DANIEL DEUSSER, BRONCE EN RÍO POR EQUIPOS EN SALTOS DE HÍPICA: “LOS JINETES NO PUEDEN COMPETIR SÓLO POR DINERO Y OLVIDARSE DE LOS JUEGOS OLÍMPICOS”


El jinete alemán Daniel Deusser proviene de una familia dedicada a la hípica. Daniel comenzó a montar en el establo de su tío y a la temprana edad de 15 años ya ganó su primer concurso de saltos. Sus primeros –y espera que no últimos- Juegos Olímpicos los disputó en Río. Pese a venir de ser el número 1 mundial (algo que logró por primera vez en abril de 2015 y que repitió a comienzos de 2017) en un deporte altamente profesionalizado y dedicado a las pruebas con premios económicos, Deusser disfrutó como el que más de la experiencia olímpica, algo que nos repite una y otra vez a lo largo de la entrevista que mantuvimos con él: Resumo mi experiencia olímpica positivamente, como una experiencia muy agradable, no solo por los resultados deportivos, sino también por haber formado parte de un evento con tantísimos otros deportes, viviendo juntos en la villa olímpica. Ha sido realmente una gran experiencia. También como equipo, ya que tenemos un gran equipo y ya desde antes de los Juegos teníamos un gran espíritu de equipo. Pude compartir experiencia con algunos jinetes de gran calidad de mi país, Alemania”. En un deporte con gastos tan elevados no sería de extrañar que los jinetes “despreciaran” la competición olímpica –que no ofrece premios en metálico- para preferir otras que ayuden a cubrir los numerosos gastos que la hípica reporta. Daniel Deusser lo comprende, pero no lo comparte: “Nuestro deporte es un deporte caro. En los últimos años ha cambiado y ahora los premios son mayores, lo que está bien para que puedas ganar algo de dinero y compensar tus gastos y que, además, personas con menos recursos, si tienen buenos resultados, puedan permitírselo. Antes no era posible seguir con este deporte si no tenías recursos económicos, ya que casi no había premios en metálico en las competiciones. Eso ha cambiado en los últimos 5-10 años. Los Juegos Olímpicos, por supuesto, no ofrecen premios económicos. Creo que tienes que encontrar un equilibrio: no puedes hacer todo por dinero y olvidarte de los Juegos Olímpicos. Yo personalmente viví en los Juegos una experiencia que recordaré durante toda mi vida, pero considero que también es normal que haya gente que intente competir en pruebas con premios económicos para pagar todos sus gastos, que son importantes. En cualquier caso a mí me encantaron los Juegos Olímpicos y me gustaría repetir la experiencia”.

No es de extrañar que Deusser haya salido tan encantado de su primera experiencia olímpica, pues le acompañó una medalla: el bronce por equipos. Nos narra la competición el jinete alemán, uno de sus protagonistas: “Como equipo fuimos a los Juegos Olímpicos con grandes expectativas. Christian Ahlman hizo un muy buen primer recorrido. En el segundo recorrido parecía que íbamos a perder la medalla, ya que todos los equipos estábamos realmente cerca. Ese segundo día fue duro y difícil, diría. Puedo afirmar que estoy muy contento y orgulloso de la medalla de bronce. Tenemos un súper equipo, pero también hacía mucho calor”. En la competición individual el de Wiesbaden acabó noveno tras un primer recorrido sin errores pero un segundo con cuatro puntos de penalización al tirar un obstáculo: “Lo considero un éxito; mi caballo estaba en buena forma. En definitiva, los Juegos de Río fueron un campeonato que recordaré durante mucho tiempo”. El jinete, de hecho, no se decanta entre elegir por una medalla individual o por equipos: “Con el equipo trabajas desde unas semanas antes específicamente para esa competición. Una vez acabada dicha competición te concentras en la individual. Creo que ese sistema es mucho mejor que si fuera al revés. Río 2016 fue una súper lucha y una gran experiencia. Me encantó haber ganado la medalla por equipos. Nuestro equipo era muy fuerte, pero había muchos otros equipos fuertes y sólo tres puedes llevarse una medalla. Y después aún estuve a tope para luchar en la competición individual. Por desgracia estuve cerca, pero no lo suficiente, pero espero repetir la experiencia más de una vez en mi vida”.

Deusser, que afirma haber cumplido un sueño con la medalla olímpica, nos compara ese logro con el de ser número 1 mundial: “Ser número 1 del mundo durante semanas demuestra que eres consistente, que todo a tu alrededor (caballos, equipo…) funcionó muy bien conjuntamente y que estás muy bien organizado, pero una medalla olímpica es un éxito diferente. La gente hablará de ella durante 20, 30 años”. Y da con el quid de la cuestión en su deporte para poder dedicar los esfuerzos a un objetivo u otro: todo depende de si se tiene capacidad para tener sólo un buen caballo –en cuyo caso “te centras en una única competición”– o si puedes tener suficientes caballos, en donde “puedes intentar ser el número 1”. “Ambos son grandes resultados y depende de tu situación, de qué clase de posibilidades tengas en un momento dado”.

A Daniel Deusser le encantó el “ambiente especial de Río. Me sorprendió mucho la gran cantidad de público que asistió. También estuvo bien que el equipo brasileño fuera muy bueno y luchara por las medallas hasta el final. Fue positivo que estuviéramos en Brasil ya dos semanas antes del comienzo, aunque por otra parte la espera se hizo larga, pero también tuvimos tiempo de ver otros deportes. El ambiente allí era increíble”. Aunque no piensa aún en Tokio querría estar allí para repetir una experiencia especial que no olvidará en su vida.

 

 

 

 

 

Anuncios
Publicado en Entrevistas | Etiquetado , , , , | Deja un comentario

MOMENTOS OLÍMPICOS MÁGICOS 55: UNA ÉPICA CARRERA DE BOLT EN LOS 200m DE PEKÍN 2008 Y DOS DESCALIFICACIONES PARA EL PODIO

120 de agosto de 2008. Hacía pocos días un jovencísimo Usain Bolt había asombrado al mundo ganando en la llamada “prueba reina” de los Juegos Olímpicos y batiendo el récord mundial. Los 100 metros lisos fueron suyos, con el regalo añadido para los espectadores de El Nido pequinés de contemplar uno de esos récords mundiales cuyas cifras se recuerdan. Hoy el mismo Bolt compite en la prueba de los 200m. Los 91.000 espectadores esperan que haga el doblete, aunque el último atleta en lograrlo fue ni más ni menos que Carl Lewis en Los Ángeles 84. Una victoria del Relámpago Bolt sí era esperada, pero no lo que aconteció en una de las carreras más épicas de la historia en cuanto a su primer puesto se refiere y más trabadas en cuanto al resto de los puestos del podio. Nos centraremos en el segundo aspecto.

Pocas horas antes el detentor por entonces del récord mundial, el no menos épico Michael Johnson, ya había aventurado en la prensa inglesa –concretamente, al Daily Telegraph– que veía peligrar su marca esa noche. No se equivocaría el campeón estadounidense. Desde la calle 5 Usain Bolt corrió como nunca lo había hecho ni él ni nadie, deleitando a los espectadores chinos con un nuevo récord mundial, sin premio económico extra por ello, al realizarlo en unos Juegos Olímpicos y no en cualquier otro tipo de prueba que sí le habría reportado una compensación por récord batido. Eso al jamaicano le daba igual. Iba a cumplir 22 años al día siguiente y tenía por delante una carrera que, a estas alturas, ya es de todos conocida. No se sabe si estaba más extasiado ante la proeza Bolt o el propio público, pues las celebraciones se alargaron tanto que retrasaron todo un meticulosamente trabajado plan olímpico, empezando más tarde la también final olímpica de los 400 vallas femeninos.

Wallace Spearmon. Foto de Reuters

Pero decíamos que nos íbamos a centrar en “la otra carrera”, la que se realizó obviando a Bolt. En ella ocurrió de todo. El por entonces vigente campeón olímpico, el estadounidense Shawn Crawford, volvía a estar presente en una final. No así los que le acompañaron en el podio en Atenas 2004: sus compatriotas Bernard Williams y Justin Gatlin. El campeón Crawford sale muy bien por la calle tres, Bolt aparte, pues ya tenía cogida la medida de su rival más cercano en la primera curva. El estadounidense Walter Dix hace lo propio con el atleta que corría a su derecha, el también norteamericano Wallace Spearmon. A la salida de la curva Bolt está claramente en cabeza pero ¿quién le sigue? Le acompaña, una calle más a su izquierda, el citado Crawford, pero es ahora el antillano Churandy Martina, dos calles más a la derecha de Bolt, el que acelera el ritmo. La medalla parece suya. La apreciación es que el corredor de Antillas Holandesas puede cazar al segundo clasificado, con el que llega a igualarse mediada la recta final. Repetir gesta con Bolt es ya un imposible, pues saca más de cuatro cuerpos al siguiente clasificado, como si de una carrera de caballos se tratara. Churandy Martina da el golpe definitivo y supera a Crawford, que ve peligrar incluso el bronce porque las calles 8 y 9, con Walter Dix, con gafas y manga corta, y Wallace Spearmon respectivamente, han dado un sprint final. Tendrá que haber foto finish para el bronce, aunque parece que Spearmon tiene más papeletas para conseguirlo. Parece que el campeón de Atenas se queda sin medalla.

Hasta ahí la carrera, que tuvo una continuación que podía con los nervios de, al menos los implicados en la lucha por la medalla de bronce, mientras que Bolt bailaba e indicaba con el gesto y la palabra ser el número uno. Dos carreras paralelas: la que el mundo disfrutaba junto al nuevo ídolo mundial y la que vivían tres corredores. En realidad, estuvieron implicados en el medallero final otros dos corredores. El antillano Churandy Martina disfrutaba de su plata, pues había superado con claridad al trío perseguidor. Se sentía seguro con esa medalla colgando de su cuello. No iba a ser así, pues sería posteriormente descalificado por haber pisado la línea de la calle de un contrincante, algo contrario al reglamento. Primer varapalo. El equipo de Estados Unidos iba a apelar más tarde la falta de Martina y su queja sería satisfecha. Pero antes hubo una nueva descalificación, esta vez perjudicando a un atleta estadounidense: Wallace Spearmon, que en principio había llegado en tercer lugar a la meta. ¿La causa?: la misma que Martina. Lo triste es que Spearmon llegó a dar la vuelta de honor al estadio con la bandera de las barras y estrellas al hombro. La carita que se le quedó cuando se enteró de su descalificación la pudieron ver en directo millones y millones de personas.

Churandy Martina

Shawn Crawford, que posiblemente era el atleta más decepcionado tras la carrera, pues había pasado de ser campeón olímpico a ni siquiera subir al podio, recibió en plena zona mixta la noticia del vuelco en la clasificación, motivado por la invasión de la calle por parte de Spearmon. Finalmente no solo subía al podio, sino que había conseguido la plata, aunque entonces aún se daba a Martina como segundo clasificado. No fue hasta la noche cuando la reclamación del equipo de EE.UU. hizo efecto y se descalificó a Martina, consiguiendo el bronce el norteamericano Walter Dix, sorpresa mayúscula para este atleta. Ninguna de las invasiones habían molestado a contrarios pero la norma es la norma y, en este caso, descalabró un podio olímpico y repartió agradables sorpresas y decepciones a pares. La historia, sin embargo, acaba con un toque de espíritu olímpico: Shawn Crawford le entregó ocho días más tarde a Martina su medalla, todo un gesto de deportividad. Su país, Antillas Holandesas, aún apelaría la descalificación, algo que el 6 de marzo del siguiente año se desestimó definitivamente. No solo Usain Bolt había corrido esa final, por mucho que se recuerde por su récord mundial.

Foto de Leo Mason/Corbis via Getty Images

Publicado en Momentos Olímpicos Mágicos | Etiquetado , , , , , | Deja un comentario

JESÚS CARBALLO: “PERDER LA MEDALLA EN ATLANTA 96 ME AYUDÓ A APRENDER Y A MEJORAR”

Al hablar del actual –desde 2010- presidente de la Federación Española de Gimnasia podríamos estar hablando de un, a su vez, merecidísimo medallista olímpico pero a Jesús Carballo no le acompañó la suerte en la máxima expresión deportiva: los Juegos Olímpicos. Porque Jesús Carballo, no lo olvidemos, había conseguido -previo a los Juegos de Atlanta 96- resultados y títulos que le ponían como favorito para el oro en la prueba de barra fija. Pero un maldito resbalón le privó de subirse al podio. Era entonces el vigente campeón y demostró que no fue flor de un día, ni mucho menos, repitiendo título en el Mundial de 1999 y consiguiendo la plata en el de 1997, amén del título europeo en 1998. El propio ex gimnasta nos cuenta cómo vivió esa mala pasada del destino en los que tenían que haber sido “sus” Juegos: Uno siempre cuando tiene la posibilidad tiene la ilusión y las ganas de conseguir una medalla; en cuanto no lo consigues, y más con un fallo, siempre te llevas una decepción importante, pero eso siempre te ayuda a aprender y a mejorar de cara al futuro”. Carballo se muestra positivo y nada amargado por lo que deparó el destino en el Georgia Dome de Atlanta: “Me queda un recuerdo muy bonito de aquellos años, con la oportunidad perdida de haberme traído una medalla olímpica, pero siempre queda el recuerdo de haber luchado por ella. Además, siendo tan joven como era en aquellos momentos también me dio la oportunidad de aprender lo que es la gimnasia: que cualquier mínimo error te puede arrebatar una medalla como nos pasa a todos los deportistas”. Pese a todo conseguiría un séptimo puesto final en su aparato en el que era especialista y, por tanto, un diploma olímpico.

La mala suerte le siguió acompañando, pues no pudo quitarse la espina que tenía en la siguiente cita olímpica de Sidney, a la que ni tan siquiera pudo acudir debido a las lesiones –que, por otra parte, fueron innumerables y le acompañaron durante su carrera deportiva-: “Tuve problemas con la rodilla. Tuve muchas operaciones y al final, en un muy buen estado de forma como estaba yo para Sidney, me tuve que quedar fuera por una rotura de ligamentos cruzados que fue todavía peor que en Atlanta, porque en Atlanta estuve allí luchando, mientras que en Sidney ni siquiera pude participar. Aun con todo, la carrera de un deportista es muy larga y sacas siempre momentos buenos”. A los Juegos de Atenas sí que pudo acudir, ya por fin acompañado del equipo español, del que formó parte. Antes de ello pasó por más operaciones y un baja de hasta 19 meses alejado de la gimnasia. Aun así, consiguió la clasificación para Atenas 2004 y ahí se le reaparecieron los fantasmas, con una nueva caída en la barra fija, por lo que no pudo clasificarse para la final. En la clasificación por equipos acabó en décima posición.

En Atlanta 96. Foto de la cuenta de Instagram de Jesús Carballo

Pese a tantas lesiones y caídas en Juegos Olímpicos Jesús Carballo mira hacia atrás y hace un buen balance de su carrera: “Estoy 100% satisfecho de mi carrera deportiva, de la cual he acabado muy contento. He valorado momentos muy buenos y los momentos malos te quedan como aprendizaje”. Y entre esos buenos momentos cuenta, cómo no, con la vida en la villa olímpica: “La experiencia de vivir unos Juegos es algo inimaginable e inigualable. Los Juegos para un gimnasta, además, son especialmente importantes porque trabajamos muy duro cuatro años para poder estar”. De lo vivido en Atlanta se queda con unos recuerdos intensos “porque además fui sin equipo. Recuerdo unos Juegos un poco caóticos. Me acuerdo que una vez casi no llegué a la competición porque el autobús se perdió y no pude calentar. Eran situaciones, que además yo tenía por entonces 19 años, a las que no estás acostumbrado. Aunque en Estados Unidos era muy bonito porque estabas en un comedor y de repente aparecía una estrella de Hollywood a saludar a la gente, por ejemplo Arnold Schwarzenegger y Sylvester Stallone. Las grandes infraestructuras de los Juegos son enormes, todo allí era una sorpresa”.

Carballo, hijo del ex seleccionador nacional del equipo femenino y hermano de gimnastas, alguno olímpico también, ha vivido la gimnasia desde niño. A los cinco años ya la practicaba. Entre las satisfacciones personales que puede tener es la de haber dado su nombre a un elemento: el Carballo es un tipo de suelta en su aparato favorito: la barra fija.

Carballo, después de ser gimnasta, se convirtió en entrenador y ahora en dirigente deportivo: “Son funciones totalmente diferentes. Ahora llevo estos años como presidente de la Federación con mucha ilusión, es algo que me encanta y me llena. Es diferente y tengo la oportunidad de seguir vinculado a la gimnasia; es otro punto de vista. Hay veces que lo paso peor porque yo mismo veo el esfuerzo que hace la gente y quizá cuando era deportista no era consciente, pero ahora sí lo veo y quiero que les salga bien porque se lo merecen. Cuando voy a las competiciones sufro porque quiero que hagan bien el trabajo. Peleas por los deportistas y eres un poco la representación de ellos”. Sufrirá más, pero como presidente ha tenido la oportunidad, entre otras, de vivir medallas de “sus chicos y chicas”, como la mismísima plata de conjuntos de rítmica en Río: “Trabajamos muchas horas un equipo muy grande con mucha ilusión. Lo que llevamos viviendo estos años, las experiencias, las competiciones y la trayectoria de estas gimnastas se merecía una medalla. Aun sin haberla conseguido todo el mundo habría estado orgulloso y satisfecho de ellas”.

 

 

 

 

 

 

 

Publicado en Entrevistas | Etiquetado , , , | Deja un comentario

JESSIE DIGGINS: LA PIONERA DEL ESQUÍ DE FONDO CON UNA HISTORIA DE SUPERACIÓN PERSONAL

Jessica “Jessie” Diggins es una esquiadora de fondo que destaca entre todas por su simpatía, su perenne sonrisa y su carácter vivaz. Físicamente también llama la atención por su nada inhabitual teñido de pelo con mezcla de colores, generalmente el azul y el fucsia (como su compañera Kikkan Randall, con la que compartió oro olímpico), a los que acompaña con pinturas en sus mejillas. Difícil no distinguirla. Por eso y por muchas otras cosas nada triviales y sí profundas Jessie Diggins se ha hecho un hueco en el corazón de sus compañeras y de los seguidores de su deporte.

Jessie aprendió a esquiar antes que andar, si creemos a sus declaraciones. Desde muy pequeñita sus padres, a los que ella califica de “activos”, la llevaban de excursión a esquiar en los bosques de su Minnesota natal. A Jessie, que debió de heredar el carácter inquieto de sus progenitores, le gustaba practicar muchos deportes, como la natación, el fútbol, el atletismo…bailar…hasta que se decantó por el esquí de fondo al implicar una constante relación con la naturaleza. A Jessie le gustaba entrenar en los senderos de esquí nórdico y, sobre todo, la dureza intrínseca de este deporte.

Tras graduarse recién adquirida la mayoría de edad, compaginó la universidad con la incorporación al equipo de élite del esquí de fondo. Un año más tarde ya formaba parte del equipo nacional absoluto. Y llegaron los éxitos en forma de medallas en Mundiales y Copa del Mundo. Sus primeros Juegos fueron los de Sochi, aunque allí, con aún 24 años, no superó el octavo lugar en la prueba de skiatlón 15 kms. Pero Diggins iba a explotar en el Mundial de 2017 celebrado en Lahti, Finlandia, logrando allí una cosecha de dos medallas que unidas a otras dos previas (una por equipos en el Mundial de Val di Fiemme de 2013 y otra individual en el de Falun de 2015) la convertían en la primera esquiadora de fondo de su país en alcanzar cuatro medallas en Mundiales. Lo que es más: la temporada 2017/18 quedó tercera en el Tour de Esquí, convirtiéndose así en la primera estadounidense en hacer podio en esta prestigiosa competición.

Jessie Diggins y Kikkan Randall tras conseguir el oro olímpico. Foto de Lars Baron/Getty Images

Aparquemos los resultados por un momento, antes de enfrentarnos a EL resultado de su vida –de momento- para tocar un aspecto humano de esta esquiadora: aunque no quiere ser recordada por ello ni ser caracterizada principalmente por este rasgo, lo cierto es que Jessie Diggins fue capaz de superar desórdenes alimenticios. Ello ocurrió años antes de sus éxitos deportivos. Jessie se sentía fatal, como si padeciera el peor tormento posible. Pero creyó en sí misma y se dijo que podría superar la situación. Con la ayuda del Programa Emily, al que se apuntó, realizó un tratamiento que terminó con éxito. La atleta confiesa que ha sido lo más duro que ha realizado en su vida y que ahora quiere que su experiencia sirva para los que aún la padecen. Jessie se sentía mal con su cuerpo, sentía vergüenza por sus músculos. Pero ha superado toda esta cuestión hasta tal punto que se atrevió a aceptar una propuesta de la revista de la ESPN siendo fotografiada practicando su deporte…desnuda. Lo que pretendía era empoderar e inspirar a las mujeres, que no se sientan avergonzadas por su cuerpo musculoso –en caso de tenerlo como el de ella-, y que practiquen deporte. Una forma de mostrar al mundo que el cuerpo de la mujer también puede ser musculoso.

Tras la hazaña de superar sus desórdenes alimenticios Jessie Diggins cumplió otra bien distinta que, una vez más, la convirtieron en pionera: la primera esquiadora de fondo de Estados Unidos en ganar el oro olímpico. Bueno, en realidad no fue la única ya que lo hizo en compañía de Kikkan Randall, en la prueba sprint por equipos en los Juegos de Pyeongchang. Como regalo, fue elegida abanderada de su poderoso país, potencia deportiva, en la ceremonia de clausura. Definitivamente Jessie Diggins tiene mucho que ofrecer al mundo, algo más importante que las medallas: la inspiración.

El apurado final de Pyeongchang. Foto de Matthias Hangst/Getty Images

Publicado en Uncategorized | Etiquetado , , , | Deja un comentario

MOMENTOS OLÍMPICOS MÁGICOS 54: CUANDO EL LUCHADOR ARA ABRAHAMIAN DEVOLVIÓ SU MEDALLA DE BRONCE EN PEKÍN 2008

Los Juegos de Pekín 2008 fueron testigos de uno de los momentos más polémicos y bochornosos de la historia olímpica, de un gesto contrario al espíritu olímpico. El que lo protagonizó era el luchador grecorromano Ara Abrahamian, un armenio nacionalizado sueco que venía de haber sido plata en los Juegos inmediatamente anteriores de Atenas. Ya en ellos Abrahamian protagonizó otra polémica. Tenía planeado retirarse tras los mismos pero sólo con una medalla de oro. Su derrota ante el ruso Alexei Michine en la final fue protestada por el sueco. Según él, la final había acabado con 1-1, pero “eso significa derrota para el que se enfrente a un ruso”. Según el excampeón mundial sueco Pelle Svensson, los rusos habían comprando al árbitro. Al denunciarlo, Svensson fue amenazado de muerte. Al parecer, Svensson posteriormente encontró pruebas de la compra, que habría ascendido a un millón de coronas suecas.

Pero lo ocurrido en Pekín 2008, por encima de si hubo o no incorrecciones arbitrales, describe un momento lamentable del deporte olímpico del que, en este caso, Abrahamian es el único responsable. Expliquemos los hechos acaecidos:

Todo se remonta a la semifinal en la que el sueco se enfrentaba al italiano Andrea Minguzzi. Éste salió victorioso. Inmediatamente después el entrenador de Abrahamian, Leo Mylläri discute la decisión arbitral y, no solo eso, sino que además les acusa de corrupción. El luchador sueco se suma a la discusión, llegando a gritar al árbitro a pocos centímetros de su cara para luego encararse ante los jueces. La delegación sueca exige una revisión de vídeo sobre una supuesta y controvertida salida a la parte azul del tapiz por parte del italiano en una parte inicial del enfrentamiento. Todo porque los jueces concedieron en un principio un punto al sueco para luego quitárselo al comprobar que tenía una mano en la zona azul. Según los suecos, antes de ese momento Minguzzi habría colocado gran parte de su puerto en la dicha zona. No se acepta, sin embargo, la reclamación y no hay así pues revisión de vídeo.

La discusión tras la semifinal. Foto de Arhiva Dalje

Tras la discutida semifinal a Abrahamian le tocaba luchar por la medalla de bronce, que consigue. Pese a ese éxito, todo se dispara durante la ceremonia de premiación. Abrahamian, con aparente calma, da la mano al presentador del evento y a otro medallista; entonces sale del podium y coloca su medalla en el centro del tapiz, para inmediatamente después marcharse alzando su puño derecho. Tras ese gesto acusa a los jueces de corruptos. “Es todo política”, afirmó su entrenador, añadiendo el luchador “Mi derrota en semifinales es totalmente injustificada”. El sueco da nombres y acusa de compra-venta a los jueces.

Los hechos no podían quedar así, como es normal. Interviene el propio Comité Olímpico Internacional, que decide retirarle la medalla (que queda vacante, sin otorgarla a su rival) por “violar el espíritu del fair play”. Se le descalifica y se le expulsa de la villa olímpica. Además de la sanción económica y de una sanción de por vida se llega a prohibir a Suecia albergar ninguna competición internacional de lucha grecorromana durante los siguientes dos años. La sanción es dura en parte porque Abrahamian no había mostrado en ningún momento arrepentimiento ni presentado disculpas por su irrespetuoso acto.

El asunto no acaba ahí, ya que también intervienen primero el TAS y luego la Federación Internacional. El Tribunal de Arbitraje Deportivo lo hace al pedir tanto el luchador como el Comité Olímpico Sueco que lo haga contra la Federación Internacional. Finalmente, se rechaza que se le devuelva la medalla de bronce. Por su parte, la Federación Internacional subrayó la “grave ausencia de espíritu olímpico”, así como el “comportamiento escandaloso” del luchador de origen armenio. Para la FIL debe ser sancionado también su entrenador por no haber intervenido para calmar a su pupilo, así como su federación nacional, por ser responsable del comportamiento de sus miembros.

Pocos meses más tarde, sin embargo, todo el asunto da un giro de 180º al anular el TAS todas las sanciones sobre Abrahamian: la suspensión, la multa, así como la sanción a Suecia de organizar torneos. Pero para siempre quedará en la memoria visual de los Juegos Olímpicos el inesperado y sancionable gesto de rechazo de Ara Abrahamian.

El polémico momento. Foto de Vanda Biffani/AP

Publicado en Momentos Olímpicos Mágicos | Etiquetado , , , | Deja un comentario

TERESA PORTELA: “NO CAMBIARÍA UNA MEDALLA OLÍMPICA POR TODA MI TRAYECTORIA”

Teresa Portela es el referente del piragüismo –en aguas calmadas- español. Ha competido en cinco Juegos Olímpicos y cuenta con cinco diplomas en ellos, algunos de esos que “escuecen”, como un cuarto puesto en Londres. Pero ella está muy satisfecha de su carrera en la que aún está por demostrar más gotas de su indudable valía. Sin ir más lejos, aspira a cumplir en Tokio 2020 sus sextos Juegos: Mi idea es que el año que viene tenemos que conseguir la clasificación. En mente lo tengo”.

Repasamos con ella sus cinco experiencias olímpicas. La primera, en Sidney, se asemeja a los primeros Juegos de tantos y tantos deportistas de élite: “Más que nada esos Juegos era para disfrutarlos, estar allí. Evidentemente todo lo que hiciera a nivel deportivo para mí iba a estar bien. Fue el primer contacto con unos Juegos Olímpicos y una experiencia increíble. Ese año yo todavía era juvenil y me gané la plaza en K1 500m”. Ya los siguientes de Atenas supusieron un gran cambio para ella y sus aspiraciones: “El objetivo de la participación ya era otro. Ese ciclo olímpico tuve medallas en Mundiales y Europeos y ya el objetivo era poder luchar por la medalla. Competí en Atenas en el K2 y en el K4 500 y conseguimos dos quintos puestos. Veníamos de estar luchando siempre por el bronce, así que sabíamos que teníamos opción para medalla porque al final el que seas tercera, cuarta o quinta es que estás con opciones de medalla; luego, a nivel de competición puede pasar cualquier cosa. El quinto puesto con el tiempo se valora, en el momento quieres una medalla”. ¿Podría llegar en Pekín 2008 la ansiada medalla? En esos Juegos el panorama se presentaba muy parecido para Portela respecto a Atenas 2004, habiendo logrado medallas en campeonatos mundiales y europeos: “Volvimos a quedar quintas en el K4 y yo en K1 500 fue una prueba que remé a mayores aunque realmente la prueba en la que iba preparada era en el K4 500”.

Los Juegos de Londres, sus terceros, fueron quizá un punto de inflexión para Teresa, dedicada ya en exclusiva durante ese ciclo olímpico al K1, la prueba que más le gustaba y “con la que mejor me sentía”, nos confesó. Pero en Londres llegó la mayor decepción en forma del fatídico cuarto puesto, el que no quiere nadie. Todo, debido a una mala salida de la gallega: “En la salida cometí un error; no fui lo suficientemente rápida, no escuché la salida, lo que me hizo de alguna manera perder la medalla. Son pruebas muy explosivas. Realmente la perdí porque salí última y fui remontando, remontando todo lo que te puede dar un 200”. A Río 2016 acudió igualmente en la prueba de K1 200: “Venía el año anterior de ser tercera del mundo y finalmente quedé sexta. Sabía que estaba muy complicado, así que no me decepcioné”.

Foto de EFE

Sin medalla olímpica –que no en grandes competiciones internacionales, ya que ha logrado la friolera de 14 medallas mundiales y 18 europeas- Teresa no puede sino ser un referente del piragüismo femenino español, aunque ella no se vea en esa faceta: “Simplemente pretendo hacer mi carrera deportiva, sentirme a gusto conmigo misma y si, de alguna manera, alguien ve en mí un reflejo en el que guiarse, yo encantada. Yo hago las cosas por mí, por sentirme bien y habrá quien lo sienta como el camino a seguir y habrá quien no”. Un piragüismo femenino español un tanto en horas bajas, sobre todo si lo comparamos con los múltiples éxitos del masculino. Para Portela “son etapas. Hace años era el piragüismo femenino el que realmente destacaba y el que traía las medallas. Muchas veces son generaciones que se acaban. Lo que está pasando en el equipo masculino es muy difícil que se dé. Ahora notamos como algo normal que se dé medalla tras medalla tras medalla pero hubo muchos, muchos años que no había estas medallas. Son épocas muy buenas y que hay que disfrutarlas porque ojalá que sigan, pero muchas veces son etapas, generaciones que se acaban y que después es muy difícil volver a sacar talentos y gente con cualidades”. Ella dice sentirse muy feliz de los éxitos de sus compañeros: “Sé que hay mucho trabajo detrás. En ocasiones los resultados acompañan y otras veces no, pero el trabajo es exactamente el mismo”.

Con su brillante carrera a sus espaldas y las numerosas e importantes medallas conseguidas, Teresa Portela reconoce que no cambiaría una medalla olímpica “por todo lo que tengo. Sí que es verdad que una medalla olímpica te da más reconocimiento; ya me gustaría tenerla, pero al fin y al cabo en un campeonato del Mundo y de Europa estoy compitiendo con las misma gente; simplemente es la repercusión”. Ojalá llegue, no obstante, esa medalla olímpica en Tokio 2020, lo que sería un colofón al inmenso palmarés de esta palista de Cangas de Morrazo. Su trayectoria lo merece.

 

 

 

 

Publicado en Entrevistas | Etiquetado , , , , , , | Deja un comentario

JACKIE SILVA: LA REBELDE LUCHADORA POR LOS DERECHOS DE LAS JUGADORAS QUE SE CONVIRTIÓ EN LA PRIMERA CAMPEONA OLÍMPICA DE VOLEY PLAYA

Pionera y rebelde: dos términos que definen a la perfección a Jaqueline –Jackie- Silva, primer oro olímpico en voley-playa femenino, junto a su compañera Sandra Pires. Pero el antes y el después de ese oro conforman una línea de la vida de Jackie que merece la pena destacar.

Nacida en Río de Janeiro y practicando el volley en la playa de Copacabana ya teníamos los cimientos para ver crecer a una gran campeona. De niña se disponía a realizar una prueba para entrar en el club Fluminense en el llamado volley pista cuando se topó con el primero de los muchos obstáculos a los que se enfrentaría en su vida: pese a sus dotes fue considerada demasiado joven. Su llanto e insistencia no sirvió más que para que el entrenador la dejara “practicar” dándole a la pelota contra la pared. Poco a poco fue convenciendo al entrenador y, primero como reserva y luego ya saltando a la cancha, Jackie entró de pleno en el equipo. Iba tan adelantada para su edad que llegó a jugar en varias categorías a la vez, incluso enlazando dos partidos seguidos. Para cuando tuvo 14 años ya fue internacional con la selección senior.

Como se pueden imaginar, la historia prosigue con avances en su juego, según crecía, títulos varios tanto individuales como con su equipo…hasta que llegó la primera polémica. Silva nunca se ha callado en la defensa de sus derechos y de sus compañeras, para las que siempre ha actuado como una auténtica líder. Nos situamos a comienzos de la década de los 80, tras los Juegos de Moscú –que fueron los primeros para ella-. Fue entonces cuando empezó a entrar en algunas polémicas con su Federación nacional. Salió perjudicada de todas ellas, siendo excluida de la selección hasta en tres veces cuando, paralelamente, recibía premios como la mejor jugadora brasileña del momento. Su mayor polémica ocurrió en 1985 cuando se dio cuenta de un detalle: el patrocinador de las selecciones brasileñas sólo pagaba a los jugadores masculinos, así que ni corta ni perezosa a Jackie se le ocurrió una forma de protesta: dar la vuelta a la camiseta para impedir la visión del nombre del patrocinador. Según reconoce la propia Jackie, no haber protestado habría sido ir contra su naturaleza y personalidad fuerte. Lo más curioso es que, un año después de ser expulsada de la selección las protestas de Silva surtieron efecto…y se beneficiaron el resto de jugadoras.

A nivel de clubes Jackie Silva también pasó por un calvario. Los equipos brasileños no querían pagarle lo que demandaba que no era más que el mismo salario que las jugadoras extranjeras. A mediados de la década de los 80 Jackie pasó por un auténtico infierno del que salió fichando en Italia, donde fue valorada –en todos los sentidos- como la gran jugadora que era. Y, a nivel de selección, volvió a ser olímpica, esta vez en los Juegos de Los Ángeles 84.

Con los niños a los que enseña a jugar. Foto de Gustavo Stephan

¿Creían que aquí se acababa su trayectoria? Pues no: Jackie se trasladó a Estados Unidos y allí se interesó en el nuevo deporte del voley playa. Hace pareja con Linda Chisholm y con ella y con otras compañeras posteriores gana todo lo ganable: diez de once torneos. Durante cinco años se subió al podio en todas las competiciones en las que participó. Jackie se había convertido en una campeonísima del voley playa.

De esta manera llega, 16 años después de su última experiencia olímpica, al debut de su nueva modalidad como deporte olímpico –en la categoría femenina-: los Juegos de Atlanta 96. Antes de eso habían vuelto los problemas. Regresó a Brasil, pero el poco montante de premios en categoría femenina hacía que tuviera que compaginar las competiciones de voley playa con el volley pista. No era la mejor forma de preparar unos Juegos Olímpicos, con demasiados partidos y entrenamientos, por no hablar del estrés y prisas cogiendo vuelos. Pero Jackie llegó a Atlanta 96 junto a Sandra Pires y juntas se coronaron con el título olímpico. Quedará, pues, para los anales su nombre como la primera campeona olímpica de un deporte.

¿Hemos acabado con la en cierta manera rocambolesca vida de Jackie Silva? Ni remotamente. Ya retirada ha dedicado su vida al proyecto de crear a futuros campeones en Brasil. Se llama “Atletas Inteligentes” y consiste en moldear a los jóvenes mediante el deporte, preparando a futuros atletas olímpicos. Y ha dado sus frutos: entre los alumnos destacan Talita, que fue oro olímpico en Río 2016 y Evandro, número 2 del mundo. Gracias a su labor para promover el deporte entre los jóvenes mediante su Instituto Jackie Silva y, especialmente, por acompañarlo con medidas educativas como charlas sobre la prevención del SIDA, o sobre la drogadicción y los embarazos en edad temprana, la Unesco la nombró “Campeona por el Deporte”. Silva ayuda en comunidades desfavorecidas y entrena voluntariamente en la universidad. En total cuenta con 49 centros por todo el estado de Río de Janeiro ayudando a jóvenes. ¿Merecía o no conocer más a fondo a esta campeona olímpica que es más que eso?

Jackie Silva, a la derecha

 

Publicado en Uncategorized | Etiquetado , , , , | Deja un comentario

GAL FRIDMAN: EL PIONERO CAMPEÓN OLÍMPICO DE WINDSURF

Teniendo un nombre que significa “ola” Gal Fridman estaba predestinado a dedicarse a la vela, en su caso concretamente al windsurf. Lo que nadie podía prever al nacer Gal en Karkur, Israel en 1975 era que, cuando creciera, se convertiría en el primer campeón olímpico de su país.

Creciendo al lado del mar Mediterráneo tampoco es extraño que Gal se sintiera atraído por “sobrevolar” por encima de las olas. Desde su época escolar ya competía, espoleado desde los siete años por su padre, un aficionado a la modalidad más ligera de la vela. La carrera competitiva del joven Gal hubo de interrumpirse por el obligatorio y extenso servicio militar israelí pero, tan pronto como lo acabó, pasó a competir en las modalidades senior.

Su debut olímpico lo realizó en los Juegos de Atlanta 96 y lo hizo de una forma en poco mejorable: logrando una medalla, aunque su metal fuera el bronce. Al fin y al cabo, se trataba de únicamente la tercera medalla para su país. El logro le reportó de paso ser nombrado el deportista israelí del año, como no podía ser de otra forma.

La gloria le iba a durar poco a Gael, ya que no pudo clasificarse para la siguiente cita olímpica en Sidney. Simplemente no superó las pruebas de preselección de su país, así que el medallista olímpico de Atlanta se propuso un cambio para mejorar su prestación y añadió la práctica de más deportes a su entrenamiento habitual. La mejora parece que hizo efecto, puesto que además de volver a ganar en grandes competiciones internacionales Fridman se colocó en el número 1 del ránking en febrero de 2003. Con esos precedentes, las esperanzas de éxito en los inminentes Juegos de Atenas 2004 parecían cobrar mayor fuerza. En efecto, Gal Fridman era uno de los favoritos para el oro. Es cierto que le favorecía el hecho de conocer a fondo el campo de regatas griego de Agios Kosmas donde se celebraría la competición olímpica. Su preparación había sido especialmente intensa los dos años previos a los Juegos. Antes de la última regata los candidatos a ganar el oro eran él mismo, el brasileño Ricardo Santos –que era líder antes de esa última regata- y el griego Nikolaos Kaklamanakis. Para que el israelí Fridman ganara tenía que acabar esa regata final cinco puestos por encima de Santos, así como vigilar de cerca al griego, que podía arrebatarle el hasta entonces segundo puesto que mantenía Fridman. Éste se aprovechó de los errores ajenos: de uno táctico de Kaklamanakis y de los múltiples de Santos que, incluso, acabarían por dejarle fuera del podio, a los pies del mismo en el cuarto puesto.

La buena marcha durante todas las regatas olímpicas en Atenas de Fridman hizo que se paralizara Israel. La programación interrumpió sus habituales programas –incluso telediarios- para emitir en directo las regatas olímpicas. El seguimiento en su país del que aún no se sabía con seguridad iba a convertirse en primer oro olímpico para Israel fue total. El propio Fridman reconoció haber sentido el “empuje” de su público, desde la lejanía. No solo tuvo palabras para su público, sino que quiso dedicar la medalla a las víctimas israelíes asesinadas durante los Juegos de Múnich cuando, como es de todos sabido, un grupo terrorista secuestró y mató a varios atletas de ese país en la misma villa olímpica.

El héroe nacional, sin embargo, fue expoliado sólo un año más tarde, ya que en junio de 2005 le robaron sus dos medallas olímpicas. Afortunadamente se pudo recuperar su medalla de oro de Atenas. Ese mismo año, por cierto, la versatilidad de Gal hizo que venciera en el campeonato nacional de ciclismo.

Se suponía que Gal Fridman iba a defender su título olímpico en los Juegos de Pekín. Por desgracia le costó adaptarse al nuevo modelo olímpico de tabla, la RS:X Neil Pryde y no pudo clasificarse en la preselección de su propio país, como le había ocurrido para los Juegos de Sidney por culpa de fallos con el nuevo material. En cualquier caso Gal Fridman ya queda en los anales como el primer oro olímpico de Israel, hito que jamás le podrán arrebatar.

Publicado en Uncategorized | Etiquetado , , , , | Deja un comentario

MOMENTOS OLÍMPICOS MÁGICOS 53: EL INESPERADO ORO LOCAL DE FANÍ JALKIÁ EN ATENAS 2004 EN LOS 400 VALLAS

Los espectadores griegos no se esperaban una avalancha de medallas locales en sus Juegos de Atenas 2004, pero sí daban por hecho que les harían felices los podios “seguros” de sus atletas estrella Kostas Kenteris y Ekaterini Thanou. Su escándalo por dopaje es otra historia –de hecho, de las más rocambolescas que han dado los Juegos Olímpicos-, así que su obligada ausencia no solo fue una decepción para el público local, sino que aumentó la presión de los deportistas helenos, cada vez más obligados a obtener medallas.

Curiosamente, en medio de la presión, la medalla en atletismo llegó donde menos se esperaba y de alguien con la que no se contaba; quizás por eso mismo, liberada de responsabilidad alguna, consiguió no solo medalla, sino la de oro Faní Jalkiá. La atleta nacida en la localidad griega de Larissa contaba con 25 años por aquel entonces. El año de los Juegos celebrados en Atenas era aún una desconocida fuera de su país. Ostentaba el récord nacional –logrado un año antes-, que suponía tan solo la 50ª marca a nivel mundial ese año. Pocos meses antes de los Juegos, eso sí, realizó algunas marcas interesantes en diversas competiciones. Aun así, no la convertían ni de lejos en una de las favoritas para subir al podio olímpico.

Comienzan los Juegos y la progresión de Jalkiá va en aumento. Desde la primera batería bate su marca personal, pero más asombró su marca de las semifinales, donde logró establecer un nuevo récord olímpico. El panorama de favoritas iba cambiando hacia la final.

En la final la atleta local se presentaba con la mejor marca, el citado récord olímpico (y 5ª mejor marca mundial de la historia). La seguían la rumana Ionela Târlea-Manolache, seguida de la ucraniana Tatiana Tereshchuk, la estadounidense Sheena Johnson y la australiana Jana Pittman. Las cuatro últimas excepto Tereshchuk habían sido durante toda la temporada las consideradas favoritas para el trono olímpico junto a la rusa Yuliya Pechonkina –también presente en la final-, detentora del récord mundial. La rumana se había proclamado dos veces campeona europea, mientras que la australiana había logrado el cetro mundial en 1999. Supuestamente los tres puestos del podio deberían disputárselo entre ellas cuatro. Pero todo lo previsto resultó erróneo y la carrera de 400 metros vallas femenina podríamos afirmar que dio el “campanazo” en cuanto al atletismo de esa edición olímpica se refiere.

Foto de Mark Dadswell/Getty Images

Al inicio de la carrera que da una vuelta completa a la pista de atletismo la rusa Pechonkina se pone en cabeza, casi tomando la medida de su rival más cercana. Es en la segunda curva cuando la local Jalkiá, con la bandera griega dibujada en su brazo, avanza disminuyendo la distancia con las primeras. También en la cabeza estaba situada desde casi el comienzo de la carrera la australiana Pittman. Parecía que Pechonkina y Pittman iban a disputarse el oro, cuando se llevaba la mitad de la carrera. Saliendo de la curva queda poco más de cien metros para el final de la carrera. Es entonces cuando despierta la ucraniana Tereshchuk, que iba por la calle 1. En la salida de la antepenúltima valla ya lideraba la carrera la griega, agrandando su distancia en el siguiente obstáculo. Cuando se disponía a saltar la última valla le seguía la corredora de la calle 1. Un esfuerzo final de la rumana Târlea hace que consiga subirse al segundo cajón del podio, superando in extremis a Tereshchuk. La líder inicial, Pechonkina, realiza un desastroso final en liso, quedando muy retrasada ya en las últimas vallas. Pittman, con opciones hasta la penúltima valla, donde iba aún con claras posibilidades de medalla, es superada por las corredoras europeas de las primeras calles. Podio europeo pues y, sobre todo, sorpresa mayúscula en lo más alto del mismo, con una atleta con la que no se contaba hasta las mismas semifinales olímpicas.

Acabada la prueba y en medio del delirio local, Faní Jalkiá quiso decirle al mundo, mediante una entrevista en la zona mixta, que Grecia era capaz de llegar a lo más alto, tras el bochorno provocado por sus máximos atletas Kenteris y Thanou.

Pero Jalkiá no debería haber hablado demasiado alto y proclamado las bondades del atletismo heleno, puesto que años más tarde fue incluso expulsada de otros Juegos Olímpicos, los de Pekín. Ya su victoria en Atenas había despertado dudas por la tremenda evolución en las marcas de la atleta griega justo a tiempo de los Juegos en su país. Más dudas provocó aún que no participara en ninguna competición durante todo el año postolímpico sin motivo aparente. Pero lo peor llegó en Pekín 2008, donde dio positivo por esteroides, justamente el mismo tipo que había sido detectado también en otros deportistas griegos de tres deportes diversos (natación, atletismo y halterofilia) hasta el punto de haber sido descalificados hasta 15 deportistas griegos que iban a competir en Pekín.

Lo sucedido en Pekín deja un poco en duda el resultado de la final de Atenas. Nunca se desposeyó de su oro a Jalkiá y el público griego pudo vivir una noche mágica doblemente: por la victoria y por lo inesperado de la misma.

 

Foto de Getty Images

Publicado en Momentos Olímpicos Mágicos | Etiquetado , , , , | Deja un comentario

JOSÉ MANUEL RUIZ, ABANDERADO ESPAÑOL EN LOS JUEGOS PARALÍMPICOS DE RÍO: “SE ESTÁN DANDO PASOS MUY POSITIVOS EN EL DEPORTE PARALÍMPICO”

José Manuel Ruiz es un granadino que se ha convertido con todo mérito en una leyenda del deporte español, pese a ser desconocido por el gran público. Para empezar, porque se dedica a uno de esos llamados deportes minoritarios –en su caso, el tenis de mesa- y por ser paralímpico, con la disminución de repercusión mediática que ello conlleva, desgraciadamente. Ello no es obstáculo para que haya entrado en el “Olimpo” del deporte español, pues ha conseguido cinco medallas en Juegos Paralímpicos, de los que ha disputado seis…hasta el momento, porque José Manuel, que debutó en los ya algo lejanos Juegos de Atlanta 96 (“ya ha llovido…”, nos dice) sigue soñando con el sueño olímpico: Estoy con mucha ilusión intentando clasificarme para Tokio 2020 que serían mis séptimos Juegos, además de forma consecutiva”.

El deportista nos fue desgranando sus múltiples experiencias, que culminaron en Río al ser nombrado abanderado: “Los Juegos de Río fueron muy especiales porque fui el afortunado de ser el abanderado del equipo español. Me lo esperaba relativamente, porque ya llevaba cinco Juegos y cuatro medallas, había sido campeón del mundo y de Europa y sabía que estaba en la terna de deportistas que podían ser el elegido, pero en España tenemos la suerte de que tenemos muchos y muy buenos deportistas paralímpicos. El tenis de mesa tampoco había tenido nunca un abanderado y éramos el tercer deporte en número de deportistas y luego también la labor de inclusión que tiene nuestra Federación”. De la inclusión hablaremos más tarde, pero ahora nos interesa cómo ha vivido él la evolución de los Juegos Paralímpicos: “Los Juegos Paralímpicos van cambiando para bien. Se van dando pasitos. Los medios de comunicación reconocen más a los deportistas paralímpicos. A nivel de becas, ayudas y patrocinios todavía queda mucho por hacer, pero como les suelo decir a las nuevas generaciones: “Vosotros no habéis visto que hasta prácticamente los Juegos de Pekín, que fueron hace escasas dos ediciones, no se percibía ninguna beca por una medalla paralímpica”. Así que se están dando pasos muy positivos, porque al final somos unos deportistas que tenemos unos sueños, unos objetivos representando a nuestro país y para conseguir medallas para España y por supuesto que dedicamos las mismas horas o más para conseguir esas marcas y objetivos”. Y como muestra, un botón que nos comenta José Manuel y que es muy significativo: “En los Juegos de Río los tres primeros paralímpicos del 1500 hicieron mejor marca que el campeón olímpico. Esas marcas no se logran sin trabajo. Si además tienes una dificultad añadida yo creo que eso se debería de valorar”.

Foto CPE

Ruiz, que era solo un adolescente -17 años- en su debut olímpico en Atlanta, tiene recuerdos ambivalentes de esa su primera experiencia: “A nivel organizativo fueron un desastre, pero vas con la ilusión de un niño: tus primeros Juegos, y todo lo ves maravilloso”. El jugador quiere subrayar los Juegos de Pekín 2008 por el cambio significativo que supusieron: “En mi deporte, el tenis de mesa, sobre todo lo notamos porque es el deporte nacional en China y allí lo vivimos intensamente. Los pabellones estaban llenos, a diferencia de otros Juegos. A nivel de la villa los deportistas teníamos muchas facilidades, la cercanía con las instalaciones se hizo notar también. En Pekín había unas instalaciones de las que es difícil poder a volver disfrutar por su diseño , características y prestaciones que ofrecían. Eso será difícil de igualar porque sabemos a cuánto se paga la mano de obra en China y a cuánto se paga en otros países”. Además de los Juegos de Pekín quiere destacar los Juegos de Londres ya que fueron “un antes y un después en cuanto a las tecnologías de la comunicación, redes sociales…Fue un avance que se hizo notar”.

El granadino valora el desarrollo del deporte paralímpico, ya que según él “se están haciendo los pasos correctos. Cada vez hay más deportistas paralímpicos jóvenes que están integrados en centros de alto rendimiento con deportistas olímpicos y eso es la normalización y la inclusión total, el no poner impedimentos y sí facilidades para que el deportista sea el que marque hasta dónde es capaz de llegar”. Los Juegos Olímpicos y los Paralímpicos, en su caso, actúan como una espada de Damocles ya que en ellos, según nos indica el jugador “te juegas muchas veces las ayudas, los posibles patrocinadores, los medios de comunicación, las becas”. Y, pese a la importancia de las medallas (José Manuel Ruiz cuenta con platas en Sidney, Pekín y Río y bronces en Sidney y Londres), Ruiz destaca otros momentos menos tangibles, como por ejemplo cuando su ciudad nata, Guadix, decidió poner su nombre al pabellón en el que él empezó de adolescente en el tenis de mesa o, sin dudarlo, cuando fue abanderado en Río: “Para mí ser abanderado es más que ganar una medalla porque hay muchos deportistas que pueden ganar varias medallas e incluso ser campeones olímpicos, pero no ser abanderados. Serlo es un privilegio, un lujo y una responsabilidad porque eres la cabeza visible de todos tus compañeros”.

No podíamos acabar la entrevista con este plurimedallista paralímpico sin destacar el nivel de integración en su deporte, el tenis de mesa, que nos cuenta el propio deportista: “El tenis de mesa es un deporte en el que competimos todos en la liga nacional -no existe liga nacional para discapacitados-; es tu nivel deportivo el que te marca en qué categoría y en qué división juegas. Yo, por ejemplo, esta temporada voy a competir en la máxima categoría, la equivalente a la Primera División del fútbol”. Esperamos verle en Tokio 2020 como colofón a una carrera impecable.

 

 

 

 

 

Publicado en Entrevistas | Etiquetado , , , , , , | Deja un comentario