SAÚL CRAVIOTTO, CUATRO VECES MEDALLISTA OLÍMPICO: “FUNCIONO MEJOR BAJO PRESIÓN”

Proviene de una familia genovesa de constructores navales una de cuyas ramas lleva en España más de 400 años. En pleno siglo XXI un descendiente de los Craviotto originales ha conseguido la gloria en las aguas de una forma muy distinta: paleando. Saúl Craviotto es el hombre de moda del deporte español tras pasar con éxito por un programa de cocina, publicar su autobiografía profesional y no temer a mojarse sobre la cuestión catalana, sin olvidarnos que acaba de ganar el Premio Nacional del Deporte Rey Felipe al mejor deportista español del año 2016, año en el que consiguió dos medallas más olímpicas. Ya son cuatro las que tiene, acercándose poderosamente a David Cal, el máximo medallista olímpico español. Curiosamente Cal, aparte de ser una referencia para Saúl Craviotto, ahora le capitanea en el equipo de la UCAM y ha declarado que no le importaría que precisamente Craviotto le quite el récord.

Aunque el número de medallas es un tema que no obsesiona al piragüista. Lleva tres presencias olímpicas y va camino de una cuarta, cuando nunca se planteó llegar a tantas. Por eso se tatuó los logos de sus dos primeras actuaciones en Juegos Olímpicos (los de Pekín y Londres) en sendos bíceps. Ya no hay espacio para más ediciones.

Rincón Olímpico habló con el “hombre de moda”, aunque únicamente nos interesan sus experiencias olímpicas, que nos narra una por una: Las tres ediciones han sido muy diferentes. La de China fue mi primera experiencia y fue espectacular. Tanto el montaje, como la organización, como el estadio, todo fue a lo grande. Tenía 23 años. Para mí el simple hecho de ir ya era una pasada. La verdad es que no contaba con el oro. Muy feliz de haber conseguido el oro en mis primeros Juegos”. En esa edición consiguió el oro en K2 500 metros, batiendo junto a su compañero de entonces Carlos Pérez Rial a los favoritísimos alemanes Ronald Rauhe y Tim Wieskötter por tan solo 91 milésimas. La pareja alemana había permanecido invicta durante seis años, así que el mérito de los españoles fue grande.

Foto de Siroko

La segunda experiencia olímpica del catalán afincado en Asturias le produce una nueva medalla, aunque no pudiera defender el título olímpico al no clasificar en la categoría de K 2 por una inesperada e inoportunísima ola en el preolímpico: “En la clasificación del K2 íbamos primeros y quedaban pocos metros. Tuvimos un desequilibro. Son cosas que pasan en competición. No lo controlamos. Estaba el agua muy movida y pasó lo que pasó”. Así que a Saúl Craviotto no le quedó más “remedio” que acudir a Londres 2012 únicamente en la categoría de K 1 200 m. donde no se fue de vacío: “Conseguir esa plata en Londres fue increíble. No contaba tampoco con ella. Era mi segunda participación olímpica y tenía dos medallas, así que muy contento”.

Llegar a los Juegos de Río tampoco fue un camino de rosas: “Tampoco clasificamos el año antes y tuvimos que ir a la repesca. Como siempre. Yo si no clasifico así parece que no funciono, tiene que ser bajo presión”, confiesa el palista, que exuda una tranquilidad difícil de casar con la emoción que transmite su deporte, de marcas, tiempos y velocidad. En la ciudad brasileña consiguió el oro en, de nuevo, “su” categoría de K 2 200 m. -esta vez junto a Cristian Toro– y el bronce en K 1 también en 200 m.: “La medalla de K2 sí que me la esperaba, porque los tiempos eran muy buenos entrenando y contaba yo con ello pero la de K1 la verdad es que no contaba con ella. Ya todo el mundo contaba con esas medallas y la verdad es que se siente un poco de presión”.  De Río 2016 Craviotto confiesa que son sus mejores recuerdos olímpicos: “La verdad es que las tres [ediciones olímpicas] me han parecido espectaculares. En Río quizá el entorno ha sido el más bonito El lago donde estábamos nosotros compitiendo estaba al lado de Copacabana y del Cristo de Corcovado. Era un entorno precioso y me quedo con eso”.

Foto de José Méndez/. EFE/

Saúl Craviotto es un deportista eminentemente de equipo, tanto en lo que se refiere a su compañero de turno en K 2 como con el equipo de entrenadores, fisios, médicos, etc. que hay detrás. Sobre éstos declara: “El equipo es también toda la gente que hay detrás. Todos somos un engranaje que ha conseguido llegar hasta donde hemos llegado”. Sobre sus compañeros en el kayak realiza una confesión: “Tengo algo más de cariño a las medallas de equipo, las que conseguí en Pekín y en Río con Toro son las que más cariño le guardo porque en equipo es mucho más bonito lograr un triunfo. Mi modalidad preferida es en equipo, que me motiva más. Estoy muy contento de compartir un triunfo con un amigo”.

No es un futbolista, ni un corredor de Formula 1, ni tan siquiera un jugador de baloncesto, pero Saúl Craviotto ha sabido crecer la importancia de su deporte, en principio “minoritario” –pese a haber dado el mayor número de medallas y diplomas olímpicos en Río 2016 para España-, convirtiéndose en un hombre mediático. De algo le ha servido, al menos para conseguir patrocinadores. “Me beneficia [la notoriedad adquirida] en el sentido de visibilidad, patrocinadores; voy a intentar sacarle el jugo positivo a esa experiencia sin que me descentre de lo mío.  Soy un privilegiado que ha conseguido que empresas privadas apuesten por mí, les ha encajado mi imagen para llevar la imagen de su empresa. Yo estoy contento del apoyo privado y público. Nunca me ha faltado de nada, en cuanto a becas se refiere”.  Pese a que parezca que Saúl haya podido haber descuidado su preparación de cara a Tokio 2020 nada más lejos de la realidad, así que tranquilidad para los seguidores del piragüismo: “No me afecta para nada a mi preparación de cara a Tokio todo lo que estoy haciendo ahora. El programa de televisión “Masterchef Celebrity” se grabó en julio y yo empecé la pretemporada en octubre. Yo estoy entrenando ya completamente normal, centrado en lo mío y con los pies en el suelo. Al final sé diferenciar ese momento que aproveché de lo que es mi carrera deportiva y profesional, que es la piragua y la Policía y no va a variar”.

Y entre entrenamiento y entrenamiento, Craviotto es galardonado con los mayores premios del deporte que se pueden otorgar, algo que le suponen “una inyección de motivación para seguir los años que me queden, que no son muchos. Estas dosis son necesarias”.

 

 

 

 

 

 

 

 

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CAROLINA KOSTNER: LA CLASE HECHA PATINADORA QUE HA SUPERADO OBSTÁCULO TRAS OBSTÁCULO

Por parte de su familia paterna ha heredado la vocación deportiva, pues está formada de muchos grandes deportistas, mientras que por parte de la materna le ha venido la vena artística. Era evidente que Carolina Kostner, con esta combinación, tenía que ser patinadora artística. Y eso que hasta los 12 años combinaba la práctica de uno de los deportes más elegantes y estéticos como es el patinaje artístico con las bajadas de descenso de esquí alpino, lo opuesto en cuanto a que se tratad de un deporte de velocidad, aire libre, riesgo…Posiblemente Carolina no habría hecho mal papel como esquiadora, no en vano su tía Isolde Kostner fue, entre otras cosas, medallista olímpica en descenso y Super Gigante. También fue olímpico, aunque no medallista, su propio padre, en otro deporte de invierno: el hockey sobre hielo, asimismo practicado por su hermano.

La carrera en el patinaje se encaminó para una entonces niña Carolina cuando tomó la decisión de trasladarse a la localidad alemana de Oberstdorf y ser entrenada allí por Michael Huth. No quedaba más remedio, pues en 1999 cerraron la pista de patinaje de su localidad, la altoatesina de Ortisei, en la provincia de Bolzano. Al fin y al cabo, estaba a “sólo” cuatro horas en coche de casa. Y así empezó una brillantísima carrera, que totaliza un oro mundial, otras cinco medallas mundiales, cinco oros europeos y otras tantas medallas en esa competición y, entre otras cosas, ser proclamada por la ISU en dos ocasiones la mejor patinadora del año (temporadas 2010/11 y 2011/12). Además, por descontado, de ser medallista olímpica. Pero vayamos paso a paso o, mejor, salto a salto sobre el hielo.

Con 19 años a Carolina le toca el honor de competir en unos Juegos en casa. Para entonces ya había conseguido un bronce en un Mundial y los tifosi ya esperan de ella otra medalla en la máxima competición deportiva mundial. Los Juegos de Turín 2006 comienzan para ella con la entrega de la bandera tricolor de manos del Presidente de la República, para más tarde ejercer de abanderada en la ceremonia inaugural. No deja de recibir críticas por ello, básicamente porque entrena fuera del país y porque es demasiado joven. En efecto, los nervios de la inexperiencia la traicionan y la siempre elegante Carolina cae en una combinación en su programa corto de tal forma que sólo puede acabar novena. Gran decepción del país sede de los Juegos.

La zurda Kostner, que siempre se ha caracterizado por brillar en los programas clásicos, en donde se desliza por la pista de hielo cual bailarina dotada de una sensibilidad especial y elegancia naturales, no se arredra pese a la decepción de Turín 2006 y prosigue cosechando triunfos y medallas. Sin embargo, corre el gran riesgo de perderse los siguientes Juegos, a celebrarse en Vancouver. La única plaza de la que disponía Italia la gana Valentina Marchei al superarla en el campeonato nacional. Poco después Kostner consigue una plaza propia al proclamarse campeona de Europa. Todo ello en medio de uno de los peores momentos –el segundo, tras la decepción en la Olimpiada en casa- para la italiana, ya que había cambiado de entrenador, pasando a Estados Unidos con un cuerpo técnico compuesto por Frank Carroll y Christa Fassi. Pero Carroll se desentendió de ella, sin ni siquiera acompañarla en los Juegos Olímpicos y declarar que no era alumna suya. Acompañada únicamente por Fassi (y por De Bernardis, joven entrenador turinés), Carolina realiza una actuación pobre que trae consigue la a su vez segunda polémica sin comerlo ni beberlo, ya que el propio Comité Olímpico Italiano lamenta el dinero invertido en ella para que se entrenara en América y su presidente de entonces, Gianni Petrucci, llega a afirmar que Kostner “no es una auténtica campeona”.

Parece que la cita olímpica, pues, se le atraganta a la elegante patinadora, que no deja de conquistar podios en el resto de grandes competiciones. Su “gafe olímpico” finaliza, por fin, en Sochi 2014, cuando sube al tercer cajón del podio y participa también brillantemente en la competición por equipos. Por fin Carolina Kostner gana lo que más anhelaba. No quiere limitar su palmarés a ese bronce olímpico, pues se ha puesto el objetivo de otra medalla en Pyeongchang como algo prioritario, pese a sus 30 años. ¿Qué le hace a esta veterana, que ahora tiene que luchar contra toda una pléyade de jovencísimas patinadoras rusas a las que dobla en edad, seguir hacia adelante? Carolina -que por cierto en la temporada preolímpica sigue triunfando, sólo superada por la estrella del momento, la joven Evgenia Medvedeva-, tiene una motivación extra, puede que más grande que la que impulsa a todas esas adolescentes patinadoras que tanto están asombrando en las últimas temporadas: resarcirse de su sanción por ocultación de dopaje.

Tristemente el nombre de Carolina Kostner se ha unido al feo término de “dopaje” aun sin haber caído en sus garras. En 2012, siendo novia del marchador Alex Schwazer, comete el error de abrir una puerta y decir una frase que le marcará el resto de su carrera, su imagen personal y su vida: “No está aquí”. Un maldito día de verano, justo antes de los Juegos de Londres donde Schwazer tendría que revalidar su título olímpico, el marchador va a visitar a Oberstdorf a su novia patinadora –que, entretanto, había vuelto a entrenarse con su antiguo técnico Huth-. Alguien llama a la puerta y Alex le pide que, si es el inspector antidopaje, le dijera que no se encontraba allí, porque había comunicado otra localización. Carolina no tiene tiempo para pensar y le comunica al inspector (porque efectivamente era un inspector antidopaje) lo que le ha pedido su novio. Pero, acto seguido, le deja las cosas claras al marchador: “Me voy ahora, pero cuando vuelva no quiero verte más aquí. Ve a hacer el control”. Control que realiza y da positivo, dando pie a una doble polémica: por un lado el dopaje de un campeón olímpico al que se le impide, por descontado, participar en los inminentes Juegos de Londres y por otro, la ulterior sanción a Carolina Kostner por haber mentido sobre la localización del atleta. Si Carolina no hubiera sido deportista no habría sido sancionada; si no hubiera abierto la puerta nada de su posterior pesadilla habría tenido lugar. Nunca antes alguien había pagado por lo que ella hizo.

A todo esto, la patinadora declaró siempre ignorar el dopaje de su novio, con el que cortó. Pero su carrera sufrió un parón de meses que se transformaron en años, más sanción que muchos que han dado positivo. Se pretendió dar ejemplo con su sanción, tomarla como chivo expiatorio. Ni ello, ni el paso de los años, ni la llegada de la tremenda hornada de patinadoras actuales –la mayoría rusas- han podido con ella, que confiesa ser ahora más fuerte y consciente y que, entrenada en la actualidad en San Petersburgo por el gurú del patinaje Alexei Mishin ha vuelto a ganar medallas. “Quiero honrar mientras pueda al patinaje por lo que me ha dado”. Esa es su motivación. Y limpiar un nombre que nunca debió de ser mínimamente ensuciado. Carolina se ha enfrentado a lo largo de su larga carrera con ya más de una generación de grandes patinadoras. Ha vuelto con más fuerza, quién sabe si podrá con (casi) todas sus rivales en la cita olímpica de Pyeongchang. Su arte en el patinaje y los sinsabores que ha sufrido, a su pesar, bien lo merece.

 

 

 

 

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CURIOSIDADES DE LOS JUEGOS OLÍMPICOS DE LONDRES 1908

-Los IV Juegos Olímpicos duraron algo más de seis meses al desarrollarse desde abril hasta octubre. Ello les convirtió en los más largos de toda la historia olímpica

-Esta edición olímpica tendría que haberse celebrado en Roma, pero una erupción del Vesubio el año anterior trajo consigo gastos económicos que impidieron la organización de unos Juegos en tierras italianas, aunque se dice que un boicot de las ciudades de Turín y Milán hacia Roma también podría haber sido la causa

-Las diferencias entre el número de participación masculina y femenina eran aún abismales: 1971 hombres y tan solo 37 mujeres

-Por primera vez los atletas desfilaron en la ceremonia inaugural, lo que trajo consigo no pocas polémicas, como vamos a ver:

-La delegación sueca se negó a participar en la ceremonia de inauguración al no haberse desplegado su bandera en el estadio

-Como Finlandia pertenecía aún al Imperio Ruso sus atletas tendrían que haber desfilado bajo la bandera rusa. En realidad la mayoría marchó bajo ninguna bandera

-Irlanda también se negó a desfilar bajo la bandera británica

Desfile de la ceremonia inaugural

-Otro pequeño escándalo de la polémica ceremonia de inauguración lo protagonizó el abanderado de Estados Unidos, que se negó a desfilar para no tener que realizar una reverencia al rey británico, ante el enojo del mismo

-Esta edición olímpica sentó las bases de los estándares en el reglamento, así como la obligatoriedad a que hubiera jueces de distintos países. Aun así, el torneo olímpico estuvo lleno de escándalos de los jueces supuestamente a favor de los atletas locales

-El Reino Unido lideró de lejos el medallero, con 146 preseas, muy lejos de la segunda nación: Estados Unidos, con 47

-Durante estos Juegos murió el primer presidente del COI, el griego Dimitrios Bikelas

-Fueron los primeros Juegos en incluir deportes de invierno, en concreto el patinaje artístico

-Se construyó el versátil estadio de White City, pues además de la pista de atletismo contenía una de ciclismo y un campo de hierba donde se podía practicar rugby, hockey y fútbol. Además, tenía una gran capacidad, en concreto de 68.000 espectadores

-En Londres se estaba celebrando una gran Exposición (franco-británica), aunque no universal, como había ocurrido en ediciones olímpicas anteriores. Sin embargo, en lugar de molestar los eventos deportivos, no se interpuso en sus fechas y además donó un gran terreno para la construcción del estadio olímpico, en la zona de Shepperd´s Bush

-Por primera vez se realizó la ceremonia de clausura. En dicha ceremonia Pierre de Coubertin pronunció por primera vez su famosa frase “Lo importante no es ganar, sino participar”

-Pervive un récord que se obtuvo en tan lejanos Juegos: el del vencedor más joven de la carrera estrella de los 100 metros. La ganó el sudafricano Reginald Walker con 19 años y 128 días

-Innovación técnica la del salto con pértiga al usarse por primera vez una pértiga hecha de bambú

-El hecho más destacable de estos Juegos, por el que han pasado a la Historia, fue por la prueba de maratón. La distancia final de esta carrera se modificó ligeramente a petición de la princesa Mary, para que la carrera empezara bajo la ventana de la Guardería Real del castillo de Windsor y que acabara ante el rey moviendo la línea de meta con el fin de “restaurar la importancia de la monarquía” tras el desplante del abanderado de Estados Unidos

-El desarrollo de esa carrera de maratón, por lo demás, también pasó a la historia por su trágico final. El primero en cruzar la meta, desorientado, fue el italiano Dorando Pietri. Dos oficiales, viendo el estado del atleta, le ayudaron en sus últimos metros. Finalmente fue descalificado, ante la protesta del segundo en llegar, el estadounidense John Hayes. Sin embargo, la reina Alexandra consideró que Pietri era el merecedor de la victoria y le ofreció una Copa al día siguiente. Hoy en día pocos recuerdan a Hayes y sí muchos a Dorando Pietri

Dorando Pietri cruzando la línea de meta

-El fútbol hizo su debut como deporte olímpico en esta edición, así como el hockey sobre hierba y los saltos de trampolín

-En una disciplina del ciclismo no llegaron a otorgarse medallas y en otra programada de la vela no hubo participantes

-Nombre muy destacado de estos Juegos fue el del atleta Ray Ewry, quien con 35 años logró el oro en el salto de altura y también en el de longitud. Sumados a sus oros en ediciones previas se convirtió en el primer deportista con ocho oros olímpicos

-En el citado estadio de White City se desarrollaron múltiples competiciones, en concreto las de tiro con arco, atletismo, ciclismo en pista, fútbol, hockey, gimnasia, rugby, gimnasia, lacrosse, tira y afloja, lucha y natación, waterpolo y saltos de trampolín en una piscina anexa

-Los mayores ingresos económicos de estos Juegos provinieron de donaciones

-Por primera vez la natación se llevó a cabo en una piscina, lo que favorecíó el que hubiera muchos nuevos récords

-Hubo protestas por las pruebas que se realizaban los domingos. La mayor la protagonizó Forrest Smithson, ganador de los 110 metros vallas, que salió con la Biblia en la mano como protesta

Forrrest Smithson, con la Biblia en la mano

-A destacar Oscar Swahn, quien se convirtió en el deportista de más edad -60 años- en ganar un oro. Lo haría en la prueba de tiro sobre ciervo a la carrera. Él mismo batió su récord doce años más tarde, en los Juegos de Amberes

-El momento que mostró más espíritu deportivo lo protagonizaron en lucha greco-romana dos suecos: Mauritz Andersson y Frithiof Martensson, finalistas. La final se aplazó para que éste se recuperara de una herida y acabó siendo el ganador

-Como curiosidad la protagonizada por los arqueros William y Carlota Dod, que resultaron ser los primeros medallistas hermano y hermana

John Taylor, miembro del equipo de relevos ganador en atletismo se convirtió en el primer afroamericano en ganar una medalla de oro olímpica. Por desgracia Taylor moriría ese mismo año, a su regreso a Estados Unidos

-El oro del estadounidense John Flanagan en el lanzamiento de martillo supuso un incidente, pues por una parte había batido al atleta local McGrath, poseedor entonces del récord del mundo, que se había lesionado en el precalentamiento y, por otra parte, por la manera de Flanagan y sus compañeros de celebrar la victoria, con unos gritos considerados como ofensivos por el público y que fueron ampliamente abucheados. Esos gritos (“¡Ra, ra, ra!”) serían repetidos en cada triunfo norteamericano, e igualmente contestados por el público local

-El héroe de la natación en Londres 1908 fue el británico Henry Taylor, ganador en tres pruebas y agasajeado en el césped del estadio olímpico al situarse la piscina al lado del mismo y ser entregadas las medallas de la natación en el estadio de White City

Henry Taylor llevado en volandas al estadio tras una de sus victorias

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VIRGINIA RUANO: “LOS JUEGOS OLÍMPICOS HAN SIDO LA MEJOR EXPERIENCIA DE MI CARRERA”

Ha sido una de las mejores doblistas en tenis de los últimos tiempos y, desde luego, de su país, España. Ganadora de diez pruebas del Grand Slam Virginia (Vivi) Ruano, sin embargo, cambiaría cualquiera de ellas por una medalla olímpica, según confesó a Rincón Olímpico en esta entrevista: Es que ahí representas a tu país, es un equipo. Además, Grand Slam es cada año, tienes más oportunidades”. Y lo dice habiendo ganado no una, sino dos medallas en Juegos Olímpicos, ambas de plata y en dobles: en Atenas junto a Conchita Martínez y en Pekín junto a Anabel Segura. Para Vivi el torneo olímpico ha representado “la mejor experiencia de mi carrera profesional”, sobre todo en su caso la plata de Pekín 2008 porque “viví [la experiencia] desde el principio hasta el final ya que sabía que era la última, con toda mi experiencia vivida, sabiendo que encima teníamos opciones a medalla y consiguiéndola”.

La tenista madrileña ha podido vivir por tres veces la experiencia olímpica, cada una de esas ocasiones de forma bien distinta: “La primera como una niña con zapatos nuevos, muy joven, muy quererlo vivir todo, sabiendo que tenía pocas opciones a medalla. Fue en Atlanta 96, adonde fui para jugar la competición individual”. La ex tenista ahonda en aquel primer contacto olímpico: “Para mí fue un sueño hecho realidad. Me acuerdo que dije: “No sé si todos querréis desfilar, pero para mí es mi ilusión”. Me acuerdo que los del tenis estábamos lejos, no nos quedábamos a dormir a la villa olímpica y yo quería desfilar como fuera, y así fue y se apuntaron todos los tenistas. Para mí fue algo mágico: bajar al estadio fue increíble”.

Ruano se saltó los Juegos de Sidney para competir en los siguientes, en Atenas, con miras ya a una medalla, algo bien distinto de su primera participación: “Allí ya fui a jugar la modalidad de dobles, ya que no me clasifiqué para la competición individual y conseguí medalla de plata con Conchita Martínez. Siempre lo digo: fue una plata muy, muy amarga. Optábamos al oro, salíamos como favoritas y fue uno de mis partidos más duros o incluso el más duro de mi carrera deportiva. Quería que el himno de España sonara. Luego cuando ya lo ves con perspectiva y es una plata que te sabe diferente”.

Foto de todo-olimpicos.com

Tras la decepción en la cuna del olimpismo llegó otra medalla de plata, pero esta vez de sabor mucho más dulce por las circunstancias que la rodearon: no salir como favoritas, enfrentarse a todas unas hermanas Williams, jugar incluso lesionada. Todos esos rasgos diferenciales hicieron posible que, esta vez sí, esa medalla de plata la viviera de forma muy distinta a la del mismo metal ganada cuatro años antes: “En Pekín 2008 sabía que iban a ser mis últimos Juegos Olímpicos. Fui con Anabel Medina como pareja de dobles. Fue otra plata pero ahí sí que fue como si hubiera ganado el oro. Sabía que eran mis últimos Juegos, jugamos contra las Williams en la final, no éramos nada favoritas; sabíamos que iba a ser un partido muy complicado, encima yo me lesioné y cuando ya ganamos las semifinales a las chinas ya me dije que era lo máximo, lo mejor de mi carrera: poder representar a mi país, haber disfrutado de la villa olímpica. Para mí ha sido una experiencia increíble, un sueño hecho realidad. De pequeña lo ves en la tele y te gustaría estar allí”. Más mérito tuvo esa plata al jugar Vivi lesionada, con una pequeña contractura muscular, aunque no llegara a ser rotura: “Me arriesgué a que me empeorara, pero daba igual: era la final. Aunque me hubiera roto del todo daba lo mismo. Cuando eres deportista estás ahí y vas a por el objetivo y con todo para adelante, da igual. La fisio me vendó pero ya iba mermada, ya no era lo mismo. Pensaba que no iba a poder llegar y lo sentía durísimo porque sabía que eran los últimos [Juegos]. Ahora con perspectiva para mí es algo muy, muy grande, el haber podido conseguir no una, sino dos medallas, el haber podido estar en tres Juegos porque el Grand Slam cada año lo tienes y son cuatro, entonces es mucha la diferencia”.

En su relato, en sus palabras y en su tono Vivi Ruano da claras muestras de ser una apasionada del olimpismo, algo que ya soñaba desde pequeña al verlo por televisión: “Cuando veía el podio y el himno sonar era increíble. Es un sentimiento que siempre he tenido ahí, de decir “¡Qué bonito!”. Por eso cuando me pude clasificar para unos Juegos fue increíble, ya solamente estar allí. Me acuerdo que no me perdía nada en Atlanta 96. Intentaba entrar a ver otras competiciones. Vi balonmano, waterpolo, gimnasia, de todo. Lo disfruté muchísimo”. Y de esos sus primeros Juegos, los de Atlanta, vividos en los albores de su carrera, recuerda una simpática anécdota: “Me colé literalmente a ver la final de waterpolo en Atlanta. Me colé entre la infanta y el guardaespaldas. Lo pude disfrutar como una más. Mueres por poder estar allí viendo a tus compañeros porque al final todos los deportistas son tus compañeros y mueres por estar allí, estar con ellos y poderles animar”.

Vivi Ruano se coló en esa final de waterpolo, igual que se coló en los corazones de los aficionados españoles al proporcionarles tantos y tantos grandes triunfos, entre los que se encuentran en un lugar de honor, para la propia protagonista, dos medallas olímpicas.

 

 

 

 

 

 

 

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NORIAKI KASAI: EL HOMBRE RÉCORD CAMINO DE SUS OCTAVOS JUEGOS OLÍMPICOS

Le apodan “Leyenda”, no sin razón. Si se confirma su presencia en Pyeongchang 2018, el también llamado “Kamikaze” Kasai participará en sus octavos Juegos Olímpicos. Es indudablemente un hombre récord; tiene tantos que hasta posee uno oficializado por el Libro Guinness de los récords –que veremos más adelante-, aparte de ser el de medallista olímpico con más edad en unos Juegos de Invierno. Lo consiguió en los de Sochi, cuando con 41 años y 256 días se hizo con el bronce por equipos en el evento de saltos de esquí. Es Noriaki Kasai, el japonés que pretende incluso llegar con 54 años a los Juegos de 2026 si éstos, con sede aún por determinar, acaban celebrándose en su localidad natal, Sapporo.

Kasai también ostenta otro récord curioso: el mayor lapso temporal entre una medalla olímpica conquistada y otra, pues tuvieron que pasar 20 años desde su primera medalla –de plata, por equipos, en Lillehammer 94- y la siguiente, ya en Sochi donde, por otra parte, además de la de equipos conseguiría otra medalla más, la plata individual desde el trampolín de los 120 metros.

Sin embargo, entre una medalla y otra el japonés sufrió un calvario en sus distintas participaciones olímpicas, con resultados de lo más discretos, indignos de una figura que ha pasado a los anales de la historia de su deporte: Antes de la medalla de Lillehammer Kasai debutó en los Juegos de Albertville, con 20 años. Quedó 31º y 26º en los trampolines de 90 y 120 metros, respectivamente. En la competición por equipos, sin embargo, rozó la medalla, quedando en un siempre insatisfactorio cuarto puesto. En la siguiente cita, además de conquistar la medalla por equipos ya mencionada, su prestación individual subió enteros, pero no lo suficiente, pues se clasificó en 5º y 14º lugar en los trampolines alto y normal. En 1998 los Juegos llegaban a su país, pero allí Kasai sólo participó en un evento, el del trampolín más bajo, finalizando en séptimo lugar. Pero los peores resultados olímpicos estaban por llegar: En Salt Lake City acabó el 49º y 41º en los trampolines de 90 y 120 m. En Turín mejora, pero lejos de sus mejores puestos: 20º y 12º. Esta vez le incluyeron en el equipo japonés, logrando un sexto puesto. En Vancouver 2010 resultados lejos del podio de nuevo: 17º y 8º en las pruebas individuales y séptimo en la de equipos.

Foto de Olympic.org

Quién iba a pensar que ese elenco de resultados dentro de la medianía iba a mejorar sensiblemente en la cita de Sochi, con un Noriaki Kasai que ya contaba casi con 42 años, pero así fue. Y no piensa parar porque ya tenía decidido incluso antes de sus éxitos en Sochi que acudiría a la cita de Pyeongchang, ya que la cercanía con su país natal permitiría la presencia entre las gradas de su familia, la cual jamás le ha visto aún compitiendo en unos Juegos Olímpicos. No solo le estimula ese hecho, sino la falta en su palmarés aún de una medalla de oro olímpica. Noriaki compite ahora sólo con ese fin, sin importarle la casi venerable edad que ha adquirido. Saltará junto a jovencitos que tienen prácticamente la edad que tuvo él al debutar en una competición:16 años, tras haber empezado a saltar solo con nueve años.

Este saltador japonés curiosamente empezó de niño en el atletismo, especializándose en la prueba de los 10.000 metros. Confiesa que la causa de su longevidad bien pudiera estar en las dos carreras diarias de entre 30 y 40 minutos que realiza cada mañana y  cada noche, sin importar las condiciones atmosféricas. Unido a un régimen de comida sana que lleva a cabo desde que tiene memoria, le hace competir en cuatro décadas diferentes en la Copa del Mundo de su deporte, pues lo hace desde los años 80 del pasado siglo.

Sus récords no se limitan a los Juegos Olímpicos, pues es el saltador de esquí con más apariciones en los Campeonatos Mundiales, de carácter bianual, en los que ha tomado parte en los que van de 1989 a 2015. En marzo de 2016 hizo podio en la Copa del Mundo con 43 años y 272 días, otra marca más batida por él. Finalmente, ha tomado la salida en más de 500 pruebas de la Copa del Mundo, batiendo toda marca registrada por la FIS (Federación Internacional de Esquí), en cualquiera de las modalidades de sus diversos deportes invernales y oficializando, por añadidura, su entrada en el Libro Guinness de los récords que mencionábamos al principio. Habrá que seguir a Kasai en Pyeongchang 2018, Pekín 2022 y quién sabe si en más ediciones olímpicas. Es ya un clásico de los Juegos de Invierno, que no se celebran sin su participación desde hace 29 años.

Foto de Agence France-Presse/Getty Image

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OLAF V DE NORUEGA: EL PRIMER MIEMBRO DE LA REALEZA EN SER CAMPEÓN OLÍMPICO

Los Juegos Olímpicos son –deberían serlo- el objetivo último de todo deportista de élite. Participar en ellos, y no digamos conseguir una medalla, constituiría, por tanto, el culmen de su vida profesional. Sin embargo, no lo es en unos pocos y excepcionales casos, como son los de los reyes y otros miembros de la realeza que han tomado parte en ediciones olímpicas. De entre todos ellos hoy vamos a destacar al primer rey que se proclamó campeón olímpico: Olaf V de Noruega (sería nombrado rey, eso sí, años después de su hazaña olímpica).

Nacido poco después de iniciado el siglo XX, en 1903, su padre realizó la carrera militar en la Marina. Olaf, por el contrario, se decantó curiosamente por llevarla a cabo en el ejército de tierra, aunque posteriormente en lo que destacaría sería en el deporte de la vela, el que le proporcionó su medalla de oro olímpica. Con 18 años demuestra sus dotes atléticas en el muy noruego deporte de los saltos de esquí, llegando a proclamarse campeón nacional en la mítica pista de saltos de Holmenkollen. Pero Olaf, quién sabe si siguiendo la tradición de sus antepasados vikingos, se siente atraído por la vela, a la que empieza a prestarle atención.

En esa primera época de aproximación al deporte en el que destacaría más tarde hace amistad con Erik, hijo del que fuera campeón olímpico en los Juegos de Estocolmo 1912 Johan Anker. Anker padre se había convertido en esa época en un prestigioso diseñador y constructor de veleros. De haber seguido con cierta intensidad dedicado al mundo de la vela, el joven Olaf podría haber participado ya en los Juegos que se iban a celebrar en 1924, pero se matricula en jurisprudencia y económicas en la universidad de Oxford. Los Juegos tendrán que esperar, mas siguen en su perspectiva de vida.

No quiere perderse la edición siguiente, a celebrarse en Ámsterdam en 1928. Consigue participar en ella, preparándola con tiempo. Ya en 1925 declaró su firme propósito de competir y pide que le construyan un velero. Quiso acompañarse del mejor, así que le pidió al experimentado Johan Anker que fuera su compañero de aventura olímpica, siendo su hijo Erik también parte de la tripulación, que se compondría de cuatro hombres.

Finalizando el año 1927 Johan Anker ya ha construido el velero con el que competirían. Lo llamarían Norna, que en la mitología nórdica es un espíritu femenino. En junio del siguiente año, ya muy cerca de las fechas olímpicas, el velero parte atravesando el estrecho de Skagerrak, siguiendo por el mar del Norte hasta Waddenzee, cruzando el dique Afsluitdijk. Arriban por fin a Ámsterdam tras pasar las aguas del lago artificial de Ijsselmeer. Les queda menos de un mes para empezar la competición. Tienen que dejar el pabellón noruego alto, porque veleros de su país habían ganado en su categoría (la de seis metros) en las ediciones olímpicas inmediatamente anteriores de Amberes 20 y París 24. Lo logran y a gran distancia, además, de los más inmediatos perseguidores, los daneses. Olaf se convierte así en el primer miembro de la realeza en conquistar un oro olímpico. Curiosamente el otro único caso ocurrió muchos años más tarde –en 1960- en el mismo deporte de la vela y en la misma categoría de la clase de seis metros. Se trataba del rey Constantino de Grecia. Pero eso es otra historia.

Olaf siguió navegando hasta su vejez, aunque ya nunca más en Juegos Olímpicos. Consiguió un par de medallas de bronce en sendos Mundiales de vela, ya septuagenario. Reinó desde 1957 hasta su muerte en 1991. De su labor como monarca no vamos a tratar aquí, pero sí destacar el dato de que fue elegido como “noruego del siglo”, seguramente por la labor que desarrolló en la II Guerra Mundial. A nivel olímpico quedará como el primer miembro de la realeza en proclamarse campeón olímpico.

La sangre marinera vikinga o la competitiva del propio Olaf harían que, décadas más tarde su hijo, el futuro rey Harald V de Noruega, también se convirtiera en competidor olímpico en vela, hasta en tres Juegos…pero eso también es otra historia.

 

 

 

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ANETTE NORBERG, DOBLE CAMPEONA OLÍMPICA, LA MEJOR SKIP DEL CURLING DE LA HISTORIA

Anette Norberg es una mujer especial. Hace falta ser especial para lograr los dos oros olímpicos como lo hizo, con un talento, maestría y sangre fría superando sendas difíciles situaciones y cargando todo el peso del equipo y de horas y horas de trabajo y estrategia en las finales de curling de los Juegos de Turín 2006 y Vancouver 2010. Siendo ella la skip (último jugador en tirar la piedra y en realizar, por tanto, la última y decisiva jugada) del equipo sueco, sobre ella caía la responsabilidad de deshacer el entuerto y dar la vuelta al panorama, contrario a su equipo.

A la final de Turín Suecia accedía como favorita, aunque su rival –Suiza- se encontraba entre los mejores equipos del mundo. Puede que se trate de la final olímpica más emocionante del curling, pues aunque el equipo escandinavo llegaba con una ventaja de dos puntos, la Suiza liderada por Mirjam Ott logró empatar y así se llegó al definitivo undécimo end. A falta de lanzar la piedra final, la skip suiza había dejado colocadas en la zona de puntos dos piedras. A Norberg le quedaba un último lanzamiento en el que sí o sí, tendría que colocar su piedra más cerca de la diana central que las piedras suizas. Con una precisión matemática, haciendo honor a su profesión (es licenciada en Matemáticas por la universidad de Uppsala) lo logró. Con ese movimiento Norberg consiguió su primer oro olímpico y volver a su país con la misma fama que el equipo de hockey sobre hielo local. Había salido hacia la capital piamontesa como una semidesconocida; volvió en loor de multitud.

Pero no solo el oro de Turín ha hecho de Anette Norberg la sin duda mejor jugadora de curling de Suecia, sino una de las mejores del mundo. Sus cuatro oros mundiales y otras seis medallas en ese campeonato, además de sus siete títulos europeos más otras cinco medallas más en dicho torneo arropan un palmarés en el que brillan por encima de todo ese comentado oro de Turín y el segundo olímpico en Vancouver, primera vez que un equipo repitió título. Para más inri, en Vancouver acabaría batiendo en la final a las locales. A la ciudad canadiense las europeas no llegaron precisamente -pese a ser las vigentes campeonas-, con la vitola de favoritas. En el torneo de round-robin perdieron dos encuentros y acabaron segundas tras Canadá. Tras batir con facilidad a las chinas en la semifinal (al contrario de lo que les ocurrió en Turín, en cuya semifinal contra las noruegas estuvieron a un pelo de ser eliminadas, pero la maestría una vez más del tiro final de Norberg permitió la victoria), las suecas no estaban llevando una buena final. Cuando llegó el décimo end sólo habían puntuado en cuatro ocasiones. Con tan escaso marcador no se podía ganar una final olímpica, pero consiguieron igualar la puntuación para llevar el encuentro a un decisivo undécimo end. Norberg realizó un buen tiro final, pero aún le quedaba a su oponente skip canadiense una piedra por lanzar, que erró. Anette era así de nuevo campeona, junto a Eva Lund y Cathine Lindhal, que repetían con ella el título, más las nuevas componentes Anne Le Moine y Kajsa Bergstroem.

Dos oros olímpicos consecutivos que tienen una trascendencia enorme en este deporte, dada la dificultad en conseguirlos. Norberg, que ha ejercido de skip toda su carrera, jugaba al curling desde los diez años. Amante de las matemáticas, para ella este juego de estrategia supone un ajedrez sobre hielo que requiere análisis de riesgos y control físico del cuerpo. Anette es una maestra de la concentración, tan necesaria en su deporte. Sus capacidades las ha volcado en el curling y, a su vez, ha extraído de éste las necesarias enseñanzas que le han servido cuando en 2013, al poco de retirarse, se le detectó un cáncer de mama. “La experiencia del curling fue útil para encontrar el camino de regreso a la vida y volver a tener el control”, ha declarado sobre la ayuda que el deporte le ha prestado para superar su enfermedad. Ahora vuelve a dedicarse al curling por diversión y sus miras están puestas en el nuevo doble mixto que se estrena en los Juegos de Pyeongchang. Si con “sus chicas” dirigió el que ha sido considerado por muchos el mejor equipo de curling femenino de la historia y ella, a su vez, la mejor skip, ahora solo le queda, a sus 51 años, seguir marcando historia olímpica si consigue un gran logro con el equipo mixto.

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“PIRRI”: “HAY QUE PONER RECURSOS PARA QUE HAYA MÁS MEDALLAS OLÍMPICAS DE ESGRIMA PARA ESPAÑA”

Una medalla de bronce también puede hacer historia, sobre todo si es la primera –y hasta ahora única- para un país en toda una disciplina. Si decimos que el país es España y el deporte la esgrima enseguida sabremos que nos estamos refiriendo a José Luis Abajo, más conocido como “Pirri”. Su bronce en espada individual en los Juegos de Pekín 2008 quiso marcar un inicio, aunque lamentablemente su camino no ha sido seguido, hasta el punto de que no hubiera ningún representante español de su deporte en Río, el único deporte en no estar presente junto con el pentatlón moderno por parte del equipo hispano. Y eso, pese a que Pirri siempre vio su medalla como una oportunidad para sembrar el terreno de la esgrima en su país, como nos contó en esta entrevista exclusiva: Una medalla olímpica sirve para empujar un deporte “minoritario”. Te da repercusión mediática, seguimiento y da una importancia para una Federación que se nota a la hora de conseguir entrar en un pequeño club de medallistas olímpicos. El deporte que no tiene una medalla olímpica lo nota y debe trabajar por ella”. El tirador madrileño, de hecho, es consciente de que “hay un antes y un después en la esgrima española con mi medalla. Se nota a nivel de comunicación, a nivel medios, a nivel de seguimiento de nuestros deportistas y también, ¿por qué no?, en el CSD. Ya te ven con otros ojos, has hecho bien tu trabajo”.

Pirri, ya está retirado y se dedica en la actualidad a varias actividades relacionadas con el deporte, como son la tarea de comentarista televisivo, presentador de eventos deportivos (en ambas facetas ha sorprendido por su extraordinaria capacidad para hablar con gran soltura y corrección), así como dar conferencias y montar talleres de esgrima de cara a las empresas por su carga motivacional y los beneficios que pueden aplicarse en el sector empresarial. Su medalla olímpica muy posiblemente le haya puesto las bases de un camino que ahora sigue por otros derroteros relacionados indirectamente, pero que siempre tienen su origen en el logro olímpico. Logro que valora no como algo individual, sino como “el fruto del trabajo de muchos años y de mucha gente. La ecuación es muchos años, mucha gente, mucho tiempo, mucho esfuerzo, muchos recursos para que salga una persona como yo y gane una medalla olímpica”. Por eso insiste Pirri en que su medalla tiene que dar frutos en otros tiradores: “Es lo que tenemos que tratar de repetir; que no solamente haya una medalla, sino que haya muchos recursos y trabajo, que haya una buena base y esa buena base se consigue haciendo eventos para acercar la esgrima a los niños y que se aficionen”.

Foto de pirriesgrima.es

El ex deportista reconoce que “una medalla olímpica sin duda te cambia. Empiezas a ver el deporte con otro prisma. Yo lo pasé a ver con un prisma de responsabilidad. Tengo mucha responsabilidad con mi deporte para intentar devolverle todo lo que me ha dado”. Se le ve muy concienciado con su deporte, del que no está en absoluto desvinculado. Su medalla, además, tuvo la característica de ser la número 100 para España en Juegos Olímpicos, “una efeméride muy bonita”, aunque no le reportara ningún beneficio económico particular. Seguramente que Pirri se conformara con ganar la medalla en sí, porque según sus propias palabras “conseguir una medalla olímpica es lo más, no se puede ir a más”.

El tirador disfrutó a tope de su experiencia olímpica, amén de la medalla conseguida. La vida en la villa, “compartiendo con Rafa Nadal toda una semana entera desayunando y comiendo” ya le supo a mucho, o ver un día a sus ídolos del Dream Team de baloncesto, de visita un día por la villa olímpica “Tuvieron que acordonar la zona para que pudieran comer, porque no les dejábamos en paz. Comprendo que no vivieran en la villa olímpica. Ellos vivían en otra ciudad incluso, no en Pekín, y cogían aviones para jugar”. Pero además Pirri pudo vivir anécdotas como la que nos contó: “Teníamos un sitio especial para celebrar las medallas que, cuando acababan la competición, la gente iba para allá. Si llegabas con tu medalla te regalaban una botella. Yo por supuesto que no me llevé mi medalla porque no la sacaba de la villa y estaba a buen recaudo, pero entré en el establecimiento, por así decirlo, porque no sé muy bien qué era, una especie de restaurante-discoteca y nada más entrar me encontré a un tío semidesnudo, en calzoncillos y con tres medallas olímpicas colgándole del cuello y me dije:´Este se ha bebido las tres botellas´”. Bromas aparte, está claro que, pese a que los éxitos deportivos no han acompañado –hasta el momento- a los nuevos protagonistas de la esgrima española, Pirri dio a conocer un deporte minoritario a todo un país, que no es poco. Además, se trata de un ejemplo de “reciclaje” perfecto en su vida profesional tras su retirada deportiva, algo que por desgracia no consiguen muchos deportistas de élite.

 

 

 

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MOMENTOS OLÍMPICOS MÁGICOS 40: LA FINAL DE 110 VALLAS DE ATENAS 2004 QUE HIZO HISTORIA POR LA MARCA DE LIU XIANG

Otra final épica. Y, lo que es mejor, con sorpresa. La de los 110 vallas masculinas celebrada en los Juegos de Atenas 2004 ha pasado a la historia de momento como la más rápida pero no solo por su espectacular marca. Su ganador fue el primer asiático en ganar en esa categoría y el primer chino (hombre) en ganar un oro olímpico en atletismo. Curiosamente, si Liu Xiang se estaba fogueando para su objetivo final (conseguir un oro en casa, en la siguiente edición olímpica), se adelantó para sorpresa de propios y extraños cuatro años antes…mas no consiguió ni disputar la final de los que tendrían que ser “sus Juegos” por un problema físico producido antes de la final de Pekín 2008, pero esa es otra historia.

24 de agosto de 2004. Estadio olímpico de Atenas. En escena, para la final de los 110 vallas, los mejores especialistas del momento. El francés Ladji Doucouré había conseguido el mejor tiempo en las baterías previas, incluyendo las semifinales. Letonia tenía una seria aspiración de medalla en las piernas de Stanislavs Olijars. Por otra parte también imponía el cubano Anier García, el entonces vigente campeón olímpico, donde había vencido sobre Terrence Trammell. Junto a ellos, un jovencísimo Liu Xiang, que acababa de cumplir 21 años.

Xiang había saltado a la palestra internacional solo dos años antes, cuando aún contaba 18. En la reunión atlética de Lausana batió el récord asiático y ganó la prueba. Primera llamada de atención que sería solo el comienzo de una brillante carrera. A Atenas llegaba tras ganar meses antes la plata en el Mundial en pista cubierta de la prueba correspondiente indoor: los 60 metros vallas. Pero, sinceramente, nadie contaba con él para subirse a lo más alto del podio. Si acaso, conseguir alguna medalla, pero no la de oro y con la marca con que lo hizo.

Comienza la final. Pese a la igualdad del inicio, Liu Xiang siempre estuvo en cabeza o al menos a la par que los líderes. El letón sale muy bien. De hecho, en la cuarta valla iba en primera posición. Justo después es superado por Xiang, pero da la sensación de que no se le va a escapar la plata a Olijars. Un par de vallas más y el francés Doucuré casi alcanza al chino. No es hasta la antepenúltima valla cuando queda claro que la victoria va a caer del lado del asiático. Detrás de él, estalla la guerra para los otros dos puestos del podio. Hasta la última valla parecía claro que se la iban a disputar el francés y el letón, pero por la derecha hasta tres atletas se igualan. El último obstáculo resulta fatal para Doucouré, que tropieza en él y cae hasta la última plaza. Un rival menos para dos puestos de medalla. Quedan cuatro hombres para colgarse una medalla olímpica: Olijars, los mencionados Trammell y García, más el jamaicano Maurice Wignall. A falta de tan solo cinco escasos metros los cuatro están igualados. Cruzan la línea de meta a la par. ¿Qué dictará el cronómetro y la foto-finish? Pues que si Olijars y Wignall hubieran corrido tan solo una centésima más rápidos habrían empatado con el tercer clasificado, el cubano Anier García y, de esta manera, se habrían entregado tres medallas de bronce. A su vez, por dos centésimas menos, el estadounidense Trammell logró la plata.

El cronómetro también dictó la victoria incuestionable, esa sí, de Liu Xiang, con una marca que además igualó el récord mundial. 12.91 para un hombre que, según confesaría más tarde, nunca jamás había bajado de los 13 segundos “ni en entrenamientos”. En la grada, comentando la carrera para la BBC, se encontraba Colin Jackson, defensor del récord mundial. Confesó su sorpresa, pues se podría haber esperado un nuevo récord, pero nunca por parte del chino. La técnica de Xiang fue impecable, pasando con absoluta limpieza por cada una de las vallas, salvo un ligero toque en la sexta. Ganó con una ventaja aplastante: unos tres metros. La marca que consiguió no había sido igualada en once años. El público heleno pudo disfrutar de una final de las que hacen historia.

Momento de la final en el que el francés Doucouré tropieza con la valla, detrás de Xiang

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GRANDES CAMPEONES DEL DEPORTE SIN MEDALLA OLÍMPICA

El deporte puede llegar a ser cruel e injusto hasta con los más grandes campeones. Deportistas de élite que lo han ganado todo a nivel individual o por equipos en competiciones de clubes o selecciones nacionales en todo tipo de campeonatos de alto nivel -incluyendo Mundiales-  acaban sus carreras sin haber logrado ninguna medalla olímpica. Medalla que en muchas ocasiones se habría convertido en su trofeo más anhelado y buscado, mas nunca conseguido. En algunos casos su carrera se habría justificado con una sola presea olímpica, en otros, habría sido un título más a su larguísimo palmarés. Repasamos unos cuantos deportistas que, en todos los casos, se encontraban en pleno desarrollo de sus carreras durante –varios- ciclos olímpicos (por ello no se incluyen casos como los de los tenistas John McEnroe o Bjön Borg, activos cuando el tenis no era olímpico). Los dividimos en deportistas individuales y por equipos, puesto que la debilidad de sus selecciones en muchos casos les impidieron lograr la gloria olímpica:

-Deportistas individuales:

Vanessa Ferrari (Gimnasia artística, Italia)= Aún en activo pero con escasas oportunidades de lograr una medalla en Tokio 2020 –si llega- la bresciana tocó el cielo muy joven, cuando se proclamó campeona del mundo del concurso all-around en Aarhus en 2006 a punto de cumplir 16 años. Acudió a los Juegos de  Pekín 2008 a pesar de una aguda tendinitis. Cuando iba tercera en la clasificación individual una salida del practicable en el ejercicio de suelo acaba con todas sus posibilidades de medalla. En Londres 2012 no gana una medalla, la de bronce, por un simple aspecto del reglamento: en la final por aparatos de suelo empata en el tercer puesto con la rusa Mustafina. En lugar de entregar dos medallas se tiene en cuenta la nota más alta de ejecución, en lugar la del coeficiente de dificultad. La italiana se queda sin medalla. La mala suerte la persigue en su siguiente aventura olímpica, pues también en suelo, en Río 2016 finaliza en cuarto lugar. Justo después tiene que ser operada en el tendón de Aquiles. Definitivamente desafortunada Vanessa Ferrari en Juegos Olímpicos.

Bianka Panova (Gimnasia rítmica, Bulgaria)= Otra campeona mundial en el año previo a unos Juegos Olímpicos que, llegados estos, no da la suficiente talla. Su caso es aún más sangrante al haber batido todos los récords de oros posibles en el Mundial de Varna -en año preolímpico-, hasta el punto de entrar en el Libro Guinness de los récords. Sin embargo, su fallo en Seúl 88 por una caída de aparato bien pudo deberse a las erróneas condiciones de entrenamiento que la búlgara padecía y que la llevaron incluso a ser expulsada del equipo.

Maria Petrova (Gimnasia rítmica, Bulgaria)= Sin llegar a ser tan clara su candidatura al podio como la de su compatriota Panova, Petrova fue considerada una de las grandes de su deporte. Tuvo la mala suerte de coincidir con la desintegración de la Unión Soviética, lo que amplió enormemente el abanico de sus rivales. Petrova ganó en su carrera nueve oros mundiales y era considerada la representante de la más pura prestigiosa escuela búlgara. La versátil Petrova comparte con otras gimnastas el récord de mayor número de campeonatos individuales all-around, pero nunca conseguiría subirse a un podio olímpico.

Pete Sampras (Tenis, Estados Unidos)= Poseía todos los récords del tenis…hasta que fueron superados sólo recientemente por figuras de la talla de Roger Federer y Rafa Nadal. Su palmarés continúa intacto e impresionante, pero sin rematarlo con una medalla olímpica. Podría haberla conseguida en dos ediciones olímpicas que van de Barcelona 92 a Sidney 2000. En la primera ocasión ya tenía conquistados una Copa Davis y varios grandes torneos, aunque aún no había alcanzado su culmen. Para los Juegos de Atlanta varios Grand Slam y el número 1 del mundo, pero ni siquiera acudió a la cita, en su propio país. Finalmente, poco antes de los Juegos de Sidney Sampras conseguiría su séptimo Wimbledon, pero tampoco se desplazaría para jugar la que sería su segunda Olimpiada ¿No encontró la motivación suficiente para dar lo máximo en unos Juegos Olímpicos?

Martina Navratilova (Tenis, Checoslovaquia/Estados Unidos)= Bien es cierto que en los mejores años profesionales de esta jugadora el tenis no entraba en el calendario olímpico, pero a la longeva Navratilova le dio tiempo de disputarlos. Pese a que desde Seúl 88 podría haberlo hecho, no fue hasta Atenas 2004 cuando se dispuso a participar en sus primeros Juegos. Contaba entonces con 47 años. A Seúl decidió no acudir por cansancio; a Barcelona 92 se lo “impidió” un contrato publicitario. En Atlanta ya se había retirado, pero volvió a las pistas en 2000, como doblista, pero tarde para acudir a Sidney 2000. En los Juegos de Atenas, pese a ser la cabeza de serie número 3 junto a Lisa Raymond y de haber superado en primera ronda a las potentes Amelie Mauresmo/Mary Pierce, caería en segunda frente a la pareja japonesa Asagoe/Sugiyama. Fin de la breve aventura olímpica de Martina Navratilova.

Foto de AFP

-Deportes de equipo:

Rafa Pascual (Voleibol, España)= En clara desventaja por pertenecer a una selección sin fuerza en el mundo de su deporte. O al menos no la suficiente como para subir a un podio olímpico. De hecho, cuando por primera vez participó en unos Juegos fue en los de Barcelona únicamente por ser el país organizador. Rafa Pascual fue un jugador excelso al que la selección se le quedaba pequeña. Premiado como el mejor jugador del mundo, ganador de títulos europeos e italianos (la competición italiana está considerada la mejor del mundo), fue la estrella de los múltiples equipos por los que pasó. Sin embargo, un hombre no hace a un equipo, así que Pascual hubo de contentarse, al final de su carrera, con un Europeo con una España que mejoró –seguramente en gran parte gracias a él-, aunque volvería a bajar de nivel. Poco trofeo para una de las mayores figuras de su deporte.

Foto de Bernardo Pérez

Dirk Nowitzki (Baloncesto, Alemania)= Otro destacadísimo jugador en su deporte que lograría llegar al súmmum del baloncesto jugando en la NBA. No solo eso, sino que en sucesivas ocasiones ha sido elegido entre el mejor quinteto de tan potente liga, MVP de la temporada y de las Finales, integrante del partido de los All Star y un sinfín de méritos individuales dentro de su deporte de conjunto. Porque Nowitzki ha tenido que conformarse, jugando con la camiseta de Alemania, con un bronce mundial y una plata europea. ¿En Juegos Olímpicos? Desde que integró la selección nacional en 1999 ha vivido la no clasificación para los Juegos de Sidney, idéntico resultado para los de Atenas. Por fin pudo ser olímpico en Pekín, clasificándose en última instancia en el Preolímpico. El jugador llegaría a ser el abanderado de Alemania. Sería lo único destacable que hiciera en unos Juegos Olímpicos. En las dos siguientes ediciones su país no llegó a clasificarse.

Foto de Filippo Monteforte/AFP/Getty Images

Tony Parker (Baloncesto, Francia)= Casi se le pueden aplicar las mismas características que en el caso de Nowitzki que se resumen en grandísimo y destacado jugador perteneciente a una selección menor, aunque los títulos de Francia ganados con Parker –selección de la que es la indiscutible estrella- son más que los del alemán, pues el francés cuenta en su palmarés con cuatro medallas Europeas, entre ella un oro. En el mayor evento deportivo, sin embargo, Parker solo ha podido protagonizar grandes actuaciones que de poco han servido a su selección: en Londres cayó en cuartos ante España; idéntico resultado en Río ante idéntico rival. A las anteriores citas ni siquiera se pudo clasificar.

Foto de Jamie Squire/Getty Images Europe

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