su padre era heroinómano; su madre murió cuando él contaba doce años; su hijo murió a los seis meses de edad a causa del síndrome de muerte súbita infantil. Si la vida de Lamar Odom nunca fue bien encarrilada (en sus estudios, sin ir más lejos, sacaba malas notas) y acabó de perder el rumbo con 24 años cuando la muerte de su hijo provocó el detonante de su afición a las drogas.

Foto de Nathaniel S. Butler/Getty Images

Las drogas no eran el único vicio de Odom: adicto al sexo, al alcohol y a los estimulantes sexuales, el ala-pívot combinaba una evidente popularidad en los vestuarios de los equipos de los que formó parte -donde siempre era la persona optimista inspiradora- con una vida escandalosa que protagonizó sus propios programas de tele-realidad. Durante años ha provocado -nos atrevemos a usar el tiempo pasado aun a sabiendas de que dudamos de que no repita errores del mismo en el futuro- episodios delictivos, con detenciones por conducir ebrio y bajo los efectos de las drogas; se vio envuelto en una discusión en la que se llegaron a realizar disparos a la salida de un restaurante y un largo etcétera. Todos esos hechos han puesto en duda no solo su carisma y profesionalidad, sino también en peligro severo su propia vida. Como en aquel episodio en que cayó inconsciente en un burdel después de tres días seguidos de excesos de todo tipo. Tras ser hospitalizado y mientras estuvo en coma llegó a sufrir seis ataques cardiacos y ¡doce! derrames. Superó el episodio y sobrevivió, pero no aprendió la lección. Siguió consumiendo cocaína a diario y abusando del alcohol. Dos años después del más grave de sus incidentes aún protagonizó otro, cayendo al suelo de una discoteca bebido.

Nos parece increíble que estemos hablando en estos términos de un deportista, es más: de un deportista de élite y, lo que es aún más grande: de un medallista olímpico. Es evidente que Lamar Odom está en las antípodas de ser un ejemplo para la juventud amante del deporte y nos preguntamos si, ahora que ha confesado su trampa durante los Juegos de Atenas y que ha reconocido haberse dopado en los mismos, el COI no debería retirarle su medalla de bronce. Una medalla olímpica que debería ser ganada únicamente gracias al esfuerzo, trabajo, habilidades y capacidades de un deportista. Sin duda Lamar Odom poseía grandes capacidades para el baloncesto pero las enterró cubiertas de la basura con la que quiso rodear su vida.

Foto de Garrett Ellwood/NBAE via Getty Images

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DANIYAR ISMAYILOV: EL MEDALLISTA MÁS POLÉMICO DE LA HALTEROFILIA, DE ESCÁNDALO EN ESCÁNDALO

Generalmente presentamos en estas páginas a campeones ejemplares que dan muestras de gestos que les hacen únicos. El olímpico de hoy es también peculiar y con una fuerte personalidad…pero le ha hecho protagonizar escándalos y situaciones muy alejadas del espíritu olímpico.

Daniyar Ismayilov ha protagonizado más noticias por sus malas decisiones que por sus triunfos, que los ha tenido e importantes en su deporte, la halterofilia. Nacido en Lebap, Turkmenistán, llegó a representar a su país natal en los Juegos Olímpicos de Londres 2012 y a convertirse en la gran esperanza turkmena tras sus numerosas medallas en campeonatos junior. Sin embargo, al poco huyó de su país y pasó a competir por Turquía, una de las potencias en la halterofilia, con gran tradición de campeones. Los turcos ya se frotaban las manos pensando que así obtendrían nuevos éxitos en su deporte más exitoso, seguiendo los pasos de Naim  Süleymanoğlu y otros grandes campeones turcos. Y así podría haber sido, pero Ismayilov y su errático comportamiento se encargó de limitar su propio potencial con escándalos fuera de la competición.

A Daniyar Ismayilov no le ha faltado protagonizar casi ninguno de los escándalos de los que, por desgracia, no se libran en los últimos tiempos ni siquiera los deportistas de élite: abusos sexuales, actos violentos… Cronológicamente su primer escándalo tuvo lugar tras  nacionalizarse turco en 2014. Antes de relatar los peores aspectos de este haltera sí que hay que destacar su versión más positiva, compitiendo ya como turco, ya que consiguió proclamarse por dos veces campeón europeo. Justo antes de los Juegos de Río 2016 Ismayilov parecía vivir su mejor momento. A los dos oros europeos se sumó un bronce mundial en 2015. Estaba por caer la medalla olímpica y así lo hizo, consiguiendo la plata en Río, siempre en la categorías de hasta 69 kg. y que suponía la primera medalla para Turquía en esos Juegos.

Foto de Julian Finney/Getty Images

A partir de su éxito olímpico su carrera tomó otros derroteros. El primer conflicto lo tuvo al año siguiente, donde incluso estuvo a punto de perder la vida al chocar su coche contra un poste de luz y provocar, de este modo, un caos al estamparse contra su auto otros dos coches que provocaron más heridos y confusión en plenas calles de la ciudad de Ankara. Posteriormente su carácter polémico le alejó de las competiciones, puesto que la federación turca decidió no convocarlo para la selección debido a su comportamiento indisciplinario tras los Juegos. 2018 estuvo plagado de incidentes para el haltera turco, destacando dos de ellos: por una parte durante los Juegos del Mediterráneo que tuvieron lugar en Tarragona llegó a ser detenido acusado de abusos sexuales a una turista británica. Al parecer una noche abandonó la concentración del equipo, supuestamente para celebrar las dos medallas conseguidas en los Juegos, y acudió a un club nocturno junto a otros compañeros de equipo. Al cabo de dos días la Policía se presentó en la concentración debido a la denuncia de una mujer. Finalmente el deportista fue liberado sin cargos tras la renuncia de la mujer a presentar cargos. Sin embargo, Ismayilov fue castigado por su Federación por “comportamiento inaceptable” y haber abandonado la concentración hasta las 5 de la madrugada.

No se limita a estos incidentes el “historial” de Ismayilov. Su comportamiento hacia sus compañeros también deja que desear. Tres son los incidentes que ha protagonizado -y que nos constan- contra sus propios compañeros durante concentraciones: abofetear a una compañera; lanzar una botella a un entrenador y acuchillar a un compañero -Murat Ekinek- con un tenedor. Este último hecho ocurrió durante una concentración en febrero de 2018. Debido al mismo fue expulsado de la concentración de la selección, aunque finalmente fue indultado por la promesa de buen comportamiento.

Ya en 2019 se negó a participar en el Mundial de su especialidad que tuvo lugar en su país de origen ya que temía ser arrestado si regresaba a Turkmenistán. En esta ocasión la federación turca estuvo de acuerdo con la decisión del medallista olímpico.

Con todavía en el aire su participación en la próxima cita olímpica de Tokio, estamos seguros de que Daniyar Ismayilov seguirá protagonizando titulares y, para su desgracia, no todos exclusivos sobre su rendimiento deportivo.

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MOMENTOS OLÍMPICOS MÁGICOS 69: LA FINAL OLÍMPICA DE TIRO CON TIRADORAS CON DEFICIENCIAS VISUALES

Las finales de tiro olímpico siempre comportan mucha emoción e igualdad. No en pocas ocasiones se resuelven en un desempate. La que vamos a narrar, la femenina de foso olímpico (o trap) correspondiente a los Juegos de Atenas 2004 tiene, además ciertas particularidades chocantes. Como que la eventual subcampeona olímpica tuviera sólo un 10% de visión en un ojo o que aún la “superara” la que quedó en cuarto lugar, ciega completamente de un ojo.

El 16 de agosto de 2004 el Centro olímpico de tiro Markópoulo ofrecía a las competidoras dificultades añadidas al situarse en una colina donde soplaban vientos variables, siempre molestos para los tiradores. Primero tuvo lugar la ronda de clasificación, en la que cada tiradora realizaba tiros a 25 objetivos en tres series (diez a la derecha, diez a la izquierda y cinco al centro). Las tiradoras pueden realizar hasta dos tiros por cada objetivo. Las seis primeras se convierten en finalistas y entonces les tocará una serie más de 25 objetivos, pudiendo realizar un único tiro a cada uno de ellos.

A la final de Atenas accedió la española María Quintanal. Era una de las favoritas ya que venía de ganar tres medallas -cada una de un metal diferente- en los dos Mundiales precedentes y cinco en campeonatos Europeos (tres de ellas de oro). No todas correspondían a la categoría del foso olímpico, sino que algunas eran de doble foso (o doble trap) -categoría parecida a la anterior- o de la competición por equipos. En cualquier caso, la bilbaína afincada en Canarias acudía a la cita olímpica con plenas garantías. Es precisamente ella la que sufría una deficiencia ocular, en concreto tenía lo que vulgarmente se denomina “ojo vago” o astigmatismo hipertrópico en términos médicos ¡hasta un 90% sin visión! en su ojo izquierdo. Lo curioso es que durante mucho tiempo ella ni lo sabía, ya que su cerebro asimilaba sólo la información que le llegaba del ojo bueno. Sólo cuando un buen día el médico de la Federación se apercibió de los ilógicos resultados irregulares de la tiradora, que combinaba días estupendo con otros desastrosos, se le sometió a un examen profundo y, así, descubrieron que la variedad en su rendimiento dependía de la claridad del día (su especialidad se desarrolla al aire libre). El problema se planteaba porque en la especialidad de foso olímpico el objetivo está en movimiento. De haber elegido una especialidad de tiro con diana estática el rendimiento de Quintanal no habría estado tan afectado. Tras la detección, el uso de una lente de contacto y muchos, muchísimos ejercicios visuales María ya había mejorado su visión.

Suzanne Balogh

Otra de las finalistas, la estadounidense Whitly Loper, era ciega de un ojo. Con 17 años era el miembro más joven de su equipo. Había nacido ciega de su ojo derecho. En un principio era diestra pero tuvo que aprender a ser zurda al tirar para poder hacerlo con el ojo con el que veía. Hasta los cinco años nadie se apercibió de su ceguera, hasta que los numerosos golpes que se daba con las puertas y paredes hicieron sospechar que algo le ocurría. A Loper se le escapó la medalla -de bronce- por un solo tiro.

La tercera finalista “curiosa” fue la canadiense Susan Nattrass. Con ella se hizo una excepción. Normalmente sólo puede competir un tirador por país, pero se redestribuyó la cuota y, de esta manera, Nattrass pudo participar…28 años después de su debut olímpico. Fue finalista, aunque acabó ocupando el último puesto de entre ellas.

Tras abordar estas particularidades vayamos al discurso de la competición en sí. En la serie final María Quintanal falló en su primer disparo, para totalizar finalmente cinco, que la colocaron en el segundo escalón del podio. Ello suponía la primera medalla para España en esos Juegos Olímpicos. En ningún momento fue consciente de que se estaba jugando una medalla olímpica. Sólo se dio cuenta cuando, en un momento dado, echó una mirada al marcador. Por su parte la surcoreana Lee Bo-na realizó la mejor puntuación de la serie: 23 sobre 25, pero sumados a los 60 de la clasificatoria la colocaban en la tercera plaza, con un acierto más que la ya mencionada Loper y uno menos que la española (“salvada” por su buena puntuación en la fase de clasificación). La campeona fue la australiana Suzanne Balogh, quien ya había quedado líder tras la clasificación y realizó sólo un fallo más que la coreana, con cuatro puntos más que su mas inmediata perseguidora. Quizás la lucha por el oro no fue en la final tan emocionante como en otras ocasiones, pero el resto de medallas, así como las peculiares particularidades de algunas de las participantes, realzaron esa final.

Por cierto, María Quintanal posteriormente y debido a desavenencias con su Federación nacional, decidió cambiar de nacionalidad -se convirtió en dominicana, al entrenar allí su suegro- para luego volver a tener licencia como española e incluso ser una de las embajadoras de la candidatura olímpica de Madrid 2012. Aún aspira a ser olímpica de nuevo en Tokio 2020.

María Quintanal. Foto: Manuel Bruque, EFE

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SEAN POLLARD: EL PARALÍMPICO DE SNOWBOARD QUE PERDIÓ LOS BRAZOS ATACADO POR TIBURONES

Sean Pollard era un electricista australiano que practicaba surf e incluso había jugado en el equipo de fútbol americano de South Bunbury. ¿Qué por qué hablamos de él en estas páginas? Pues porque ha llegado a ser medallista en para snowboard en los Juegos Paralímpicos de Pyeongchang tras sufrir la vivencia más dramática de su vida.

El 2 de octubre de 2014 Sean se dispuso a practicar uno de sus deportes favoritos, el surf, en la playa de Kelpids, al este de la localidad australiana de Esperance. De repente, fue atacado por dos tiburones. El primero le llegó por detrás para más tarde enfrentarse a él por delante. Sean recuerda a la perfección sus oscuros ojos, “los más negros que hubiera visto nunca”. Para entonces el tiburón ya había mordido sus dos brazos, que estaban en su boca. A partir de ese momento Sean no recuerda nada, salvo encontrarse rodeado de sangre en el agua. Entonces llegó un segundo tiburón, seguramente atraído por la cantidad de sangre que flotaba en el mar. Milagrosamente una ola impidió que accediera al surfista, es más: esa ola le arrastró hasta la costa, donde fue rescatado inmediatamente por su novia, que se encontraba allí, horrorizada por lo que acababa de contemplar. Cuatro extraños que también se hallaban allí y que conocían primeros auxilios se los aplicaron en un primer momento. Seguramente ninguno de los presentes pensó que Sean podría sobrevivir al ataque. La cantidad de sangre que perdió fue tal que tuvo que necesitar de siete transfusiones que totalizaron tres litros, además de la friolera de 150 puntos para cerrar las heridas causadas, por no hablar de las semanas que tuvo que pasar en el hospital.

Y es después cuando Sean Pollard, claramente a raíz de este gravísimo incidente, no solo cambia radicalmente su vida, sino que entra en el mundo del deporte de élite. En su caso, del deporte paralímpico y por ello hablamos de él. Sean Pollard ni siquiera había visto nunca la nieve, así que difícilmente podía imaginarse que acabaría siendo medallista en un deporte de invierno. Fue en una vacaciones en Canadá que realizó al año de sufrir el ataque que hemos descrito. En el país norteamericano Pollard, además de la nieve, vio una competición de snowboard y se entusiasmó. A su vuelta a Australia se apuntó a un campamento de este deporte realizado por el Comité Paralímpico de su país y llegó a recibir más de 100.000 dólares donados por la comunidad local de Bunbury para ayudarle en la financiación de operaciones que requería.

Es indudable -y el propio Pollard lo reconoce- que su experiencia previa y su habilidad en el surf, así como con los patines, le ayudaron para su nuevo deporte, que comparte con aquéllos algunas características físicas que sin duda le han servido de ayuda. Pronto Sean Pollard consiguió resultados más que satisfactorios en su nueva especialidad deportiva. Es evidente el entusiasmo que demuestra, ya que, además de centrarse en el para snowboard, concretamente en la especialidad de snowboard cross, Sean no ha abandona la práctica del surf y del skateboarding. En Pyeongchang 2018 consiguió el bronce en para snowboard, pese a que la salida de la pista no le favorecía. Al faltarle los dos brazos, Sean encuentra dificultades en impulsarse en la salida. Cuanto más vertical es ésta, mejor para él. En el caso de la pista surcoreana ésta resultó ser demasiado plana pero, en cualquier caso, Pollard se las arregló para realizar una buena carrera, consiguiendo subir al podio.

En su caso se ha cumplido una vez más la historia de un deportista paralímpico que se convierte en ello -y, mejor aún, en medallista- tras un cambio radical en su vida debido a un grave accidente. El aspecto positivo del ataque sufrido por Pollard ha sido su faceta deportiva de alto nivel, de la que antes carecía.

Foto de Lintao Zhang/Getty Images

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IVÁN PEDROSO: “TUVE QUE PELEAR MI ORO EN SIDNEY 2000 HASTA EL ÚLTIMO INTENTO”

Si hay dos nombres del deporte cubano que inmediatamente vienen a la cabeza de todo aficionado de cualquier país del mundo esos son los de Javier Sotomayor e Iván Pedroso. Ambos revolucionaron el atletismo mundial y dieron brillo y lustre al deporte de su país. El primero fue el inspirador del segundo. Dos grandes saltadores que han quedado para la historia del atletismo. Con el segundo, Pedroso, pudimos hablar.

Con sólo 19 años Iván Pedroso ya fue olímpico, en Barcelona 92, dejando a edad tan temprana rasgos de una clase que explotaría poco después. En su debut olímpico fue ya cuarto en una competición con saltadores de longitud de la talla de Carl Lewis, Mike Powell y Joe Greene, que justo le precedieron. Barcelona 92 fue mi primera experiencia de un campeonato grande, con solo 19 años y creo que me pudo la presión de mi primer campeonato. Tuve una mala experiencia, aunque para mí fue algo formidable con 19 años participar en unos Juegos Olímpicos y ser cuarto. El cuarto lugar, aunque no estés en el pódium, es un buen lugar. Creo que supuso el comienzo de mi carrera y que me di cuenta de que venía una buena etapa para Iván Pedroso”, nos confesó el ex saltador cubano. Esos Juegos también fueron sus preferidos, de entre todos los que disputó: “Aunque era muy joven, para mí han sido los mejores, por todo. Me gustaron mucho. Cosa bien distinta en Atlanta, que para mí estuvieron muy por debajo de los anteriores. Los de Sidney fueron muy buenos, pero sigo quedándome con Barcelona 92”.

Tras su prometedor debut olímpico en la ciudad catalana Iván Pedroso vivió un cuatrienio siguiente de ensueño, en el que hay que destacar, entre otros, sus triunfos en la Copa del Mundo de 1992, el Mundial indoor de 1993, Mundiales al aire libre y pista cubierta de 1995 y la Gran Final de la IAAF de ese mismo año. Así que el de La Habana acudía a la cita de Atlanta 96 con una base sólida como para aspirar al oro. Pero se lesionó, justo “en mi mejor año, un año en el que saltaba 8, 90 y tantos en entrenamientos, así que fue muy frustrante para mí, pero son cosas que pasan en el deporte y lo supe superar. Me afectó esa lesión [acabó 12º en Atlanta]”. Como era de esperar, tras recuperarse de la lesión volvió a mostrar su valía:“Ya después encadené varios campeonatos mundiales indoor y al aire libre que creo que lo compensó un poco. Tuve mucho dolor en esos Juegos por no poder hacer más, sobre todo porque los Juegos son cada cuatro años. Pero seguí entrenando duro los siguientes cuatro años hasta alcanzar la medalla de oro, que era mi objetivo y eso lo compensa todo”. ¡Y tanto que encadenó triunfos!: desde el final de los Juegos de 1996 hasta 2003 Iván Pedroso sólo supo lo que es ver al resto de sus rivales desde el escalón más alto del podio, salvo en la Copa del Mundo de Madrid en 2002, en que lo tuvo que hacer desde el segundo, al ser plata. El resto de grandes competiciones le proporcionaron 16 oros.

Entre medias vivió el mejor momento de su carrera: el oro olímpico en Sidney 2000 que tanto merecía: Viví el oro olímpico muy, muy feliz. Era el único título que me faltaba en mi palmarés. Para mí ha sido lo mejor que me ha pasado. Creo que una medalla olímpica, y más si es de oro, es el sueño más grande que pueda tener un atleta. Todo el mundo se esperaba mi oro. Tuve que pelearlo hasta el último intento, pero valió la pena. No sentí presión exterior, sino más bien mía propia, ya que estaba haciendo muchos saltos nulos. Sabía que si conseguía hacer saltos válidos podía ganar”. Muy diferente fue su experiencia en la siguiente cita olímpica de Atenas 2004, donde acabó séptimo: “De nuevo no tuve suerte con los nulos pero, bueno, estuve contento de esa experiencia. No fue una buena temporada para mí. Fui séptimo, con 8,23. La verdad es que esperaba haber conseguido medalla en Atenas, pero tuve la mala suerte de hacer demasiados saltos nulos. Eso pasa”. El cubano ya había pasado la mejor etapa deportiva de su carrera, que ahora vive de una forma diferente tras su retirada: Iván Pedroso ha vuelto a unos Juegos Olímpicos, de nuevo triunfante, pero esta vez como entrenador. Estuvo en los de Río con Yulimar Rojas, finalmente plata: “Río fue formidable, más que nada porque la medalla de Yulimar fue muy importante para Venezuela, la primera medalla para el atletismo para su país y creo que fue una locura, para mí, para Yulimar y para todo Venezuela. Desde fuera viví la competición peor, con muchos más nervios. Dentro eres tú y sabes cómo estás, pero desde fuera yo no sé cómo estás. Yo presentía que Yulimar iba a ser medalla; entrenamos para eso y ese siempre es el objetivo”. Y el panorama se presenta igual o mejor en los Juegos de Tokio 2020, con la propia Yulimar y con la española Ana Peleteiro: “El año pasado tuvimos unos pocos problemas [con Yulimar], pero ya los hemos superado. Está de vuelta Yulimar. Ana Peleteiro está muy bien. La estoy cuidando para no forzarla”.

Con todas las medallas conseguidas por este saltador, subraya la importancia de los Juegos Olímpicos: La medalla olímpica es el sueño de cualquier deportista de cualquier especialidad. Está por encima del resto de medallas en Mundiales, etc. Cuando uno va a unos Juegos Olímpicos uno siempre piensa que es una última oportunidad, porque tiene que esperar luego cuatro años y no se sabe lo que puede pasar”. Lo dice el único ser humano en haber saltado más de 9 metros, aunque no contara como récord por el viento a favor. 

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MOMENTOS OLÍMPICOS MÁGICOS 68: LA FAVORITA GRETA ANDERSEN SE DESMAYA EN LA PISCINA LIDERANDO LOS 400m LIBRES EN LONDRES 48

La nadadora danesa Greta Andersen es merecedora de un libro entero, aunque en este espacio nos limitaremos a poco más que dar los primeros apuntes a su espectacular vida, centrándonos en un momento olímpico que vivió de lo más inusual, quizás su peor momento deportivo. Aunque de momentos malos sabe la danesa, pues le tocó vivir en su niñez la ocupación nazi. Incluso su familia se vio obligada a disfrazarla de niño para evitar posibles violaciones por parte de los soldados alemanes. Tampoco debió de ser agradable vivir sabiendo que su hermano, diez años mayor que ella, combatió desde la resistencia danesa en la II Guerra Mundial. Pero ese es uno más de los capítulos que marcó el acontecer de esta longeva olímpica danesa.

Hija de un gimnasta que había participado -con el éxito de conseguir una medalla de plata- en los llamados “Juegos Intermedios” de 1906, Greta aprendió a nadar a una edad nada temprana: los 16 años, impulsada por el temor de sus padres a que debería saber nadar al vivir rodeada de agua. Así, Greta se apuntó a un club donde tuvo la suerte de ser vista por la medallista olímpica Else Jacobsen, quien enseguida se percató de su valía…y de que la joven Greta poseía buenos pulmones al ser capaz de nadar 50 metros sin respirar. En muy poco tiempo Greta mejoró su técnica; cualidades innatas ya las tenía, así que unidos esos dos factores hicieron posible que se convirtiera en olímpica en apenas unos meses.

Foto de AP

En los Juegos de Londres 48 Greta Andersen viviría su mejor y su peor momento deportivo: el primero al ganar el oro en la prueba de los 100m estilo libre. El peor momento, al que queremos dedicar un mayor espacio por la rareza del mismo, ocurrió en la prueba de los 400m libres. Andersen, una de las favoritas -si no la que más-, no pudo ni acabar la prueba. Había ganado todo los dos años previos, por lo que salir sin medalla podría considerarse un fracaso. Las causas que le impidieron acabar con la prueba no son achacables a nada: ni a un sobreesfuerzo intentando batir a fuertes rivales, ni a lesiones, etc. Es más: Greta se desmayó en el agua, en plena prueba y cuando la iba liderando. Lo que ocurrió apenas lo recordaba la propia protagonista tras lo acontecido. En un cuarto pegado a la piscina olímpica el médico le administró a la nadadora una inyección con el único fin de retrasar su periodo, que iba a coincidir con la final olímpica. Ya en el agua, Greta se mareó a causa de lo suministrado, eso tras sentir cómo se le paralizaban las piernas. Al poco, se desmayó. Un jugador de la selección húngara de waterpolo, que estaba presenciando las finales de natación, saltó corriendo a la piscina para rescatarla.

Tras el incidente aún le quedaba a Greta la prueba del relevo 4×100 libres. El equipo técnico, tras lo ocurrido, dudó en contar con ella para dicha prueba, pese a la valía de Greta. Finalmente sí participó, aunque en el segundo relevo en lugar del primero para lanzar la carrera, como estaba previsto. Dinamarca no conseguiría el oro pero sí la plata.

La experiencia olímpica de Greta Andersen no se limitaría a los Juegos de Londres, sino que participó en la siguiente cita de Helsinki 52. Sin embargo, Greta venía de una operación en la rodilla que le impedía usar una de sus piernas. Se fue de la capital finlandesa sin medallas esta vez. Esa misma década de los 50 su vida daría otro vuelco, al emigrar a los Estados Unidos e iniciar allí una nueva dimensión de su carrera como nadadora, esta vez en aguas abiertas. Antes de eso pasó por penalidades económicas y Greta hubo de zurzir pantalones y coser cremalleras para ganar algo de dinero. Pasó de sufrir penurias financieras a convertirse , en su momento, en la nadadora profesional en obtener los mayores ingresos. Claro que para ello antes hubo de romper 18 récords mundiales de maratón acuática, ser la primera mujer en cruzar seis veces el Canal de la Mancha ida y vuelta, ser la primera en nadar (también con regreso) el Canal de Santa Catalina, batir el récord de número de canales nadados por una mujer, nadar durante más tiempo en el Canal de la Mancha, etc. En la actualidad, ya convertida en anciana, se dedica a enseñar a bebés de pocos meses para que le pierdan el miedo al agua. Todo un personaje el de esta nadadora de la que ahora recordamos en su peor e insólito momento olímpico, cuando se desmayó en la piscina en plena final.

Foto del archivo personal de Greta Andersen

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IAN MILLAR: EL DEPORTISTA CON EL RÉCORD HISTÓRICO DE DIEZ PARTICIPACIONES OLÍMPICAS

Seguramente muchos se sorprenderán si se enteran del siguiente e impresionante dato: el deportista olímpico que ha participado en más Juegos lo ha hecho en ni más ni menos que en diez ocasiones. Ese deportista se acaba de retirar, a la ilustre edad de 72 años. Se trata del jinete canadiense Ian Millar, quien además consiguió su primera -y única- medalla olímpica con 61 años. Como se pueden imaginar, la carrera de Millar está trufada de récords.

Originario de Halifax, Ian Millar comenzó en su deporte con diez años de edad. Debutó a nivel olímpico en Múnich 72 y desde esa cita hasta Londres 2012, donde consiguió superar el récord de participaciones que ostentaba el regatista austriaco Hubert Raudaschl, no faltó a ninguna cita salvo en los Juegos de Moscú 80, donde sólo el boicot de su país le impidió haber aumentado su récord hasta la friolera cifra de once participaciones olímpicas. Aún en activo, no fue convocado sin embargo a Río 2016, adonde sí acudió…para apoyar a su hija Amy, que debutó en unos Juegos en la ciudad brasileña.

No extraña el apodo que se granjeó: “Capitán Canadá”, pues además de las numerosas participaciones que ha tenido en los más importantes eventos internacionales ha aportado a su país infinidad de medallas (en Juegos Panamericanos, en Mundiales, en la Copa del Mundo y en el Grand Prix, competición en la que ha ganado en más de 150 ocasiones) y una indiscutible experiencia que sirvió a sus compañeros de selección reconocida por estrellas como su compatriota Eric Lamaze.

Foto de Kin Cheung/Associated Press

En su longeva carrera se cuentan infinidad de anécdotas, como que compitió con una mano rota en los Juegos de Sidney 2000 o que su caballo preferido, Big Ben, que le acompañó en numerosas competiciones (incluyendo tres ediciones olímpicas) está enterrado en la granja propiedad del jinete y no solo eso, sino que tanto el caballo como el jinete entraron a la vez en el Salón de la Fama de Canadá en 1996, así como en otros Salones de la Fama como los de la Hípica de Canadá o el de Ontario, montura y jinete simultáneamente.

Ian Millar tuvo su mejor año deportivo coincidiendo con su peor año personal. En 2008 ganó su única medalla olímpica, la de saltos por equipos. El veterano atleta fue el que lideró al equipo canadiense provocando, con su recorrido sin faltas, un empate que llevó a su país al desempate (o “jump-off”, como se denomina en saltos de hípica) y a disputar la final frente a Estados Unidos. En esa final Canadá perdería contra sus vecinos del sur, pero lograrían una meritoria medalla de plata. Medalla que Ian Millar quiso dedicar a su entonces recién fallecida esposa Lynn, de la cual dijo “He tenido a un ángel montando junto a mí”. Fue ella la que le hizo prometer que se retiraría en cuanto dejara de divertirse. Ian ha cumplido su promesa. A partir de ahora se dedicará al entrenamiento tanto de jinetes como de caballos. Su granja personal y su creado “Team Millar” (al que pertenecen, entre otros, sus dos hijos), así como una gran fortuna ganada en los numerosos premios obtenidos en las diferentes pruebas -y que asciende a varios millones de dólares- le permitirán una “jubilación tranquila” pero siempre dedicado al deporte ecuestre que ha tenido un papel primordial en toda su vida, así como a una pléyade de organizaciones benéficas en las que contribuye, desde la Sociedad canadiense contra el cáncer hasta la CanTRA (que promueve los efectos terapéuticos de la equitación), pasando por la Fundación del Corazón (para la prevención de ataques) o MADD (=Madres contra la conducción bebidos) contra el uso del alcohol en la conducción, entre otras organizaciones. Un digno colofón a la brillante carrera del deportista más veces olímpico.

En Londres 2012, consiguió el récord de participaciones olímpicas. Foto de Ryan Remiorz/The Canadian Press

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MOMENTOS OLÍMPICOS MÁGICOS 67: LOS FAVORITOS ZAC PURCHASE & MARK HUNTER PIERDEN EL ORO DE REMO POR UNA AVERÍA MECÁNICA

La historia de la final olímpica que vamos a relatar en realidad acaba y empieza antes de la misma final. Un imprevisto sorprendente tuvo lugar antes de que la misma diera comienzo y muy posiblemente causó un resultado diverso al previsto. Además, sus protagonistas, víctimas en realidad, se jugaban la reedición de su oro olímpico en casa, en su propio país. Siendo los vigentes campeones y entre los máximos favoritos querían brindar a su afición el oro olímpico.

El escenario es Eaton Dorney, sede de las pruebas de remo de los Juegos de Londres 2012. Los protagonistas-víctimas, los británicos Zac Purchase y Mark Hunter. La carrera- el doble scull ligero. Para que se hagan una imagen, el scull es la modalidad de remo en la cual los remeros manejan dos remos a la vez, uno en cada brazo. El dueto británico había conquistado ya la gloria olímpica en Pekín 2008, además de otras competiciones, claro está, pero el oro en Londres 2012 era algo que buscaban con especial afán al disputarse en su propio país. Pero los cuatro años invertidos en la preparación y un enorme presupuesto de varios millones de libras (se habla de hasta 27=más de 31 millones de euros) se fueron a pique (nunca mejor dicho) en breves minutos debido a un insólito incidente/accidente que pasamos a relatar:

La final dio comienzo pero, justo después, la pareja británica pidió el alto de la misma y la final se abortó. El reglamento permite hacerlo en los 100 primeros metros si hay una avería mecánica. Lo que ocurrió en esta ocasión resultó ser algo de lo más increíble: el asiento de Zac Purchase se rompió. El propio olímpico se hizo con un destornillador para repararlo, imagen insólita donde las haya. Consiguió arreglarlo momentáneamente y se reinició la carrera, pero la tensión, los nervios que seguramente provocó la inseguridad real de existir la posibilidad de no poder ni siquiera tomar parte en la final de sus vidas hicieron que Purchase y Hunter no consiguieran revalidar su título. Lograron, eso sí, un notabilísimo segundo puesto que les proporcionaría la medalla de plata, pero en la ceremonia de premiación sólo los remeros que consiguieron el oro -los daneses Mads Rasmussen y Rasmus Quist- y el bronce -los neozelandeses Storm Uru y Peter Taylor- mostraron alegría. La plata era insuficiente para el dúo británico.

Zac Purchase intentando arreglar el asiento. Foto de BBC

Su desconsuelo fue tal que una vez acabada la carrera Zac Purchase se quedó dentro de la embarcación literalmente parado, sentado con las manos en la cabeza. Desesperado, colocó sus piernas sobre el pontón e incluso un voluntario se acercó a él para frotarle en la espalda, en un gesto de ánimo. El campeonísimo histórico del remo, su compatriota Steve Redgrave, sintió el impulso de solidarizarse con ambos, abandonando su puesto de comentarista y corriendo para abrazar a los abatidos remeros. En la inmediata entrevista televisiva posterior, Hunter y Purchase, abrazados, pidieron perdón por decepcionar a tantas personas.

Si hemos hablado de lo que ocurrió antes de la final en sí es obligado rematar el relato con lo que tuvo lugar una vez acabada la carrera. El reglamento, como hemos dicho, permite una nueva salida sólo si la causa es una avería mecánica. Pues bien, para el equipo francés, que acabó en cuarta posición, la rotura del asiento de Purchase se debió a un error humano y no mecánico, y como tal no estaría permitido la parada y participación del Team GB en la nueva salida. Francia apeló la decisión (lo que, habrán deducido, les colocaría la medalla de bronce al cuello) pero ésta se mantuvo. Posteriormente Zac Purchase comentó que una ruedecilla del asiento iba suelta, provocando una serie de irregularidades que dieron como resultado que el asiento no se moviera. Sin el movimiento de atrás para adelante no se puede remar.

Zac Purchase, el más afectado por el bizarro hecho, había superado varias lesiones e incluso enfermedades para llegar a Londres 2012 en las mejores condiciones posibles. Sólo una avería mecánica pudo acabar con sus aspiraciones del oro olímpico.

Steve Redgrave se acerca a abrazar al dúo británico. Foto de PA

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CURIOSIDADES DE LOS JUEGOS OLÍMPICOS DE INNSBRUCK 76

-Fue la segunda ocasión en que los Juegos Olímpicos de Invierno se realizaron en esta localidad austriaca

-En realidad, los Juegos fueron atribuidos a la ciudad estadounidense de Denver (Colorado), pero en 1072 sus ciudadanos votaron en contra de pagar los Juegos con fondos públicos. Un año más tarde (y tres antes del inicio de los Juegos) se concedió a Innsbruck la organización para aprovechar las instalaciones que ya habían sido utilizadas sólo doce años antes en otros Juegos

-Antes de ser elegida para la organización de los Juegos de 1976 tras la renuncia de Denver el COI se lo ofreció a Whistler (Canadá), oferta que declinaron. Salt Lake City se postuló entonces, pero fue aquí el COI el que declinó la propuesta

-Se les llamó los “Juegos de la simplicidad”

-Fue la primera ocasión en que hubo dos pebeteros olímpicos debido a que se usaron uno nuevo y el que se utilizó en los Juegos de 1964

-La URSS encabezó el medallero, seguida a distancia por Alemania Oriental y Estados Unidos

-La DDR llegó a ganar diez medallas en 24 horas, demostrando su poderío

-Gran parte del éxito soviético se debe a la patinadora de velocidad Tatiana Averina, a la que podemos considerar la “reina” de estos Juegos. Consiguió cuatro medallas: dos de oro y dos de bronce

-El título como “reina de los Juegos” podría arrebatárselo su compatriota Raisa Smetatina, puesto que ganó dos medallas de oro en pruebas de esquí de fondo y no solo eso, sino que con ellas empezaría su racha para acabar convirtiéndose en la primera mujer en ganar diez medallas olímpicas en total

-Una tercera contendiente para el título de “reina” sería la esquiadora alpina alemana Rosi Mittermaier, que en estos Juegos ganó dos oros (en descenso y eslalon) y una plata en Gigante, es decir: medallas en todas las pruebas disponibles por entonces. La llamaban la “abuela” de los Juegos, pese a tener solo 25 años, ya que era la esquiadora con mayor edad

-En estos Juegos se empezaron a usar avances tecnológicos en los deportistas para mejorar sus actuaciones, tales como esquíes perforados, trajes con capucha (para el patinaje de velocidad, por ejemplo), cascos aerodinámicos para el esquí alpino o los saltos de esquí

-Debutó en el patinaje artístico la modalidad de parejas de danza

-El bobsleigh y el luge compitieron en la misma pista por primera vez en la historia olímpica

-El momento más emotivo y emocionante lo protagonizó el local Franz Klammer al ganar el descenso ante una enfervorizada grada. La emoción estuvo hasta el final, superando a un Bernhard Russi, suizo, que incluso acabó animando a Klammer como un fan más llevado por el fervor local. Klammer estuvo a punto de salirse de la pista en más de una ocasión

-El alemán del Este Dettlef Günther asombró ganando el oro en el luge por delante del campeón olímpico Josef Fendt. Günther contaba por entonces con tan solo 17 años de edad y trabajaba de aprendiz de electricista. Se convirtió con su victoria en el campeón más joven de ese deporte que nunca había habido hasta entonces

-Dominio de sus compatriotas germano orientales en la prueba reina del bobsleigh: el Bob A 4, donde ganaron el primero de sus tres títulos olímpicos consecutivos. El equipo se había preparado a conciencia durante el año previo a los Juegos, filmando hasta la saciedad entrenamientos en la pista olímpica. El equipo incluía a un decatleta y a un campeón de halterofilia. El mismo equipo ganó en Bob A 2 (con la mitad de sus componentes, por supuesto) y el equipo femenino hizo lo propio. Tres oros en las tres pruebas

-Otra primera vez en unos Juegos Olímpicos de Invierno, aunque esta de signo negativo: la primera medalla descalificada por dopaje. Le ocurrió a la soviética Galina Kilakova, tercera en la prueba de 5 km de esquí de fondo. Ella alegó haber estado la sustancia prohibida en un aerosol nasal. Se le permitió competir en las siguientes pruebas, de 10 km y relevos 4×5

-El patinador artístico Terry Kubicka no subió al podio, pero se ganó la ovación, admiración y aplauso del público cuando completó por primera y última vez en unos Juegos -de manera legal- un peligroso salto hacia atrás. A continuación fue prohibido precisamente por su peligrosidad

-El patinador que sí venció fue el británico John Curry, famoso por su elegancia, apodado el “Nureyev del hielo”. Cambió parte de su rutina para sorprender a los jueces y actuar más de acorde a los gustos de éstos

-El equipo español no realizaría precisamente una actuación mínimamente destacable, pero sí que llamó la atención su “excéntrico” uniforme en la ceremonia de inauguración. Al fin y al cabo eran los años 70…

Foto de ABC

-Se añadieron 35 edificios (con 642 apartamentos) a la villa olímpica que ya había servido para los Juegos de 1964, así como que se construyó un gimnasio, una piscina cubierta, una sala multiuosos, una escuela y un centro cívico

-La patinadora de artístico Dorothy Hamill, de Estados Unidos, se coronó como campeona. Fue la última en hacerlo sin haber realizado ningún salto triple

-Estos Juegos fueron los últimos en los que Taiwan compitió con su propia bandera y con el nombre de República de China. Desde entonces fue obligada a adoptar el nombre de China Taipei HIPERVINCULO

-El patinador de velocidad holandés Piet Kleine, carpintero de profesión, declaró en una entrevista tras ganar un oro con récord olímpico incluido que se encontraba en paro. Inmediatamente el ministro de trabajo de su país le ofreció un puesto fijo de cartero, que aceptó

-Las potencias en el hockey hielo de Canadá y Suecia se negaron a llevar a sus representaciones a los Juegos, boicoteando el campeonato, alegando que la URSS sí que podía llevar a jugadores profesionales al torneo, mientras que los canadienses sólo podían alinear amateurs

-Precisamente la URSS ganó su cuarto título consecutivo

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RYOKO TAMURA: LA MEJOR JUDOKA DE LA HISTORIA A LA QUE SE LE RESISTIÓ EL ORO OLÍMPICO

Ryoko Tamura (llamada también Ryoko Tani desde su matrimonio) es la mejor judoka de la historia. Punto. No hay discusión posible. Así lo determinó tras su retirada la Federación Internacional de Judo. Y eso que su palmarés pareció en los primeros años gafados en la cita más importante, la olímpica. Porque a Ryoko se le resistió el oro en sus dos primeras apariciones, pese a presentarse como gran favorita. Tal vez no tanto en su debut en Barcelona 92 porque sólo contaba 16 años de edad, aunque ya con 14 había vencido en el prestigioso campeonato internacional de Fukuoka, sin ir más lejos; el primer gran título en su extensa carrera.

En los Juegos de Barcelona a Tamura le tocó enfrentarse en la semifinal con su ídolo desde su infancia: la británica cuatro veces campeona mundial Karen Briggs. La derrotó. Con quien no pudo en la final fue con la francesa Cécile Nowak. Esa derrota en la final olímpica aún no pesó en la jovencísima Ryoko ni en la siempre exigente Prensa japonesa, algo muy diferente a lo que ocurrió cuatro años más tarde cuando volvió a repetir metal. Esta vez, y aunque seguía siendo muy joven, ya se le pedían más responsabilidades a la judoka nipona. No en vano venía de una racha que duraba exactamente cuatro años y 84 combates en los que había resultado invicta. La racha se cortó en el peor momento: una final olímpica. Se llegó a hablar insistentemente de una “maldición olímpica” con la mejor judoka del momento.

No se vino abajo tras la segunda oportunidad perdida de proclamarse campeona olímpica. A los Juegos de Atlanta 96 le siguieron una racha de victorias aún más impresionante que la anterior, pues esta vez le duró la friolera de doce años. Deducirán, pues, que entre medias sí hubo Juegos Olímpicos y esta vez sí llegaron los títulos. Así fue: Ryoko Tamura conseguiría los oros en Sidney y Atenas. Siempre en la categoría de peso súperligero (48 kilos), pues Ryoko mide tan solo 1.46 y, por cierto, nunca tuvo problemas para no subir de peso y poder mantenerse en su categoría. El oro de Sidney -ante la rusa Liubov Bruletova-lo consiguió tras escasos 36 segundos. Para que nos hagamos una idea del alcance de la popularidad de esta deportista en Japón diremos como detalle que tras su este primer oro los periodistas que la quisieron entrevistar se saltaron las barreras y la entrevistaron hasta las tres de la mañana. Después de eso Ryoko llegó a su habitación, rompió a llorar de emoción y colocó en la almohada el preciado y tan ansiado oro olímpico. Con su oro en Atenas 2004 se convirtió en la primera judoka en ganar dos oros olímpicos.

Foto de Getty Images

Tamura llegó a los Juegos de Pekín 2008, donde “sólo” conseguiría el bronce. Eso sí, su no pase a la final vino tras una polémica arbitral al decidir adjudicar unos discutibles puntos a su rival en las semifinales. Ryoko se planteó llegar hasta los Juegos de Londres 2012 pero finalmente se retiró al ganar un puesto en el Parlamento japonés. Su carrera política, por cierto, es un tanto peculiar. Tras dos años dentro de la vida política dentro del Partido Democrático se pasó al recientemente creado partido Primero la Vida de las Personas, para más tarde cofundar el Partido de la Vida de las Personas. En las elecciones de 2016 fueron varios los partidos que intentaron captarla para sus listas pero decidió no dejar de lado el joven -y aún pequeño- partido que había ayudado a crear.

Hay que decir que la popularidad de Ryoko Tamura es inmensa en su país: ha protagonizado infinidad de campañas publicitarias; ha sido modelo; personajes de vídeojuegos se basan en ella y todos la vieron como la protagonista de un manga, hasta el punto de llamarla como ella, es decir, Yawara. Lo curioso es que ese personaje de manga se basó en realidad en otra insigne judoka llamada Kaori Yamaguchi, a su vez modelo a seguir por Ryoko en su carrera como judoka. Otro ejemplo de la popularidad de Tamura es que su boda (con otro popular deportista, en su caso jugador de béisbol) fue seguida por 20 millones de japoneses en su transmisión televisiva. Ryoko también quiso aportar un paso de avance hacia la emancipación de las mujeres con su propio ejemplo al negarse a retirarse de su carrera no solo al casarse, sino tras haber sido madre. Por ello fue considerada un modelo a seguir por las mujeres japonesas, algo que ya era desde sus primeros éxitos que sirvieron de indiscutible impulso para la introducción en la práctica del judo de las mujeres de su país, donde el judo estaba muy masculinizado.

A su pesar, Ryoko Tamura fue protagonista de una polémica que tiene que ver con su participación olímpica. En 2007 perdió el campeonato nacional, que era el que daba el paso a la plaza en el siguiente Mundial según el criterio de la federación de su país. Pese a ello, la eligieron y ganó posteriormente el correspondiente Mundial. Al año siguiente volvió a perder en la final del campeonato japonés y la federación volvió a escogerla para ir a los Juegos de Pekín, alegando que competía mejor frente a contrincantes internacionales. Hasta las grandes campeonas y más tarde consideradas mejores en su disciplina son protagonistas de controversia, como vemos. Estos datos, no obstante, han quedado como anecdóticos y la historia la recordará por sus (enormes y numerosos) logros deportivos.

Foto de Getty Images

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